12.23.2005

La balada de Kate Moss

Es bajita. Un poco bizca. Tiene ojeras. Tiene menos curvas que un niño de 6 años. Si no me equivoco, tiene un niño de 6 años. Es yonqui. Y es LA top model de los 90.

A mí me da un poco de pena que a la pobre Kate, a la que utilizaron para lanzar el look "junkie chic", la crucifiquen ahora porque se haya hecho oficial (no público) que toma cocaína. Y que no sé cuántos modistos le retiren el saludo y dejen de invitarla al lavabo por el qué dirán.

Pero hombres de dios, si no hubiera tomado la mierda que le servíais, habría comido. Y todos sabemos que una modelo que se alimenta más allá del suero fisiológico no vale como modelo. Además, sin drogas no habría tenido las ojeras que considerábais super-elegantes hace 5 años.

Ellos la hicieron top model bajita, flacucha y bizca, y ellos la hunden. Ahora que vuelven Claudia Schiffer, la silicona ochentera y el botox. Al menos Kate era un poco fea. Era un poco normal. Y vale que les jodió la vida a miles de crías que se hicieron anoréxicas para estar a la moda, pero en el fondo la primera que tenía un problema gordo era ella. Ellos pudieron elegir si publicar sus fotos o no, si pagarle por seguir siendo escuálida o no.

Todos los jefecitos de la moda reniegan de Kate. Pete Dogherty (el de los Libertines, otro que parece una farmacia) debe estar otra vez en rehabilitación. A la que se despiste, le quitan la custodia de su prole. Y la pobre Kate ha vuelto a ser adicta, bajita, flaca y bizca. Pobre Kate.

12.19.2005

Odio a Sony/BGM

El otro día me entero de que los buenos chicos de Sony han enriquecido ciertos CDs (52 en concreto) para ver qué hacía la gente. Esto no quiere decir que estaban atentos a la respuesta del público ante un vídeo musical lleno de arte, o entrevistas con Mick Jagger hablando de drogas y sexo y de cómo murió Brian jones. Quiere decir que cuando metías uno de esos CDs en tu ordenador, éste instalaba un spyware en tu ordenador que le contaba a Sony todo lo que hacías con él. En qué webs te metías, qué programas usabas... Vamos, para ver qué hacía la gente en el sentido más literal.

Además, resulta que los chicos de Sony lo negaron largamente, hasta que un señor panzudo, calvo y sin vida social (léase: un experto informático en su tiempo libre) los descubrió. Y no sólo los descubrió, sino que expuso que el software usado para tan loable empresa era de código libre, o sea gratis. Vamos, que tanta tontería con los derechos de autor, y al final resulta que usaban programas exentos de tales derechos. Se vieron obligados a soltar un desinstalador para tan entretenido invento, y como éste no iba bien, tuvieron que gastarse los cuartos en desarrollar un segundo desinstalador.

Imaginemos ahora que nos compramos una lavadora. No sólo no vendrá con una cámara de video para que el señor Whirlpool sepa qué hacemos exactamente con o sobre su lavadora, sino que seguro que tendrá una garantía (prueben ustedes a devolver un CD, no ya a los dos años de comprarlo, sino a las dos horas), y si nos jode algo en casa, el señor Whirlpool deberá darnos dinero por ello. Sony sólo podía ser demandada por la suma de 5 dólares en concepto de daños ocasionados a ordenadores personales, por un contrato que ningún usuario leyó ni firmó. Genial.

¿Somos imbéciles? Los consumidores y los músicos, ojo, que no sé para qué quiere nadie meterse en una discográfica, si no va a hacer más que darles o deberles dinero. Desde luego, como se carguen algún día las redes P2P, me volveré al cassette copiado con títulos y rótulos a boli bic, que además ahora vuelven los 80 y es vintage en vez de cutre.

Como monten el teléfono de atención al cliente de Sony, me van a oir.

O no, porque ya me he quedado sin saber qué más decir.

12.15.2005

Odio a los mormones

Y como soy así de profundo, me baso únicamente en criterios estéticos.

¿Son todos los mormones guapos, altos, rubios y atléticos? A mí me resulta la mar de humillante toparme con dos tíos como dos pinos, perfectamente afeitados, de corte de pelo impecable (del pleistoceno, pero impecable), con pantalones negros la mar de limpios y camisas de blanco nuclear. Y más si encima son educados, majos y pacientes. Yo, que me afeito cuando me pica la barba y me visto con lo que encuentro cerca de la cama, y que por las mañanas no conozco. Yo, que me creía que 1,80 no era mala estatura. Yo, que no sé comerme un kebab sin pringarme hasta las cejas.

Todos los mormones que he encontrado por aquí son extranjeros, aunque hablan un castellano la más que correcto. O sea que encima han estudiado.

Y yo me pregunto: ¿es que los mormones se exportan? Quiero decir que si aquí son nórdicos altos y rubios, igual en Suecia todos los mormones son latin lovers célibes. O señores bajitos y con bigote de esos que tenemos por aquí. ¿Hay que ser guapete para ser mormón?¿Debo sentirme honrado de que hayan querido que me apunte a su chiringuito?¿Es algo así como ser los guaperas del instituto, pero en espiritual?

No sé de qué va el credo mormón. Igual resultan ser peña muy maja. De hecho, una de las cosas que más me choca de ellos es que siempre, siempre, sonríen y están la mar de contentos.

Y como en tantas ocasiones, tengo una batallita que contar: una vez vi a un montón de mormones hacerse fotos con dos M&M's gigantes. Lo juro.

Era cuando M&M's lanzó una campaña en la que dos tipos vestidos de lacasito gigante se paseaban por Valencia. Yo estaba sentado por ahí cuando vi a los dos inocentes chocolatillos acercarse tranquilamente. Y entonces, de golpe y repente, aparecieron como una docena de mormones (y mormonas: hasta entonces creía que se reproducían por meiosis)(¿los mormones se reproducen?) y se pusieron a contarles no sé qué historia. Total, que al final acabaron haciéndose fotos con toda la troupe, mientras uno de los lacasitos sostenía una biblia en alto y el otro levantaba el pulgar ante la cámara. Todos sonrientes, limpios y festivos como un anuncio de Tommy Hilfiger. ¿Dónde está la cámara cuando uno la necesita?

En fin, que descubrí dos cosas muy interesantes: que existen las mormonas y que a los tipos que hacen publicidad por la calle no les pagan lo suficiente para todos los malos tragos que han de pasar. Bueno, y tres: que esta gente está como una regadera.

12.09.2005

Odio los villancicos

Imaginemos a la pobrecilla cajera del Consum a las 4 de la tarde. No hay nadie en el supermercado. Está justo a mitad de su turno, y la tarde promete ser agitada. En diciembre siempre lo es.

Ella lo prefiere así. Nada le resulta más agotador que estar aquí de pie sin hacer nada, mirando a la calle por la cristalera. Al menos, cuando discute con las abuelas porque no han pensado los tomates, hace algo, se relaciona con la gente.

Pero hoy es 1 de diciembre. Hoy todo lo que quiere es que el coro afónico de niños cantando tonterías se calle. Que los teclados y las panderetas se vayan. Que todos los coros del mundo decidan hacerse equipos de bolos, o peñas ciclistas, o ultras de un equipo de fútbol. Pero por favor, por favor, que no vuelvan a cantar, y mucho menos juntos. Las voces ahogadas, maltratadas, artificiales de los chiquillos le cargan. Las letras son de una estupidez inaudita, llenas de diminutivos, de tópicos machistas, de imbecilidades varias… La cajera está harta.

Ella vive al lado de otro centro comercial con altavoces en la calle, que pone villancicos a todo volumen para que todos los oigan a lo largo de las 11 horas diarias que está abierto, fines de semana incluidos. En el colegio, a su hija le han enseñado uno que debe practicar a la flauta. Su marido compró una cinta horrenda en una gasolinera. Pronto llegarán los críos del colegio de pago cerca de su finca a dar la murga y pedir el aguinaldo.

Hoy la cajera del Consum va a llegar a casa y le va a robar el CD de Slipknot a su hijo el mayor.

11.30.2005

Odio a Darío Adanti

Y no sólo porque este rey del copy-pasteo sea un dibujante que no dibuja, un humorista que no hace gracia, un racista, un machista, sino también porque me ha plagiado en una revista de tirada nacional con su risible (que no graciosa) tira llamada "odiómetro".

Así que Darío, macho, aunque esto no tenga copyright, tienes que poner de dónde copias, y no puedes usarlo para fines comerciales. Y si se le ha ocurrido a él solito, sin copiarme, entonces sí que estoy preocupado...

11.29.2005

Odio a los músicos

Hay gente que está dispuesta a joderte cualquier canción que te mole diciendo: "mira, mira, ahora es cuando viene el cambio a do mixolidio armonizado en quintas" o "es que hace una melodía menor ahí, que aunque no toque, pues mola"

Como en todas las cosas, siempre hay alguien dispuesto a analizar- destripar lo que a los demás sólo nos gusta. Están los Garci-plastas, que te cuentan la peli antes de que la veas, y encima lo ilustran con fragmentos de la misma. Están los bellos artistas, que te dirán que la intención de Warhol era hacer algo tan feo que nadie se lo comprara. Y está la extraña raza de los músicos, que te joden una canción en menos de nada contándote cuándo vienen los solos, y en qué clave están.

También ponen cara rara cuando no conoces a algún guitarrista italo-americano que toca muy bien y que nadie puede soportar (el truco es pedirles que te tarareen un tema suyo: como son incantables, los cortocircuitas), o cuando reconoces que te aburrió el último disco de algún grupo filipino de habanera- metal.

El músico quinceañero es especialmente difícil de soportar (lo sé porque fui uno). Sin venir a cuento, empieza a enseñarle a todo el mundo que ya sabe tocar los primeros 10 compases del "Romance anónimo", o en su defecto "Stairway to heaven". No importa que seas su pareja, sus colegas, su perro, su abuela o el butanero. Una vez, trabajando en el 1004, un tipo me llamó con un móvil para ponerse a tocar "Stairway to heaven". Estuvo intentando los trozos difíciles hasta que le salieron, y yo lo aguanté porque todo el rato que tocaba no tenía que aguantar a señores enfadados porque su teléfono no funcionaba. Luego colgó. El músico quinceañero es , por definición, exhibicionista. Y lo que es peor, un freak que ha encontrado un vehículo para su freakismo que aún le permite ser molón. Así que tenemos a un adolescente freak, molón y exhibicionista. Bonita mezcla. Y juntar varios en un garage es una experiencia cósmica para padres y vecinos cualquier sábado por la mañana.

Otro concepto genial son las jam sessions, donde los músicos se juntan con otros músicos a escuchar a otros músicos y rajarlos, para más tarde ser rajados cuando suban a tocar. Todo ello ante el estupor de sus colegas, que no volverán a acompañarlos a semejante coñazo. Nadie toca al mismo tiempo, y todos intentan demostrar su genialidad con solos que nadie querría escuchar. Vamos, que siempre hacen cosas que son divertidas de tocar, pero no de escuchar. Algo así como tirarse pedos en público.

En la cúspide del musiquismo está el virtuoso, que mira por encima del hombro a cualquiera que no sepa tocar escalas con la oreja mientras se toma un café. A mí me recuerdan a los skaters flipaos que miran por encima del hombro a los chavalines de 12 años romperse la crisma con devoción.

Y digo yo ¿no se supone que esto de la música era para pasárselo bien, y sobre todo para escucharla? ¿Por qué desmenuzarla? ¿Hace falta que los demás tengan cátedra en musicología para que los tratemos como personas?

Y dicho todo esto, me voy a practicar mi tapping con acordes, que lo tengo un poco oxidado. Y aprovecho para anunciar nuevas versiones de la serie "Litos versionea a los clásicos" Y a lo mejor, hasta un par de cancioncitas propias. Venga, que esto me podéis decir que lo habéis oído sin necesidad de que lo compruebe...

Lo dicho, unos plastas y unos exhibicionistas, eso es lo que son todos.

11.18.2005

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas III

Como le habían enseñado en el colegio, Luis rezaba cada noche antes de acostarse. Uno de los curas le dijo que lo que de verdad valía no era recitar oraciones sin ton ni son, sino dialogar con Él, contarle lo que uno había hecho ese día, lo que quería hacer al día siguiente, cosas así.

Con seis años, Luis tuvo como amigo invisible a Dios. Le contaba con quién había jugado, quién le había dicho algo sobre los reyes magos, qué había tenido para comer ese día en el colegio. Le explicaba lo que quería para su cumpleaños. Se arrepentía de haberse enfadado con alguien en el patio. Pasaba media hora mirando al techo, pensando sólo en lo que quería decirle a su silencioso interlocutor, ya que no hacía falta despertar a sus padres, y de todos modos Él le oía.

En el colegio, con siete años, Luis entró en la capilla a buscar al Padre Eugenio, y vió algo que no debía haber visto. También vio a Rubén, el nuevo. Los dos le miraron confusos por un instante antes de que Luis huyera.

Rubén no volvió a hablarle. El Padre Eugenio le reñía en público, y comentó a sus padres que Luisito era muy fantasioso, y que a menudo contaba historias ridículas en clase. Ellos no sabían nada de lo que Luis había visto. Sólo se lo contó a una persona.

De noche, Luis miraba al techo oscuro de su cuarto, repitiéndole lo que había visto días, semanas antes. Le preguntaba sobre qué pensaba hacer. Sobre qué le pasaría a Rubén. No obtenía respuesta.

Un viernes por la noche, después de ver una película, Luis se disculpó ante su amigo por no hablarle, y se durmió en seguida. Se levantó sobresaltado en mitad de la noche, y le pidió perdón a su amigo de nuevo por no haberle contado lo que había hecho ese día. Se lo contó con pelos y señales, y volvió a preguntarle. A hablarle de Rubén y del Padre Eugenio. El techo calló largo rato. Entonces, Luis se durmió.

El Padre Eugenio seguía metiéndose con él en clase. Rubén seguía sin hablarle, y un día lo vieron llorando solo en el campo de futbito vacío de los mayores. El techo seguía callado.

En clase de piano, un chico mayor no dejaba de meterse con él, y le pegaba a la salida del colegio. Cuando sus padres se enteraron, le dijeron que tenía su permiso para decirle un taco al mayor, para que le dejara en paz. Le dijeron que podía mandarlo a la mierda. Luis se sintió dotado de un gran poder.

Al día siguiente, Luis dijo su primer taco. Nada cambió. Por la noche, antes de dormirse, mirando al techo, lo repitió, esta vez en voz muy bajita: vete a la mierda. Nada cambió.

11.17.2005

Odio a Enya

Acabo de enterarme de que el último disco de Enya lo canta en japonés y en un idioma que se ha inventado ella... ¿Demasiado éxtasis herbal?

Me imagino a Enya tomando té de cardamomo con Mike Oldfield (otro pesado de la vida...) y contándole la última: "Pues sí, Mike, ahora me he inventado un lenguaje nuevo que expresa a la Madre Naturaleza en todo su esplendor y belleza. Además, he traducido unas cuantas letras al japonés con el traductor de Google, para darle un enfoque más universal" Y a Mike: "Oh, qué interesante, tía, creo que mi próximo disco será en arameo. Total , como lo tiene que cantar mi hermana, a mí me da igual..."

Y luego imagino a un fan japonés de Enya, en la herboristería con sus colegas: "Tíos, que Enya nos ha traicionado: ahora canta al apocalipsis y la muerte. Estoy desolado." Y ale, todos los vegetarianos herboristófilos convencidos de Japón cometiendo suicidio en masa...

Lo que más me gusta de Enya es que nadie se compra sus discos para escucharlos, sino para hallar la paz, para leer, para estudiar... vamos, que es la música de ascensor elevada a arte universal.

¿Cómo decide uno hacerse músico new age?¿Encuentran placer en aburrirnos?¿Alguien puede decirme cómo es un concierto de new age?¿En qué piensan cuando están tocando?¿En qué piensan, en general?

11.16.2005

Odio a los profundos

Siempre hay uno en cada grupo de amigos. Un personaje que se pone a hablar del último libro de poesía que ha leido cuando quedáis para haceros unas cervezas por ahí. El que se sienta en una esquina con la cabeza agachada mientras todos bailan. Son primos de los psicólogos del cafelito, y algunos son flequis. Todos son listos del parchís.

"La vida carece de sentido, como demostraron los existencialistas franceses. ¿Me has oído, nena? Y a menudo pienso en el suicidio, porque es la única opción que nos queda en esta sociedad corrupta que nos quita la libertad y los sentimientos. ¿Tu casa o la mía?" Porque la actividad profundista siempre se ve intensificada en presencia de miembros del sexo contrario. Mmm, cierto, la sociedad está podrida.

Hay dos vertientes del profundismo. Una es la rama "cool" del movimiento, que viste a la moda, y suele adscribirse a algún rollito urbano del modelo torturado- siniestrines, flequis, grungeros en su día...- Puede que la vida no tenga sentido, pero como dijo Baudelaire, la moda mola.

La otra es todavía más difícil de soportar, porque van con su ropa heredada de algún padre o hermano mayor, con zapatones de esos horribles que hasta los gatos llevaban a mediados de los 90 y sueters de punto con dibujos de renos. Estos van de que están por encima del bien y del mal, y por supuesto, de tí y tu humilde vestimenta de Inditex. Y no pierden comba para atraparte en sus redes dialéctico- materialistas con coñazos sobre la vida y el amor mientras sales con los colegas, siempre a altas horas de la madrugada. Genial. Son la fiesta.

Y oigan, no se me ofendan los que lean de entre ustedes, que yo también me rasco la barbilla de vez en cuando. Que todo tiene su sitio y ocasión, pero esta gente nunca es capaz de verlo. Y claro, la única ocasión que tienen de airear su profundidad para que no le salgan manchas de humedad es en reuniones sociales, cuando la mayoría de gente sólo pretende pasar el rato.

Vamos, que sí, que me gusta Shrek, y que también he leido a Camus, y que cada cosa en el sitio que le toca. Digo, vamos. Que con tener a los Garci- plastas una vez a la semana todos vamos serviditos de pedantería y falsa profundidad.

Una cuestión que me inquieta: ¿qué hacen dos profundos cuando se reúnen?¿Tiran piedrecitas en la profundidad del otro para comprobar cuánto tardan en oírla golpear el fondo?¿Comparan profundidades como adolescentes en celo? Supongo que sólo se dedican miradas desdeñosas, y nunca se saludan.

11.04.2005

Odio las Raves

Siempre me he quedado con ganas de hacer un experimento sociológico de lo más interesante: ir a una rave con una cámara de fotos y una grabadora, y entrevistar a la gente. Seguro que me daban el Pullitzer.

Cabe distinguir entre irse de Rave y meterse en un club tipo Le club. Primero y principal, la rave es gratis. Pero siempre es en algún sitio perdido de la mano de dios, al que has de llegar medio ciego a las tantas de la mañana. Segunda diferencia: en un club tienes lavabos. En una rave, lo más posible es que estés en medio de algo que lo parezca (yo he ido a un par en un vertedero).

Y ahora, vamos a las semejanzas. Para empezar, a los dos se va uno a ponerse hasta el culo. Pruebe usted a estar sobrio, pero con muchas ganas de fiesta, en medio de una rave. Primera hora: "hombre, la música no está mal". Segunda hora:"joder, qué entusiasmo tienen todos.¿Qué hora es?". Tercera hora:"¿por qué cojones ahora todos me quieren?". Y a la cuarta hora, te das cuenta de que la base de la música no ha cambiado. Algunos ruiditos por encima sí, pero el pun-chin pun-chin no. Y te obsesionas. Y no puedes bailarlo más. Y la gente te da miedo.

Un amigo, cuyo nombre no desvelaré, me citó a cierto sabio que dijo: "¿Cómo que no tienes ganas? Las ganas se compran" Y claro, con apoyo químico me puedo engorilar hasta en un concierto de Mogwai. El problema es que el delicado ecosistema odiolítico no permite interferencias de otros agentes alteradores de la percepción, así que cualquier cosa que tome me sienta invariablemente mal. Es triste pero cierto.

Volvamos al tema. La gente. Los hay que se ponen muy burros, y dan unos saltos que te cagas, y no paran de moverse en la pista. Estoy seguro de que antes de entrar en el baño por primera vez en la noche, hacen estiramientos. Estos son los campeones. Luego están los cariñosos. De repente, eres su mejor amigo, te quieren, y sus inhibiciones sexuales han desaparecido. A veces pueden ser pesados, y a veces te dan cague, pero en general son majetes. Unos cuantos se quedan al borde de la pista posando con sus mejores galas, molando con su mejor cara de asco. A mí directamente me caen de un ático. Son unos modernos de mierda (de los de la canción de Putilátex: en cuanto pueda la cuelgo)y unos cortabolas. Luego siempre hay algún tipo que ha tomado algo en mal estado y anda contando sus visiones tipo San Miguel en la montaña, y hablan sobre la muerte y cómo todos estamos encerrados en nuestros cuerpos. Una vez tuve a un tipo así talandrándonos sobre lo cañero que sería matarse. Y me faltó un poquito así para echarle una mano (¿eh, Andrés?¿eh, Nic?) Son unos plastas.

La vuelta a casa suele ser monumental. Yo creo que la policía no detiene a nadie a las 8 de la mañana un domingo más por pena que por ineptitud. Algunos se quedarán mirando el techo con los dientes apretados (un colega me contó una vez cómo vio la lámpara de su cuarto se convertía en una teta gigante. ¡Diver!) Otros se tomarán un café con leche y un croissant para reponer fuerzas. Los más avezados desayunan mandarinas (ya contaré por qué) Otros se arrastran hasta la cama. Los más machotes se pondrán Rinocerose (no sé cómo se escribe) a toda viroya y se meterán en un after ahsta la hora de comer en casa de la abuela, y hablarán mucho en la reunión familiar de turno.

Y bueno, debo hacer una salvedad al "síndrome de cuarta hora": si me meten en un sitio donde pongan drum 'n' bass, tedrán que llevarme a rastras a la hora de cerrar.

10.31.2005

Odio los espectáculos de variedades

En un local sucio, con nombre en francés , paredes cubiertas de espejos y luces tenues, el tipo del chaqué alquilado se arrima al micro. Todos hablan de cosas aburridas y le ignoran. Una nube de humo oculta su cara.

Al poco, sale alguien vestido de lamé azul con un muñeco bajo el brazo. Gesticula mucho, y habla sin apenas mover los labios con voz carajillera. El muñeco se agita y convulsiona sin cambiar de expresión. A ratos, el muñeco se levanta. A ratos se gira a escuchar a su interlocutor, y mueve la cabeza en respuesta a sus chistes machistas con voz impostada. Si no fuera de madera, el muñeco se sonrojaría. Está esperando que lo devuelvan a su caja metálica, con los trapos que huelen a O’cedar y aceite de limón. Nadie ríe. Todos aplauden con desgana, y piden otro gin tonic.

Un anciano entra en escena. Le acompaña una mujer de cuarenta y tantos con un maillot ajado y medias de rejilla. El hombre saca pañuelos y monedas de ella, que no deja de sonreír mirando al público. De vez en cuando se gira para recibir bromas procaces del viejo. Un conejo y veinte ases después, la pareja se retira. Ella le da una palmada en la mano cuando le toca el culo.

Y llega la estrella de la noche. Entre velos de colores y lentejuelas. Las arrugas cubiertas con una base de maquillaje más clara que su escote, un rictus gastado en la boca, canta en voz grave al oído de representantes de empresas de cerámica y directores generales. Se quita la ropa poco a poco. Al final, sólo unas plumas sobre el pubis y unos apliques en los pezones. Mueve el pecho rápidamente, y los flecos se agitan. Nadie grita. Las señoras se avergüenzan. Los señores no saben qué hacer. Ella fuma un puro. Ayer le pagaron por quitarse el tanga y menear el sexo que odia al ritmo de sus tetas de pega. Hoy ningún caballero la invitará a champán. Ya no vienen caballeros.

Y luego, chicas rumanas y brasileñas hablarán con los pocos que queden, y acordarán precios y servicios. Algunas se irán con un viajante de inodoros. Otras volverán a casa aliviadas.

Y eso es hoy, lunes. El viernes toca sesión doble.

10.28.2005

Odio los memes

Hasta ayer, pensaba que un "memefollo de nepo" era algo así como un gallifante. ¡Qué equivocado estaba! Resulta que es úna especie de cuestionario terrible, que un sabinómano empedernido me había retado públicamente a completar. Y poco después, una bloguera ¿amiga? volvió a dirigir las miradas del mundo sobre mis respuestas a tan poco conveniente cuestionario. Así, me veo presionado desde varios frentes a contestar preguntas sin parpadear. Preguntas terribles que habrían llevado a los tertulianos de salsa rosa al sonrojo.

Arrinconado, sólo, cegado por los flexos crueles, asfixiado por el humo de puros baratos, los biorritmos alterados por la falta de sueño, bañado en sudor, Litos recordó su adiestramiento de los domingos por la tarde con las pelis que le ponía su tío. A los Doce del Patíbulo. La Gran Escapada. Los Cañones de Navarone. El Nido de las Águilas.

Levantó la cabeza y respondió estoicamente:
1. ¿Cuál fue el mejor polvo de tu vida?
Me atengo a la Convención de Ginebra. Sólo estoy obligado a decir mi nombre y mi graduación.

2. ¿Cuál es el sitio más original donde has follado?
Litos. Recluta de bloguero de segunda.

3. ¿Qué es lo que más te gusta en el momento del folle?
Litos. Recluta de bloguero de segunda.

4. ¿Qué es lo que más odias en el momento del folle?
Litos. Recluta de bloguero de segunda.

5. ¿Qué fantasía sexual te queda por cumplir?
Litos. Recluta de bloguero de segunda.

6. ¿Con qué personaje masculino y femenino de la blogosfera te darías un revolcón sin dudar?
Litos. Recluta de bloguero de segunda.

Sin saber si había sido un valiente o un vulgar cagarra, Litos se preguntó por qué la gente era tan mala con él. Total, por odiar un poquito a Sabina no merecía aquello.

No le deseaba a nadie que le ocurriera lo que a él, y pensó en hacer pagar a sus enemigos con cuestionarios odiosos. Pero había quedado agotado por el terrible interrogatorio, y se fue a la camita.

10.25.2005

Odio a los psicólogos del café

Como las pelis del cafelito de Antena 3, los psicólogos del cafelito carecen de forma o fondo válidos, están llenos de tópicos, pecan de ingenuos (los buenos) o de pretenciosos (los más), no tienen ideas propias, y te dan ganas de dormir.

Muchos se creen que saben lo que piensas, y se toman la molestia de retransmitírtelo. Y si les contradices, te dirán que eso no es realmente lo que piensas, sino lo que te dices a tí mismo que piensas. Y tomarán un sorbito de café frío, mirándote por encima de la taza. Yo la mayoría de veces sé lo que pienso. Las otras me pillan durmiendo.

Utilizan términos de psicólogo que sin duda han oído en sus equivalentes televisivos, y siempre lo hacen mal. Algunos grandes éxitos: "tienes doble personalidad" "ése es un psicópata en potencia", o "Se va a quedar anoréxica". Y se quedan tan anchos. Claro, luego está cuando piensas que sólo una entre cada 1000 personas de las que se dice que son bipolares (o sea, que tienen múltiple personalidad) lo son en realidad, que un psicópata es de lo más raro que hay en psicología, y que el ser anoréxica/o no tiene nada que ver con comer más o menos en público. Pero ya la han soltado.

Son de los que te calan a la primera, y nunca necesitan corregir: a partir de su primer diagnóstico, siempre te dirán que claro, como eres una persona tan ansiosa/ depresiva/ reprimida, pues no puedes sino decir las cosas que dices. Lo cual invalida cuanto dices, porque es que eres un raro.

Y yo me pregunto ¿por qué no participan en simposios de psicología? La ciencia se podría beneficiar de ellos. ¿Por qué no he de pedirles cita para que me diagnostiquen?¿Qué sitio les queda a los psicólogos de verdad en este mundo?¿Todos los psicólogos del cafelito pertenecen a una secta, o sólo algunos?

Respuestas que sin duda podrían contestar sin parpadear, porque no les importa nada tu opinión, y posiblemente te acabarían contestando algo que nada tendría que ver con tu pregunta.

Así que la próxima vez que alguien me diagnostique por encima de una taza de café, espero haberme tomado mi medicación, o haré algo raro.

10.24.2005

Odio el Antitabaquismo

¡Y no fumo!

Me hace mucha gracia la paranoia rampante con respecto al fumar. Hace poco estuve en Londres, y allí los bares en los que se permitía fumar tenían una señal de "permitido fumar" en la puerta. Vamos, como estrellas de David en las puertas.

En el edificio de Nueva York donde vivió John Lennon, y en muchos otros, los otros inquilinos pueden expulsarte si fumas en tu casa. Afirman que el humo puede filtrarse por las paredes y conductos de ventilación, causando un cáncer mortal al resto de vecinos. Así que está prohibido fumar en casa.

Aquí, la última vez que estuve en la sala de fumadores de una oficina, ésta tenía las paredes y las placas del techo amarillentas, y no entraba aire fresco por ningún conducto de ventilación ni ventana. Claro, así estuve al borde del cáncer yo también, sin haber fumado en la vida. Veinte minutos en aquél antro equivalían a un año de fumar Celtas sin filtro. Al salir me dolían los pulmones.

Y ojo, que tampoco voy a defender a los fumadores: muchos son desconsiderados, y fuman en ascensores, hospitales, y otros lugares en los que no puedes escapar a sus humos. Pero también hay muchos que no fuman por deferencia a tí, aunque estén en un bar, o que apagan el cigarrillo antes de entrar en casa de uno, o mil cosas más que nos hacen la coexistencia más llevadera.

La creciente prohibición de fumar en todos los sitios me parece una memada, porque da por supuesto que todos los fumadores son irrespetuosos agentes antisociales, cuya única ilusión en la vida es provocarnos enfisemas a los demás. Y ahora voy a ser un cabrón: ¿es acaso peor estar al lado de alguien que fuma que vivir en una ciudad donde el aire se ve gris desde kilómetros de distancia? Vale que todo suma y sigue, pero me parece que tenemos cosas peores a nuestro alrededor...

¿Es mayor el gasto de Sanidad por tabaco que por accidentes de tráfico?¿Realmente va a ir todo el dinero de los impuestos a los hospitales? Permítanme dudarlo...

Y ya corto, que éste es un post eterno...

10.17.2005

Odio a Sabina

Todos aquellos que sólo oyen música en español porque quieren saber lo que dicen (o la mayoría) tienen a este buen señor en un pedestal. Hay quien lo trata de poeta para arriba, y he oido a alguna gente llegar a citar letras suyas cual aforismos clásicos.

A mí me parece un abuelarro sin voz, sin gracia ni ideas nuevas desde los 80. Si en la Mandrágora lo suyo eran canciones ácidas y bordes, ahora no deja de ser el "cantautor" (dudo que haya compuesto algo en su vida) rompedor y desafiante aceptado y oficial del Estado.

Para mí, este señor no pasa de ser un ingenioso usuario de la palabra, que no deja de hablar de las mismas paparruchadas adolescentes que le movían a los 40. Si al principio cantaba mal que bien, ahora creo que su registro vocal se limita a una nota, una indefinida entre un do y un re bemol. Supongo que toda la peña que contrata para hacerle los coros en las canciones tiene problemas para seguirle en sus rollazos monocordes.

Vamos, que me parece que después de "El hombre del traje gris" podría haber pasado a ser un hombre de traje gris en vez de hacer de sí mismo la caricatura que hoy es. Lo peor es que alguna gente se lo sigue creyendo, y lo toma en serio. Claro, en contraste con los triunfitos y similares, es Quevedo cantando con Jimi Hendrix, pero eso no lo hace bueno.

10.11.2005

Odio los coches

¿Por qué la gente se compra coches? Sigo sin entenderlo.

Hay cosas que se caen por su propio peso. Como que mucha gente ve en el coche un icono fálico. Como que los señores bajitos y calvos siempre se compran un deportivo a los cincuenta. Como que las amas de casa americanas se convierten en caníbales asesinas en un 4x4.

Los bakalas ponen la música a toda hostia por si acaso no te has dado cuenta de que su carro tunado ( o tuneado, o lo que sea) amarillo canario está pasando. Y aparcan en los pasos de cebra de los colegios y las residencias de ancianos. Y están dispuestos a darte una paliza si respiras encima de su coche. Se compran revistas de coches fantásticos y nenas vestidas de vinilo. Lo más gordo es ojear una de estas revistitas: describían a la chica en bikini de turno en términos de carrocería, alerones... Me imagino el piropo maquinero por excelencia: "¡Vaya llantas de aleación!" Bleeerg.

Pero es muy fácil hablar de los makinetos. ¿Qué pasa con la familia que pasa todas las mañanas de domingo en el lavadero puliendo su Audi de segunda mano, para luego ir a casa a comer filetes de chopped?¿Y con el chaval que curra para pagarse el coche nuevo, y no se va de casa hasta los 80?

A mí el coche me parece algo así como el Anillo Único de "El Señor de los ídems". Corrompe. Te posee. Te chupa la energía y te pone los ojos amarillos. Es tuyo y de nadie más. Hay gente que antes te dejaría a su hermano para experimentos nucleares que aparcarles el coche.

Y circular... A mí en la Autoescuela me dijeron cosas sobre carriles, intermitentes, zonas de aparcamiento y dobles filas. O todo ha cambiado, o mi memoria no es lo que era, porque me parece que nada de eso ocurre en el mundo exterior. Me guardo "Odio las autoescuelas" para un próximo capítulo.

En fin, mis disculpas anticipadas a todos los que me han tenido que llevar en coche estos años. Os ayudaré a limpiarlo un día de estos.

10.09.2005

Odio y oda a los heavies de barrio

Todos hemos conocido algún heavy de barrio. Mi querido hermano es (más o menos), heavy de barrio.

Son la única peña que queda en el mundo con camisetas de Manowar, Iron Maiden, Judas Priest, Kiss, Leño o Ñu. Como ya no se hacen camisetas de esa gente, las camisetas en cuestión suelen estar grises en vez de negras. Algunas tienen las mangas arrancadas, en cuyo caso demuestran al heavy- yevy en estado puro. Los pantalones apretados (los elásticos valen, pero no molan tanto) son otro requisito indispensable. Mucho han perdido la melena, sea por la edad, exigencias laborales, o por haber entrado en una orquesta.

Los heavies de barrio no se andan con guayeríos. Como dejaron de ser guays hace 15 años, el heavy que lo es hoy en día lo es de corazón. Aunque vaya con chandal del Valencia, tendrá un corazoncito de metal debajo. Y claro, como todas las demás tribus urbanas le parecen una panda de maricas, no juzga si tu flequillo es regular o no, o si tus converse son auténticas o happy luck.

Una conversación entre heavies de barrio es similar a una entre freaks del cómic. En vez de decir que La Masa es más fuerte que Superman, discuten sobre si el último disco de los Judas es metal verdadero o no. ¿Cuál es el metal verdadero? Imprescindible: solos (muchos), baterías gigantescas, voces demasiado agudas (y yo me quejaba de björk...), pelo largo, pie encima de un altavoz. Recomendable: tatuajes (tribales prohibidos), fuegos artificiales, Harley Davidsons, rubiez de bote, ser alemán.

Hoy en día, ser heavy de barrio es casi tan underground como ser mod o rockabilly, pero está mas desprestigiado. Y oye, tienen su mundillo. Aunque no aguantan ninguna mariconada de música que no sea metal verdadero (pero lloran con las baladas de heavies), y piensan que todos somos unos payasos, han aceptado que son minoría, y llegan a ser peña entrañable.

Se me han quedado muchas cosas en el tintero, que igual añado en los comentarios, porque los heavies de barrio dan para un estudio antropológico de cuidado... Admito sugerencias. Y a todos los heavies de barrio: por favor, no me peguéis si me veis por la calle, que sólo soy un popero sin flequi, sin gafas y sin actitud... Ya tengo bastante castigo conmigo mismo.

10.04.2005

Odio los niños malcriados

Los que te tiran petardos cuando llega Marzo, al a sombra de sus papás. Los que se mean en las maceteras a mediodía porque sus papis no encuentran nada mejor. Los que airean sus manías con la comida a gritos en tu restaurante favorito. Los que te miran sin parpadear y luego te insultan. Los que te dan pataditas en la espinilla en el autobús. Los que juegan con tus cosas porque sus papis les dejan. Los que tienen la Gameboy advance, y en Navidad tendrán la PlayStation portátil, y ochenta juegos. Los que se ríen de los cojos.

Todos aquellos que, con el beneplácito o la indiferencia paternos, te putean. Y entonces debes comprender que son sólo niños. No, no y no. Son sólo niños a los que sus padres no quieren educar, que se piensan que pueden hacer lo que les da la real gana, como en casa. Y sus padres no quieren decirles que los demás también somos personas. Y les montan películas sobre lo grandes que son, y cómo puede prepararse el profesor que les suspendió la evaluación pasada. Son los niños tuneados por los padres para que sean todo lo hijos de puta que ellos no se atreven a ser.

Porque un niño malcriado no nace, se hace. Y no entiendo por qué demonios no puede adoptar una pareja gay, y una hetero debe pasar más pruebas que un atleta olímpico para hacerlo. Sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de descerebrados que sólo han tenido que follar sin condón para traer su prole al mundo. Los que no tendrán que pasar ningún test psicotécnico para luego llevarles a voz en grito y consola de regalo.

La natalidad descendería a niveles comparables a los de China si hicieran sólo un breve test para determinar si alguno de los padres fue un niñato malcriado de pequeño.

9.30.2005

Odio la especulación inmobiliaria

Cuando los marcianos aterrizaron en medio de la ciudad a ritmo de PT-1, todo el mundo les preguntó qué consola anunciaban. ¡Pobrecitos, heridos en su orgullo y sin pistola positrónica!

Comparado con los bosques alquitranosos de su hogar, con sus árboles cuadrados, el sitio no estaba mal. El aire era puro y fresco. Los lugareños eran amables, y les habían traído presentes y fuegos artificiales. Tras una opípara cena de plomo y neutrones, los recién llegados volvieron a la nave a dormir un rato. Al día siguiente les esperaba mucho ajetreo. Y no habían venido en un viaje de placer.

Cuando empezaron a comprar terrenos en el centro de la ciudad, asombrados de que el cambio entre sus zorks de platino y los euros fuera tan bueno, las inmobiliarias no cabían en sí de asombro: ¡pagaban al contado, y no necesariamente en negro! Los marcianos pronto se vieron inundados de ofertas, y no rechazaron ninguna. Al poco, ya tenían casi todo el territorio virgen donde aterrizaron a su disposición. Llamaron a su empresa, satisfechos de lo que habían conseguido.

Al poco, la ciudad entera estaba llena de gente con tentáculos diciendo “ooh”, “aah” y “zoinks”, tallando sus nombres en los rascacielos y echándose a dormir en los parkings. Aquello era el paraíso marcianal, una nueva tierra virgen.

Los primeros en quitar los árboles cuadrados de sus terrenos fueron mirados con envidia por sus familiares. Construyeron bonitos robles y bananos, con las últimas comodidades y vistas a los bosques cuadrados. Cada vez se veían menos lugareños.

Y pasó lo que tenía que pasar: al cabo de unos añitos, todos los bosques hormigoneros habían desaparecido: sólo se veían complejos de sequoias y arces. Las cuatro campañas de conservación de la vida local fracasaron estrepitosamente, y las reservas naturales se ahogaban rodeadas de polen de pino. Daba pena. Los ecologistas se manifestaban a diarios.

Cuando los bípedos locales se extinguieron oficialmente, y ya todo el planeta era terriblemente verde, ya nadie quería venir a la Tierra. Sólo los viejos pensionistas venían a estas aglomeraciones de árboles a pasar sus últimos años. Construían carísimos campos de flog, con enormes extensiones de cemento artificial.

Pero la Tierra ya no era un lugar agradable. Verde y explotado al máximo, daba mucha pena ver lo que había cambiado en unos pocos años. Las propiedades bajaron tanto de precio, que la escasa colonia marciana que quedaba allí decidieron que era preferible dejar sus propiedades a malvenderlas.

Y se fueron todos de aquél lugar inhóspito y verde.

9.29.2005

Odio las recetas

Últimamente, hasta hacer historias tiene su teoría: se juntan una serie de elementos y ¡tachán!, tenemos una historia que molará a todo el mundo. Claro, así tenemos toda la producción de Hollywood de los últimos ¿30?¿40? años. Leí hace tiempo un par de libros sobre la estructura del guión, y la cosa era deprimente. Te contaban cómo hacer un planteamiento, nudo y desenlace, en qué partes desglosarlo todo, qué personajes meter, cuándo engañar al público con pistas falsas, y cuánto había que hacerle esperar para que el chico de la película matara a la chica y se casara con el caballo (¿o no era así?)

El caso, que muchas de las pelis que vemos últimamente están hechas con libro de recetas, y son el producto de gente que escribe una media de dos guiones por semana (esto no me lo invento yo: salía en uno de los libros…) A partir de un análisis exhaustivo de leyendas, sagas, mitos y cuentos de hadas, los guionistas han destilado el arte de la narración en botecitos muy pequeños. Y cuidado, que cuando digo guionistas, bien podría hablar de escritores de best- sellers (los pocos que queden que no tengan un equipo de currantes detrás).

Receta para una película: Héroe, Partenaire femenina, Secundario humorístico, Oponente, Obstáculos, Subtramas (2 o 3, al gusto), breve Trasfondo del héroe.

- Elija un héroe. Añádale compañeros.

- Elija un villano. Déle poderes que parezcan mayores de los del héroe.

- (Casi se me olvida) Haga que el héroe busque algo con que derrotar al villano.

- Déjele dar un par de patadas para encontrarlo. En este momento, puede matar al secundario cómico: no nos hará falta en la batalla final y posterior desenlace.

- Un par de saltos/hostias/insultos/pulsos/combates de karate/partidos de baloncesto/pruebas de acceso a la academia de baile moderno, besito a la (o el, seamos modernos) partenaire, y final. ¡Arreglaíto!

Receta para un best- seller: Siga los mismos pasos, pero añádales muchas descripciones de paisajes (facilitas, metáforas las justas), un par de escenitas de amor (aquí sí valen metáforas, que si no es un libro marrano, y eso no es cultura: “bastón del amor”, “seno ardiente”, “alcanzar la lluvia y las estrellas” molan: “teta”, “culo” y “picha”, no) , filosofía del cafelito, muchas páginas, cubiertas (primero en rústica, que viste más: luego en bolsillo, que es más barato), y a correr.

El último día

Cuando los medios de comunicación dieron la noticia, poca gente la cuestionó. La comunidad científica confirmaba que sólo quedaba un día para el fin del mundo.

El último día, algunos salieron a la calle a robar los coches que siempre quisieron tener. Algunos amantes se cogieron de las manos, mirándose a los ojos. Otros se gritaron lo que llevaban callado durante años. Otros se pusieron a follar en medio de la calle, en los bancos de parques públicos. Los niños los miraban y reían ruidosamente. Los viejos rompían cristales.

La población de Estados Unidos quedó diezmada en minutos: todos usaron sus pistolas y rifles. Las líneas de teléfono se colapsaron. Los presentadores de televisión se negaron a perder el tiempo anunciando el final de nuevo, y salieron a la calle a bailar desnudos. Algunos curas dejaron sus iglesias para predicar el arrepentimiento. Otros pidieron perdón a sus monaguillos.

Algunas madres se despidieron de sus hijos con besos. Otras los apartaron de sí con lágrimas en los ojos. Hubo quien se quedó en casa para ver su serie favorita, y se enfadó mucho al ver que la tele no funcionaba. Los notarios se negaron a firmar más testamentos. Las compañías aseguradores vendieron todas sus acciones a precio de ganga. El dólar cayó en picado, y el petróleo estaba a precio de chiste. Si alguien hubiera podido llenar el depósito de gasolina (porque no había nadie en las gasolineras), lo habría hecho por un euro.

Una comuna hippy de Ibiza ocupó una discoteca de moda y sembró el pánico entre los presentes. Bob Dylan tiró su guitarra por la ventana.

Cuando tres horas después un astrofísico descubrió un error de cálculo causado por un virus que le había llegado en un correo porno, era un poco tarde para dar la noticia. Al día siguiente, los pocos que quedaban en la calle, borrachos y semidesnudos, se miraron confusos. ¿Y ahora qué?

9.27.2005

Después de ver Tapas

Algunas pelis te pegan por debajo del cinturón, porque no te las ves venir. Ésta es una. Sin ser una peli magistral, este homenaje a "Haz lo que debas" es un retrato de la vida de barrio de aquí. Con los bacalas, las cajeras, la señora mayor que hace cosas raras y los perros sin collar.

A mí estas pelis me suelen tocar la fibra porque me hacen ver que hay belleza en los sitios donde menos la esperas. Que hay historias esperando ser contadas, pero que nunca se contarán. Y que los personajes que vemos cada día tienen más fondo que el maquineto y la abuela que se te cuela en el súper.

Otra que hay que ver, y esa sí que es muy buena, es "Los lobos de Washington", con un Javier Bardem que me hace saltar lagrimones con un personaje cazurro y borrego como el de "Huevos de oro", pero con 20 años más.

Bueno, muy poco odio en este post. Sólo una invitación a ver las cosas pequeñas que pasan sin que las veamos, como dice Pab en su blog sobre la basurilla.

9.26.2005

¿Qué es un odiolito?


De pequeñito, Litos tuvo un problema de salud. Le dolía la pancha, y le salieron legañas verdes en las orejas. Además, decía la hostia de tacos.

Los papis de Litos, preocupadísimos, lo llevaron al Dr. Pereira, reputado gerontólogo y pediatra mediocre, que analizó las pequeñas partículas. La verdad pronto salió a la luz.

Resulta que el estómago del pequeño generaba tanta bilis, que ésta cristalizaba y cobraba vida, convirtiéndose en microorganismos verdosos, con dientes grandes y feos, que soltaban muchos tacos y hablaban a gritos todo el rato. Tenía tanta bilis que le salía por las orejas

Ante semejante descubrimiento, Pereira decidió participar en conferencias internacionales de pediatría a las que nadie le había invitado, a fin de exponer este caso único. Ante la necesidad de poner un nombre a los bichos, el doctor decidió acuñar el término manolitos (de manía- pues eso, manía, y litos- piedrecicas).

Tras su primera conferencia, en la que todos sus colegas se descojonaron a su costa, y tras revisar cierta tira de comic que algunos de sus colegas mencionaron, Pereira (que de imaginación iba peor que de pediatría) optó por odiolito (de... bah, paso). Así, odiolito es el término empleado por la comunidad científica cuando quieren tomarle el pelo al pobre Pereira en los recreos del laboratorio.

Hoy, Litos es un adulto medianamente funcional, gracias a una rutina de higiene odiolítica diaria (algún día se la salta, y entonces dice más tacos de los habituales...). También ayuda que ya no va al mismo pediatra (aunque esto es porque Pereira dejó de regalarle piruletas el año pasado)

9.25.2005

Odio la Facultad de Bellas Artes

Y tengo buenos motivos, porque me pasé en ella un huevo de años.

La gente que entra en Bellas Artes sufre una mutación curiosa conforme va pasando de curso. Mutación fácilmente observable en su vestimenta.

El pardillín de primero no tiene ni idea de quién es Beuys o Bacon. Sólo quiere dibujar cómics, o pintar cuadros como Van Gogh, Dalí o Warhol. De hecho, la teoría es que ese trío (aliñado con Picasso en algunos casos) es el responsable de la mayor cantidad de artistas de pacotilla que salen de la escuela. Van vestidos de la tribu urbana de su elección, pero siempre de un modo moderado. Andan muy orgullosos con sus primeros bastidores, blocs de esbozo, carboncillos, óleos, barro para modelar... De todo. Y se indignan mucho cuando sus colegas les dicen que BBAA no es una carrera de verdad.

Al llegar a segundo, la gente ya empieza a pensar que tiene un DON especial, y se viste de acuerdo: siguen siendo gótico- siniestros, hardcoretos o mangakas, pero cada vez de manera más extrema y clasificable. Este atuendo les sirve para desmarcarse de la masa ignorante, y para marcarse más como estudiantes de Bellas artes prototípicos. La mayoría han descubierto ya que la vidilla de la que todos hablan está en el bar y no en las clases, y acuden en masa a dejarse ver con sus mejores atuendos. La bata manchada y customizada con frases ingeniosas es indispensable en esta etapa.

En tercero, todos son ya artistas de la hostia. Muchos no han aprobado aún Dibujo Básico, pero no le hace falta, porque ya saben algo de historia del arte, y pueden contarles a los poco enterados que el arte es expresión, y no técnica, y que se cagan en la técnica académica que les impone la facultad. Supongo que a algunos les sirve para que sus papis les sigan pagando la carrera, aun con cuatro asignaturas (de ocho) pendientes. Empiezan las rarezas en cuanto a vestimenta: uno ya no es gótico, si no Mister Darko, y acude a la facultad con capa negra y sombrero de copa. Ya no es ravero: ahora lleva un tatuaje en la calva y pantalones de vinilo. Y claro, no se van a manchar el disfraz yendo a clase, así que el ver y dejarse ver en el bar se ha convertido en actividad principal. Ahora gritan como cosacos, y sus actitudes sociales son las de una estrella del Rock. Molan. Mazo.

Cuarto y quinto son la consagración del bello artista: ya da igual que no tengan ni puta idea de lo que se ha hecho antes, o de lo que va lo que se hace ahora. Porque llega el momento de llevar a cabo proyectos artísticos de la hostia puta. Temáticas tan rompedoras como la relación interior-exterior, la memoria perdida, la muerte y la dependencia en las relaciones sentimentales (es decir, de lo que va yendo el arte desde los 60) son las favoritas, y la gente ya ni se plantea pintar o dibujar (total, para lo mal que les salía…). Ahora lo que triunfa es el video arte y la performance, donde puedes demostrar lo bueno/a que estás, desnudarte y decir incongruencias, a la espera del aplauso general y el horror burgués de tus papis, que siguen pagando todo el material para ello.

Y cuando acaba la carrera, se da la última y más divertida modificación en el aspecto del artista: se convierten en peña normal que busca trabajo, y por tanto no pueden ir disfrazados de cosas raras. O gente que ya es TAN especial que se hace su propia ropa y se corta el pelo en casa, con el resultado de que su único arte está en sus pintas, y ellos mismos son su arte. Nadie sabe qué hacen en la vida, pero se ve que son artistas, y eso es lo que cuenta…

Mucha gente cita filósofos y poetas que no ha leído en su puta vida, pero a los que mola citar (dile Baudelaire, Proust o Kafka a un bello artista, y prepárate a flipar...) Algunos no saben hacer la O con un canuto. Otros se ganan la vida como pueden en cosas vagamente relacionadas con el mundillo...

Y otros se cagan en todo y escriben un blog. Siento que esto haya sido tan largo, pero mi arte no cabe en un solo scroll.

9.22.2005

Odio los (per) seguidores

Tal vez no uséis la misma palabra que yo para denominarlos. Otra que se me ocurre es "fan fatale". Pero seguro que habéis conocido (y posiblemente padecido en propias carnes) a un par.

Hay gente que al poco de conocerla se enquista en tu vida como una lapa. Gente a la que has conocido por cualquier cosa, y que, no sabes por qué demonios, se encariñan de ti, y te tiene por el gurú de lo que sea que tengáis en común.

Es la típica persona que te llama para preguntarte qué tal estás, o sólo para charlar, a los dos días de conocerte. Supongo que no tienen nada que les llene la vida, y cuando le encuentran a uno, absorben su manera de pensar, de hablar y de comer los spaghetti. La gente por la que te alegrarías de perder el móvil y mudarte al Congo.

No sé por qué, las dos o tres personas que he conocido de este tipo tenían problemillas con las drogas (bueno, uno tenía DOS problemas). Gente retraída, sensible e inquieta… Es decir, la gente que normalmente a uno le cae bien, pero que sencillamente ha delegado la responsabilidad de su vida en alguien. A veces ése alguien eres tú.

La vez más salvaje fue la de un chico con el que toqué. El chaval hacía cosas muy raras, como quedarse a dormir en el local de ensayo (en realidad se quedaba allí haciéndose coca solo), llamarte para preguntar cuándo tocaba ensayar doce veces en un par de días (lo juro…), y, en el caso más bestia, decidir que se quedaba a dormir en mi casa sin que yo supiera nada al respecto… Lo más grande de todo el asunto es que perdí la llave de casa, y me animó a llamar a una amiga mía (5 de la mañana) con la que habíamos hablado como a las 12, y que decidió no salir esa noche, para quedarnos a dormir en su casa. La pobre aceptó, y el muchacho nos tuvo como dos horas echándonos rollos sobre Pink Floyd. (7 de la mañana… ¡arg!).

Cuando lo tiramos del grupo (porque según decía, unos tipos querían rompernos los brazos a nosotros por una deuda que él tenía), casi lloró. Y casi lloro yo, porque te das cuenta de que le estás haciendo una putada al chaval. Pero claro, mis brazos son míos… y esto fue después de que 50 talegos de un concierto “volaran”.

Pero no acabó ahí la cosa: estuvo siguiéndome por la facultad, vino a recogerme un par de veces (al Politécnico de Valencia, en medio de la nada, a las 10 de la noche), y me lo encontraba en todos lados. De repente llevaba mi mismo corte de pelo y camisas como las mías.

Miedo es lo que tenía a estas alturas. Al final le dije que me dejara en paz, porque estaba dándome malos rollos. No lo entendió, pero al menos dejó de seguirme.

No es que yo vaya de estrellita por la vida ni nada parecido, pero es que hay gente por ahí que te absorbe la vida para suplir la suya, seas quien seas, y encima te responsabiliza de sus desgracias. Y a mí me da miedito. Ése es el tipo de gente que mató a John Lennon.

9.21.2005

Odio los videojuegos

Cuando tenía seis años, mis padres compraron un ordenador. Era un cacharrito con teclas de goma que conectabas a la tele. Venía con juegos de un par de palos pegándole a una pelota, un astronauta cogiendo trozos de nave y un coche de carreras. Esa tarde la flipé. Y empezó la historia de una adicción de años.

Las iras de mi adolescencia las pagaron zombies y marcianos, coches desguazados y lagartijas gigantes. En la penumbra del Cuarto del Ordenador, legiones cayeron a mis pies, salvé mundos remotos, y fui aclamado como emperador, cuando no como dios.

La putada llegaba siempre cuando abandonaba el Cuarto del Ordenador (mi Fábrica de avispas particular: lean el libro de Iain Banks). Entonces volvía a tener granos, a andar encorvado, y los deberes seguían esperándome. Era demasiado duro para un señor de la guerra caer en la rutina de ir al instituto. Y nadie se iba a dar cuenta de lo que había conseguido en mi otro mundo.

Claro, lo que pasa es que los juegos están hechos para que ganes, te sientas de puta madre contigo mismo, y vuelvas. Para hacerte creer que eres la monda de tío, y quieras seguir siéndolo. Eso no puede pasar fuera de la pantalla...

¿Qué habría pasado si no existieran los juegos de ordenador? Posiblemente yo sería astrofísico, o jugador de petanca olímpico, o pintor afamado. Pero no. Desde las nieblas de mi infancia ha habido un cacharrito que tiraba luces al ritmo que mis dedos marcaban.

Otro tema a considerar es la serie de topicazos que plagan los juegos. Las chicas son monas monísimas, débiles y aniñadas, o zorrones con pistolas. El feliz punto medio no se da. Los malos son siempre malos a extinguir. Y digo extinguir, aniquilar, machacar, borrar del recuerdo. Toda una apuesta por el diálogo entre culturas. No me voy a poner a sermonear a nadie sobre "hay demasiada violencia en los juegos de ordenador", porque ésa es una discusión tonta, y yo soy el primero que me quedo a gusto después de cepillarme un par de malotes, pero las subtramas de todos los juegos son cuando menos, maniqueas y un poco peliagudas.

Hace un par de semanas decidí desterrar los juegos de mi ordenador. Desde entonces he hecho unos 10 posts aquí, he pintado el comedor de mi casa, he escrito tres o cuatro canciones, he nadado, e incluso he visto gente.

"Hola, me llamo Litos, y fui adicto a los juegos de ordenador..."

9.18.2005

Odio las orquestas verbeneras

No falla: en todos los pueblos hay fiestas, y el pueblo que no tiene una virgen que homenajear tiene dos Y un patrón. Con motivo de estas celebraciones religiosas, los lugareños se reunen para putear bóvidos varios, ponerse moraos mientras fingen hacer paellas, y montar una verbena.

Dentro del universo verbenero, hay varias opciones. Tenemos disco- moviles (o sea, un tipo con un ordenador, muchos mp3's casposos, luces horteras y un equipo de sonido monstruoso) y las orquestas, que parecen tener más caché (claro, en vez de un muerto de hambre tienes 6 o 7 a los que pagar...). En algunos pueblos hay bingo, ilusionistas (que si te pones, pues tiene gracia...) e incluso strip- tease masculino- femenino (evidentemente predomina el segundo).

Las orquestas llegan al pueblo en cuestión con una flota de furgonetas y camiones que nunca ha conocido la ITV, pero sí muchos abriles. Unos cuantos machacas (entre ellos los músicos, avergonzados por no verse respetados en su condición de artistas) montan un escenario invariablemente plagado de telones mostosos, focos fundidos y hierros sueltos, pero sobre todo, mucha mierda. Mierda del año que quieras. Si alguien se meó en uno de los telones hace un año, posiblemente no lo puedas oler ya, porque alguien habrá tirado cerveza encima 20 veces. Y en algún sitio aparecerá el logotipo (por llamarlo de alguna manera) de la orquesta en cuestión. Porque la intención es que parezca que algo gordo va a pasar. Algo muy gordo.

Entonces llega el momento de probar el sonido. Y, dato curioso: siempre hay un momento en el que, independientemente de la formación, se prueba la percusión latina. "Percusión latina" es, en argot orquestil, los playbacks. Pero queda feo decir playback. Y claro, nadie se da cuenta... Nadie.

La mayoría de técnicos de sonido en orquestas son los dueños del cotarro: gente que nunca fue nada, pero que ahora ha dejado de ser lo que quiera que fueran (todos, todos, todos han conocido a Nino Bravo y a Bruno Lomas. Ninguno de todos ellos tiene una foto con esos colegas). Como se han pasado toda la vida al lado de bafles chungos y mal sonorizados, la mitad de ellos están sordos. Ergo, la mezcla de los instrumentos la hace un tipo que está sordo.

Luego, el personal de la orquesta. No hace falta que los músicos sean buenos, siempre que sepan hacer playback. Y que tengan una camisa blanca que ponerse si el jefe de la orquesta decide revivir sus años mozos y subir a cantar algún corrido o similares. Los cantantes lo cantan todo con la "m": fijaos cuando veáis a una de esas personas que fardan un montón de cantar bien, pero que todo lo que hace es cantar muy alto y con voz de gilipollas. Para poder afinar sus berridos, empiezan todas las palabras con un tarareo, à la Bisbal. Eso es lo que hace un cantante de orquesta siempre (cuando habla también)

Las cantantes (porque suele haber igual proporción de cantantes y cantantas) siempre han de ir super monas, con mini y tacones. No hace falta que canten muy bien, porque las ponen para lucir palmito. Una configuración habitual de cantantes orquesteras es: la guapa y la que sabe cantar. Algo que toda cantante de orquesta debe tener es una paciencia y unas tragaderas infinitas, porque todos los mongolos de todos los pueblos que visiten les dirán mil y una borregadas. ¡Viva la liberación de la mujer!

El repertorio es mucho peor que oír M80 todo el día, porque se compone a partes iguales de canciones rancias (base programada para que el viejo se luzca), éxitos infantiles (los niños suben a bailar sobre las bases programadas), canciones del verano presente y pasado (igual algún músico ya ha empezado a tocar...), y muy al final, lo más petardo del rock patrio porrero y seudo- heavy. Esta última parte es en la que los músicos se desmelenan (¡uy!), porque la mayoría son heavies caídos en desgracia que ya se han cortado el pelo.

Y ahora, una última consideración. Si os fijáis, salvo el carcamal que maneja el cotarro, ningún orquestero pasa de los 30. Y la mayoría viven con sus padres. ¿Por qué? Porque no les pagan. Y como todo lo hacen en negro, pues se joden. Y además, los que aguantan acaban matándose en el coche de vuelta de algún bolo o yonquis perdidos (porque casi se me olvida que en el mundo de la orquesta, la farlopa fluye como agua: claro, teniendo que tocar 6 horas y conducir otras tantas, necesitan ése poquito que les falta...)

Y claro, lo debéis haber adivinado: a mí me tomaron el pelo para que trabajara en una orquesta. Y cuando los mandé a la mierda, ya me debían un pastón. Y un compañero se metió a la obra en negro porque cobraba el doble, y además le pagaban.

Así que si la orquesta óxido va a vuestro pueblo o barrio, comprad tomates maduros...

9.17.2005

Odio los taxistas totalitarios

Cada vez que cojo un taxi, cruzo los dedos y miro al cielo. Porque nunca sabes qué tipo de taxista te vas a encontrar. He viajado con taxistas que me ofrecían coca, que decían que la voz del GPS les ponía cachondos (y me dijo más cosas, pero daban demasiado asco..), que malhablaban de los inmigrantes, que se negaban a que entrara con una de mis gatas en su jaulita para ir al veterinario, que me han insultado directamente por no usar el amletero para mi mochila con tres libros, que han murmurado su desprecio a gritos, que conducían como locos y me han hehco temer por mi vida...

¿Por qué algunos taxistas tienen la manía de aleccionarnos cada vez que subimos a su vehículo?¿Por qué no se dan cuenta de que no es SU coche, sino NUESTRO servicio?¿Dónde quedó lo de que el cliente siempre tiene la razón, lo de respetarlo aunque sea? Éste es el tipo de cosas que me dan ganas de comprarme un coche.

Y ojo, antes de que nadie me diga "pues mi tío es taxista y...". Estoy hablando de los que están como una puta cabra, que son algunos. Y de los que llevan cresta y gafas de pera.

9.16.2005

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas II

El día que la tía de Luis murió, él estaba jugando al ordenador. Su madre entró en el cuarto y se lo anunció sin aspavientos: todos estaban esperándoselo desde que la internaron en el hospital, dos meses antes. A Luis le quedaban tres vidas, pero le habían matado ya una mientras hablaba con su madre. Aprovechó las dos restantes para cargarse al malo gordo y llegar a la fase 4. Luego cambió de juego.

En el mortuorio del hospital olía igual que en el resto del edificio. Un olor indefinido, como el que uno nota cuando está constipado, a fiebre y desinfectante. Sus padres le dijeron que era mejor que no la viera así. Luis supuso que daba igual, porque ya la había visto mientras agonizaba: apenas una bolsita de piel frágil y triste, incapaz de hablar, los ojos ciegos clavados en la nada. Supuso que no sería peor verla muerta que muriendo, y entró.

Solo en el cubículo, Luis se aupó al borde del féretro, y miró a su tía. No era ella. Le habían hecho algo, la habían cambiado, no olía a ella, el gesto no era suyo. Habían maquillado su muerte como no maquillaron su agonía. No era tan terrible.

Metieron a su tía en un nicho, a tres alturas del suelo. En la piedra que lo tapaba, una foto vieja de ella. Estaba joven, como él nunca la había visto. Tampoco era ella.

Meses después, Luis creyó verla andando por la calle. Creyó verla varias veces, haciendo la compra, doblada por el peso de mil bolsas, subida en el autobús. Pero su casa olía a cerrado, y nunca volvieron a comer allí. Ni un solo sábado. Los domingos tampoco.

Al final, Luis se dio cuenta de lo que había pasado. Y se lamentó de no haberse despedido de ella. Pero ¿se habría enterado ella, desde el ataúd, de que lamentaba que hubiera muerto?¿De que ojalá pudiera haber hablado con ella antes?¿De que le hubiera gustado cantar en su cama del hospital pero le dio vergüenza y no sabía qué cantar? Probablemente no. Y eso quería decir la muerte.

9.14.2005

Odio el rollito comprometido de chiste

Tengo una pregunta capciosa. ¿Cuánta pasta gana un director de cine comprometido?¿Contrata a peña en prácticas para desgravar a Hacienda?. Vale, eran dos, pero todo esto viene al aluvión de pelis infumables que nos hacen comulgar con ruedas de molino sólo porque abordan temas sociales.

Parece que para ser un director serio, formal, considerado, y, en definitiva, molón, hay que hacer cine social. Y a mí me parece genial, siempre que el resultado sea válido. Porque hay mucho listo por ahí que se dedica a predicar a los conversos con pelis de desarrollo ridículo, y a recibir el premio por decirles lo que quieren oír.

Me vienen a la cabeza ahora mismo "Yo puta" (porno bananero disfrazado de documental atrevido), "El otro barrio" (un chaval de Vallecas mata a tres personas con una lata de berberechos) y, aunque de oídas, "Princesas"(chica bien que se mete a puta para ponerse tetas). Si tratamos un problema social a través de la anécdota simplista y personajes y situaciones planos, no estamos sino descubriendo la rueda. ¿Cine para pensar? CIne para pensar que eres un tío comprometido sin mover una neurona.

Y ojo, que me parece que sé de dónde viene todo el asunto: en estos últimos años hemos visto una serie de cintas impresionantes, como "Te doy mis ojos" "La pelota vasca" y "Mar adentro". en las que se tratan temas controvertidos desde múltiples enfoques, con inteligencia y sensibilidad. Esas pelis han recibido buenas críticas, premios y éxito comercial. Y de repente, todos los estudios quieren hacer cintas comprometidas. Y todos los directores quieren ser cronistas de su tiempo, a ver si cae algún goya.

Pero claro, a ver quién tiene la inteligencia y las agallas de decir que un maltratador es un enfermo que necesita tratamiento, o que ETA empezó siendo una agrupación cultural de lo más respetable hasta que una panda de sonados tomaron las riendas. Pero las pelis para pensar son aquellas que hacen eso, calentarnos los cascos, presentarnos situaciones incómodas que nos obligan a plantearnos las cosas de otro modo. Y no las que nos dan un masajito y nos dicen que somos muy buena gente por verlas y acordarnos de la gente que las pasa putas.

Y me pregunto si el artista comprometido no está explotando la desgracia ajena. Desde luego, si la trata de manera banal y absurda, sí.

Espero vuestras pedradas.

9.11.2005

Odio la playa

Empecemos porque soy un muy tiquismiquis: no me gusta mancharme ni tener las manos sucias (vamos, que nací para rico pero me quedé ahí). Aparte, mi piel tiene un tonillo rosado- lechoso que da mucha pena y hace que la gente que no me conoce me hable siempre muy despacio y muy alto ("¿TU EN- TIEN-DES ES-PA- ÑOL?")

Claro, si no te gusta ensuciarte porque eres un finolis, y eres el extra ideal para un anuncio de cremas solares, la genética dice que te apartes de las playas... Pero mi agitada vida social me empuja en ocasiones a estos recintos llenos de croquetas humanas.

Si me dejaran elegir, todas las playas del mundo serían de piedras. Son más incómodas, pero te quedas limpito como un señor. Porque ninguna toalla es lo bastante grande para tumbarte en ella sin llenarte de arena hasta las cejas.

Cualquiera que haya visitado la playa que adorna la ciudad de las naranjas habrá compartido mi impresión de que si entraba en el agua no volvería a salir, o que saldría embarazado (si, embarazadO). Manchas negras, trozos demasiado calientes cerca de niños, condones jugando a ser medusas... Vamos, el turista debe quedar gratamente impresionado después de pagar un dineral por llegar. Pero el dinero que le ha costado llegar aquí no le va a doler comparado con lo que le va a costar comer en un chiringuito costroso...

Y yo no quiero ser snob, pero en la playa hay demasiada gente. Y demasiada gente de la que, en tu pequeña burbujita, creías que no existía. Hay niños llorones, pesados, jugando con pelotas que siempre le dan a uno, meando en tu toalla... Hay señores y señoras que pierden el pudor por completo, y que te dejan ver más de lo que quisieras. Y para las chicas, el especial playero: ¡el moscón chuloputas! Los hay más y menos pesaos, pero todos siguen la lógica de un primate en celo: huyen de cualquier macho de la manada de las hembras que se acerque. De hecho, me gustaría sugerir a los señores que hacen los documentales de la 2 que hagan un estudio del delicado entramado social de machos alfa y beta en las playas españolas, que seguro que sale algo con lo que valga la pena dormir. Cuando pienso en este tipo de cosas, me alegro de ser chico.

Con todo, debo reconocer que el descubrimiento de las sillas de playa, las cremas de factor australiano en spray y las sombrillas de doble capa me están descubriendo los placeres de la playa (léase: vegetar, dormir y leer, siendo al mismo tiempo funcional socialmente), y me imagino que habrá playas mejores que las que he visto. Por eso, si alguien quiere cambiar "odio" por "les tengo algo de manía", es libre de hacerlo.

9.08.2005

odio los foros

El otro día entré en un foro de música, y me topé con uno de los mayores males del mundo fórico: los mongoles que ponen mensajes que no vienen a cuento, especialmente borregadas de tipo: "muerte a los lapones" o "busco guitarrista para grupo de señores calvos malcarados" (me niego a reproducir siquiera los títulos originales, pero es fácil imaginarlos)

Y claro, de repente lo que era una apacible conversación sobre el sexo de los ángeles (otra de las especialidades del forismo) se convierte en una batalla campal. He llegado a ver gente dejando su dirección de e-mail para quedar y pegarse...

Lo que ocurre aquí es que, si el papel es sufrido, la pantalla más. Y uno permanece anónimo en todo momento. No tiene por qué razonar sus argumentos, y no necesita defenderlos, porque con cerrar la pantallita acalla lo que le viene en gana. Y puede uno insultar sin miedo a la respuesta, porque ésta es siempre en diferido.

A mi en la facultad me vendieron que Internet significaba la democratización de la información. Pero ante este tipo de cosas, me pregunto si no ha democratizado también la prepotencia.

9.06.2005

Odio separar la basura para nada

Aquí en Valencia, yo he visto los camiones de la basura normal, los del papel, e incluso (¡maravilla!) uno recogiendo vidrio. Pero ¿quién puñetas sabe qué pinta tiene un camión de los especializados en recoger el plástico?¿eh?¿y por qué tienen la misma forma que los contenedores normales?

9.04.2005

El mito

Un día, una mosca se coló en el metro de Londres. Como todos sabéis, la vida de una mosca es harto breve. En el día de que disponía para cumplir sus objetivos vitales, la mosca no hizo sino darse golpes contra los neones del techo, y posarse en la nariz del conductor. También tuvo unas cuantas hijitas mosca, a las que no llegó a ver crecer. Esta venerable mosca murió en el nuevo mundo a las tres horas de entrar en él.

La prole de esta mosca primigenia, que oyó de su cavidad bucal que existía un mundo exterior, vivió durante generaciones en la esperanza de que algún tren las llevara allá. Para estas moscas no había día ni noche: dejaron de creer en los tubos fluorescentes y las bombillas, y en cambio pasaban sus vidas asomadas a las ventanillas del Vagón. Al cabo de muchos días, las moscas del Metro cambiaron, descreídas y ajenas al mundo de la luz. Comían trozos de gominolas y bebían de refrescos abandonados. Olvidaron la caca de perro y el agua clara de los charcos. Engordaron y se acomodaron, sin la necesidad de huir de sapos y arañas. Apareció la obesidad entre ellas, y diezmó su población con ataques al corazón y colesteroles altos.

Sólo unas pocas seguían soñando con el Éxodo mosquil, y andaban de un vagón a otro, raza intrépida de moscas sin hogar. Cuando al fin un pequeño grupo de ellas alcanzó la superficie, cientos de generaciones después de la entrada de la Mosca primigenia en el submundo, un revisor aburrido las mató con un spray.

Odio los lavabos públicos

Cuando uno entra en un baño público, lo primero que hace es bajar la vista, y no mirar a la gente que le rodea. Pero siempre te da la sensación de que alguno de tus compañeros de micción te mira. Y compara tallas, o sencillamente se divierte incomodando al personal. Por eso prefiero entrar en los cubículos con taza, que siempre le dan a uno cierta intimidad. Aunque recomiendo llevar un rollo de papel proipo, por si las moscas (que las habrá)

Alguna vez me he preguntado exactamente quién hace las pintadas guarras en los lavabos: todos esos órganos reproductores mirándote mientras meas... Y quién es el que deja su teléfono con mensajitos sugerentes. Y si hay alguien que les llame. Y si realmente la gente se cita en tan olorosos lugares, y luego hablan del tiempo, o de fútbol.
Parece que alguna gente habita los lavabos públicos. Gente que parece dispuesta a desollarte por un cigarro, o porque les has mirado mal (para una experiencia completa de este tipo, recomiendo los lavabos de la estación de autobuses de Valencia: ¡el túnel del horror en 6 metros cuadrados!) Notas sus ojos en tu cogote mientras meas, mientras te lavas las manos. Siempre pienso que se van a reír de mí por lavarme las manos, o por no saber usar bien el secador de manos.
Porque a ver, ¿quién sabe usar el secamanos de un lavabo público? Yo no. Hay que colocar las manos en ángulos imposibles, hacer moviemientos misteriosos para que se activen, y luego repetir el ritual varias veces para conseguir unas manos sequitas.
Durante mi larga ausencia del mundo blóguico, fui a Inglaterra, y pensé: "seguro que allí, como hay que pagar para entrar, todo es más normal y halagüeño" Craso error. Las pililas gigantes dibujadas con bic azul seguían presentes, la peña sigue interesada en el flujo de tus aguas menores, y secarse las manos es una odisea. Y encima pagas.
Me pregunto cómo serán las cosas en EEUU, donde según mi culturilla cinematográfica siempre hay alguien allí sentado, esperando, por si te hace falta algo. En las pelis suelen ser ciegos, y les das una propina al salir. ¿Qué responde esa gente cuando llegan a casa y les preguntan qué tal fue en el trabajo? ¿Qué escriben en sus diarios? Tal vez la primera idea para "Taxi driver" fuera "Water closet keeper", pero la desestimaron porque sería demasiado dura...

8.16.2005

Odio a los flequis

Flequis, gafapastas, poppies, modernetes, e incluso algunos que van de listos dicen que son mods sin saber quiénes son los Who.

El caso es que, si la vida no hubiera seguido otro curso, podría haber acabado siendo un flequi de primera división, pero mi pelo ondulado me impidió entrar en la santa hermandad de los flequis.

Esta gente siempre hace cosas súper interesantes con su vida: han estudiado audiovisuales, bellas artes, diseño gráfico, estilismo, diseño de moda, ilustración. Trabajan de dj's, relaciones públicas de garitos que no conoces de nada, dibujantes... Y la mayoría publican en revistas gratuitas de tendencias. Va pregunta: ¿les pagan en esas revistas lo suficiente para poder llevar el tren de vida salvaje que se gastan? Pues no, la mayoría de esas revistas no pagan a sus colaboradores sino con pases de backstage en algún concierto, o cosas igual de molonas pero intangibles. Todos viven en pisos súper modernos, que decoran a su gusto. Todos tienen problemas para explicar de dónde sale la pasta para un alquiler en el centro. Y para su mini de color crema con llantas de espejo.

Su rollito es muy intelectual: nombra un director de cine molón, y sin duda lo conocerán. Pero no les pidas que te cuenten de qué iba su última peli, porque no la han visto. Pero han leído su nombre en una revista, y eso quiere decir que les ha de molar. Sobre el papel, les mola la música pop intimista y con letras sensibles (como a mí, debo decir). El problema es que luego se meten de todo y bailan música comparable a la del Chocola. De verdad: un bakala con el que congenié me puso un día un CD de Barraca, y me moló más que lo que había oído en Le club un par de días antes. En el mismo rollo, pero mejor hecho. Supongo que en eso también hay una tradición que debe ser respetada: en el bakaleteo, los bakalas mandan.

Ellos son, por definición, apocados. Yo no puedo ser flequi de verdad porque mi caja torácica es demasiado prominente (y peso 15 kilos másque la media de ellos). Ellas van de súper- monas inocentes (víd. "Odio a Amélie", un par de posts más abajo), y muchas veces -a ver si estáis de acuerdo conmigo- son flacas y narigudas, y hacen bien en taparse la mitad de la cara con el flequillo. Siempre está el rollito vintage, que es básicamente vestirte como te vestían tus papis cuando tenías 8 años, con chándals que odiabas y gafotas que hacían que todos se rieran de tí.
A algunos de ellos también les va el rollo garagero. Pero ninguno de ellos llevaría las pintas guarras de los Fuzztones. A cambio, tenemos el uniforme popero: " adidas gazelle: 70 euros. pantalones diesel vintage: 90 euros. camiseta miss sixty: 60 euros. gafas de pasta moschino, 240 euros. pose de superioridad y un poquito de asco: no tiene precio".

Son poperos que no conocen a los Beach Boys, porque les parecen garrulos, ni los Kinks, ni los Zombies, ni los Small Faces, ni David Bowie, ni Lou Reed. A cambio, a todos les mola Alaska. ¡Horror! Al menos que se pongan hombreras para que podamos reconocerlos... Juran por los electroduendes, aunque cuando los vieron por primera vez no sabían de qué iba la mitad de lo que decían. No quiero decir con ello que los electroduendes sean Kierkegaard, pero vamos, a los 7 años uno no entiende "viva el mal, viva el capital", nos pongamos como nos pongamos.

No sé, les tengo mucha rabia porque siempre me ha molado la idea abstracta de gente a la que le mola el pop sesentero inglés, que va en vespa, que lleva parkas hasta en verano (¿eh, Andrés? Siempre quisimos una parka, pero nunca llegó...), que lee y se interesa por el arte... Pero al final me siento muy decepcionado con una gente que muestra tal complejo de superioridad, y encima sin tener puta idea de qué quiere decir la mitad de lo que citan. Es como si uno se rapara la cabeza y se pusiera martens de bola y se hiciera trabajador social en la Coma. El desconocimiento de las reglas no exhime de su cumplimiento...

Tengo muchos amigos que rozan el gafapastismo, así que este post es algo así como un suicidio social. A ellos, y a mí mismo: no me estoy metiendo con vosotros, sino con aquellos que venden un rollo y luego son igual de ignorantes y pijos que la peña que va a Cánovas.
Aquí necesito poner un trocito de una letra de Belle and Sebastian, en cuyas filas militan chicos feúchos, chicas regordetas y afables, y fans de Blue Öyster Cult:
"I've been feeling down/ I've been looking round the town/ For somebody just like me/ But the only ones I see/ Are the dummies in the window/ They spend their money on clothes/ It saddens me to think/ That the only ones I see are mannequins/ Looking stupid, being used and being thin/ And I don't know why I hang around with them/ The way they act, I'd rather be fat than be confused" (Family Tree)

Espero vuestro odio en masa. Tal vez lo haya merecido.

Después de ver "La matanza de Texas"

Ahora tengo miedo de irme a la cama. Tengo miedo de salir al campo y hablar con los lugareños de mirada torva. Tengo miedo de los sonados que parecen no tener nada mejor que hacer que mirarme, que hablar de nada conmigo. Temo a la oscuridad y a los animalitos que me miran desde los márgenes de la carretera. Tengo miedo de las cucarachas en la cocina, de los mosquitos en el cuarto. Tengo miedo de la gente que está realmente chalada y que tiene curiosidad por cómo funcionan nuestros cuerpos por dentro. Miedo a todos esos tipos que parecen reírse de nada mientras nos miran, que parecen reírse del miedo, que nos muestran el dolor ajeno como una diversión. Miedo de aquellos que parecen fuertes como animales, aquellos que nos miran desde dos ojos vidriosos y vacíos como los de las vacas, y nos siguen con la mirada cuando nos vamos. De los ojos que notamos clavados en la espalda. De los que siguen fascinados con la morbidez y el dolor más allá de la más o menos normal fascinación adolescente. Tengo miedo de todos y de todo. Tengo miedo de quien no tiene miedo, de nuevo. Tengo miedo de que a alguien le guste realmente ver esta película, y pueda verla más de una vez. Y me consta que hay más de uno ahí fuera.

8.15.2005

Odio las arañas y las serpientes

El otro día puse la tele (craso error), y salía una chica de unos veinte años hablando con un hamster. Los dos iban en el bus camino a casa de la chica. Él, en una cajita transparente, daba saltitos de alegría entre serrín y trocitos de jamón de york. Ella le hablaba en voz bajita, pero ni él ni yo la entendíamos porque el micro no recogía sus palabras por encima del ruido del motor.

Llegamos a casa de ella, a su cuarto, lleno de posters de grupos super- heavies. Él, pequeñito y juguetón, se alegró de subir a la mano de ella a comer un trocito de jamón de york especialmente jugoso. Ella seguía hablándole en voz bajita. No la entendíamos, pero daba igual: pronto nos esperaba un banquete de pipas, lechuga y jamoncito dulce en trozos chiquitines.

Entonces lo oí: "Me da un poco de pena. Pero en fin, al menos su vida servirá para algo..." Y la cámara enfocó el terrario.

La naturaleza es sabia. Algunos animales muestran colores vistosos para que los demás sepamos que no nos conviene acercarnos.

En el terrario esperaba una serpiente roja y negra, retorciéndose alrededor de ramas secas. La cámara se aparta. Corte, y la chica, sola ahora, mira cámara, hablando (ahora sí la entiendo) de lo que va a hacer esa noche. Ha quedado con sus colegas para salir por ahí.

¿Cómo puede alguien querer a un bicho así? No lo entiendo. No me gustan las ratas, pero al menos son mamíferos. El hamster no se merecía eso. ¿Qué tipo de cariño recibe uno de estos animales?¿Lo puedes sacar a pasear?¿Se mete en tu cama porque tiene miedo de dormir solo?¿O estás tratando de decir algo sobre tí mismo al comprar uno de estos bichos? Lo siento, pero jamás entenderé que alguien elija vivir con algo así. No me creo que los quieran. Me repugnan. Los odio.

8.05.2005

Odio, odio, odio a Björk

No sé ni por dónde empezar...

Bueno, lo primero en lo que uno repara: aspecto. No tengo nada en contra de las personas bajitas y con cara de monja, siempre que no vayan de divas y se me vistan de cosas raras. A ver, en el vídeo de "Medusa", uno de sus últimos logros, la buena señora sale vestida con una especie de tejido de clóchinas virtuales. Y el otro día caí en la cuenta de qué está ocurriendo: ¡a la reina Amidala la viste el asesor de imagen de Björk! Y ahora sé por qué no me gusta la nueva trilogía...

El caso es que la chica que empezó llevando tiernos cardigans con estampados infantiles, vendiéndonos la burra de que hacía pop electrónico naïf, ahora va de sex- symbol marciano de las galaxias. Y va pregunta capciosa que despertará el odio por doquier: ¿se ha operado, ahora que ya ha llegado a los 40, y por eso ha pasado a mostrar más cacho en sus vídeos?¿eh?

Pero bueno, ya basta de meternos con su apariencia. Vamos a por Björk, el personaje. Debo confesar que ésta chica despertó mi curiosidad con su primer disco. Mi padre lo compró porque le sonaba a Enya (jejeje...), y yo, por más que lo escuchaba, no acababa de pillarle el puntillo, aunque me gustaban "violently happy" y "venus as a boy". Por eso, me parecía alguien a descubrir. Un buen día pasaron un documental sobre ella en el Canal 33, y ahí es donde me decidía odiarla... A ver, no sé si lo habréis visto, pero en él la moza se presenta a sí misma como algo parecido a un down genial, de quien fluye música celestial y pura. En un momento determinado, le hacen una pregunta sobre cómo compone sus canciones, y como única respuesta, ella se queda mirando fuera de cámara y musitando por lo bajini mientras se ríe: "Cuando llegue a casa, me haré la cenita: bacalao de Islandia, bien rico." ¡¡Lo juro!! A ver, si es que la chica es un poco "especial", pues que no nos la vendan como un genio de nuestros tiempos, por favor. Y que la dejen vivir en paz, en vez de venderla exponiendo sus carencias y diciendo que son virtudes. Y si resulta que es una persona en plena posesión de sus virtudes, entonces sí que me enfado: me jode que la gente imposte algo que no es , y menos que venda un producto fingiendo sufrir una discapacidad, sólo porque les da un rollito tierno y afable. Me parece moralmente reprobable.

Y la música, amiguitos y amiguitas, la música de esta criatura... A mí me suena todo a lo mismo: ritmos entrecortados copiaditos a los de DJ Shadow, que sí inventó cosas, y la voz de Björk haciéndose pajas encima, negándose a caer en melodía reconocible ninguna, subiendo y bajando de octava sin más... Si ya nadie aguanta solos de guitarra de cinco minutos, y todos los molones se ríen enseguida de los heavies con sus pajillerismos guitarrísticos, ¿por qué aguantamos esta muestra de incontinencia? ¿Es acaso más válido? Sí, la chica tiene una gran técnica vocal, pero creo que hay algo principal que aprender en música: el que sepas hacerlo no quiere decir que debas hacerlo, y algunas cosas son divertidas de tocar, pero no son divertidas de escuchar. Pero bueno... Además, hay algo que la peña no sabe por aquí, y es que en su pueblo, Björk es peor que Julio Iglesias: tiene discos con coros infantiles, big bands de jazz, y todo tipo de agrupaciones deseosas de alcanzar relevancia gracias a su persona. Y me imagino que los islandeses están hasta las narices de que les digan: "Ah, sí de ,Islandia,¡como Björk!"

Y hasta aquí llego la riada. ¡Nos seguimos viendo a la misma bati-hora en el mismo bati-canal!

8.02.2005

Odio la tecnología

Resulta que mi ordenador falleció hace una semana. Esto lo escribo desde un cibercafé, con el consecuente desembolso de dineros. En este tiempo he tenido mil ideas fantásticas. No lo suficiente para escribirlas en un papel y después volcarlas al ordenador, pero fantásticas al fin y al cabo... Y si mi ordenador no hubiera experimentado con sustancias ilegales, sin duda muchas de ellas estarían aquí. Tenía 23 emilios, y nunca antes me había considerado un tío popular (supongo que eso se lo tengo que agradecer)

Para más inri, he perdido el hilo del fantabuloso juego de Jedis y malotes espaciales al que estaba jugando. Bueno, ya sé que eso no tenía que ponerlo para seguir siendo cool, pero es la pura verdad.

Aunque tiene sus ventajas: he jugado más con mis gatas, he tocado más, he visto a mis amiguitos, he visto el sol... Y me he dado cuenta de lo chunguérrima que es esta vida de freak. Porque todos nos reímos de los freaks hasta que nos descubrimos en la piel de uno. Y no mola, ni es tan guay como la de los freaks de las revistas de tendencias, que en el fondo no son freaks, porque son aplaudidos por su condición, lo cual la anula de inmediato.

Y luego están los lugares comunes, como que si se te queda el móvil sin batería tiemblas, porque nadie podrá localizarte mientas cagas, y si se jode la tele la familia se da cuenta de que no tiene de qué hablar, y sin messenger no somos nada.

Así que propongo hacer el partido ludita de cibernautas. Supongo que quedaremos para planear nuestra revuelta por el messenger. La revolución no será televisada. La veremos por webcam.

7.26.2005

Odio a Lars Von Trier

Muchos son los méritos de Lars Von Trier para aparecer en mi top ten. Para empezar, hay que reconocer que ha conseguido en el cine lo que AC/DC en la música: hacer veinte películas iguales, y que todas vendan igual y tengan el reconocimiento de su público. Porque vamos a ver, sinopsis: una chica que es muy buena, muy buena, que quiere caer bien a todo el mundo y ayudarles a alcanzar la felicidad en su vida es puteada sistemáticamente por su entorno, en el que todos son distintos de lo que parecen ser. Ah, y de paso la violan. Ella ni se inmuta y sigue siendo buenita, buenísima. Algún muertecillo por ahí, y va la pregunta del millón: ¿Hablo de "Rompiendo las olas", "Bailando en la oscuridad" o "Dogville"? Pues como AC/DC: una canción , veinte discos.

La afición de Lars Von Trier te dirá que el suyo es un discurso sobre el complejo de culpa judeo- cristiano (y lo dirá repitiendo alguna entrevista en Fotogramas, seguro, porque todos lo dicen con los mismos argumentos...) Que muestra cómo el mandato cristiano de ser buenitos nos lleva a la destrucción, y que resulta que denuncia una sociedad en la cual todos estamos anulados por la culpa y la necesidad de perdonar. Y claro, a ver cómo te metes con eso sin quedar mal... Yo lo intentaré.

Veamos: ¿es que las mujeres tienen la exclusiva de ser tontas y aguantar toda la mierda que les tiren? Para Von Trier, evidentemente es así. Me sorprende que la crítica feminista no lo haya mandado al paredón.¿Hace falta una (si no dos, como en "Rompiendo las olas") escena de violación por película para que lo pillemos?¿No se le ocurre ningún otro ejemplo que demuestre lo lelos que somos siendo buenos con los que nos joden, que siempre nos tiene que contar la misma historia?¿Se sostendría alguna de sus últimas películas si no fuera porque cambia el decorado y pone a actrices famosas? Porque si vieras "Dogville" con fincas en vez de rayas en el suelo, tendrías "Rompiendo las olas" en tierra firme, y si le quitas a la bizqueante Björk de "Bailando en la oscuridad", tres cuartos de lo mismo. Ah, también has de quitarle la música, que "Bailando en la oscuridad es un musical profundo. ¿Es que este señor se piensa que no nos damos cuenta?¿Su próxima película será sobre una trapecista a la que todos maltratan en el trapecio?¿O un western con Claudia Schiffer y el resto del cast haciendo el pino durante toda la película, mientras todos la putean? Porque al menos la trama la tenemos segura... lo demás será sorpresa, y experimento artístico.

Y luego está el rollito "Dogma: purificando el cine". Uf. Eso lo hacía en EE.UU. Cassavettes en los 60. Y ochenta tíos en Francia. Y sin manifiesto para la plaza. Pero claro, con un manifiesto, y dando a la peña un certificado (algo así como el ISO 9000 de director de cine chachi de los '90) de conformidad con tus reglas, llamas más la atención. Y ojo, que hay pelis del Dogma que triunfan un huevo, y en las que realmente la estética seca del Dogma va a algún sitio (estoy pensando en "Celebración", pedazo de película que deberían poner en los colegios)

Pero también pienso en "Los idiotas", primera cinta de Von Trier, y la única en la que no va de "tonta-que-lo-aguanta-todo". Una peli en la que realmente explora el rollo del sentimiento de culpa de todo el mundo (aquí hacia los discapacitados psíquicos) con una mala folla encomiable, y una historia que, aunque a ratos se arrastra, se basa en una idea novedosa. Y no cuento más, que esa sí que hay que verla.

¡Vaya follada de oreja! De todas formas, el post me ha salido más corto que el manual de calidad "Dogma 1995", así que no os quejéis mucho... ¡Ah! y claro, cogido de la mano vendrá mi post "Odio, odio, odio a Björk", y ese sí que será largo.

7.22.2005

Odio a los vegetarianos estrictos

Uf. No sé por dónde empezar a odiar a esta gente. Vamos a ver: son el tipo de gente que te mira mal entre semana por tomar café, leche o gominolas, y que te lo explica todo con pelos y señales. Que los animales del campo no toman leche más allá de la infancia, que el café es la hostia de adictivo, que las gominolas son plástico con sabores...

Toman té verde, leche de soja, manzanas biológicas... Y parece que obtengan un raro placer en decirte mientras te comes un bocata de mortadela que en realidad estás metiéndote un cadáver entre pecho y espalda. Comer delante de ellos es peor que comer viendo mas noticias de Antena 3...

Y buscan en Internet foros de vegetarianos proto- anoréxicos en los que alarman contra las cosas más variopintas. De hecho, ¿sabéis que el yogur de fresa NO es apto para vegetarianos? No sólo por la leche, sino porque su tonillo rosado viene del colorante "rojo cochinilla", que viene de un alegre bichito. E intercambian trucos para hacer que el resto nos sintamos como mierda por comer lo que comemos y beber lo que bebemos.

Pero claro, los fines de semana salen por ahí y no tienen reparo en meterse alcohol de garrafón y otras pirulas venidas de vete a saber qué laboratorio esloveno. Muy coherente, sí señor.

Y yo me pregunto, ¿qué animal puedes ver bebiendo leche de soja?¿y comiendo tofu o seitán? No conozco ninguno de estos personajes que no viva con sus padres, pobre gente esclavizada y condenada a oirles en cada comida. Porque claro, a la que te das cuenta de que la verdura ecológica vale un ojo de la cara, y que el caprichito de la leche de soja te sale al triple que un brick de leche Hacendado, tus exigencias bajan...

Debo decir que pasé año y pico siendo vegetariano. Poque uno tiene su corazoncito, y le sabe mal que se carguen a las vaquitas por él. De verdad. Y porque es una dieta más ligera. Pero a ver qué pides en la cena de 30 personas en un bar de tapas sin parecer la Sta. Rottenmeyer. Y a ver qué haces cuando te toca comer de menú por tu curro. Pero al menos a mí me sabía mal amargarle la cena a la gente, y me pedía mi lechuguita y me la comía con discreción, sin joder a los demás.

En fin, que empiezo y no sé acabar. Espero las cartas de odio y mi carta de baja de los solidarios de jueves por la tarde.

7.21.2005

Odio las bodas

Come carne, pescado, entrante y postre con los ojos cerrados: ¡saben igual!
Baila con la madre de alguien a quien no conoces.
Hazte fotos con la familia de alguien.
Aguanta a alguien que no conoces borracho.
Vístete con ropa que no es para llevarla puesta.
Escucha lecciones sobre la vida de alguien que carece por completo de ella.
Sonríe. Hay mil cámaras a tu alrededor.
No pidas más de dos trozos de pan: no te los darán.

¡Y paga por todo ello el precio módico de una cena para tres!

7.20.2005

Odio a los listos del parchís

Todos conocemos a uno, si no a dos. Peña que ha ido al fin del mundo y vuelta lo menos dos veces, que enseña a los dentistas a hacer empastes y a los barrenderos a barrer. Y lo peor es que no es cuestión de madurez, porque sigues viendo a los abuelos que miran las obras y menean la cabeza: "menuda mierda de masa están haciendo..."

Vale que todos opinamos más o menos (yo más) de todo, pero la mayoría nos lo callamos por miedo a cagarla.¿Qué freudiano mecanismo impide a esta gente callarse?¿Tiene algo que ver con el síndrome de tourette?¿Mejoraría con medicación?

Odio el Gran Tangazo Americano

Implantes de silicona, botox, boswelox, guitarras baratas, coches de gran cilindrada, motos cromadas, deportes de riesgo, comida que te repite todo el día, el rock, el hip hop, internet, los videojuegos, los blogs...

¿Por qué toda la humanidad llena sus agujeros con la misma mierda y a la vez piensa que es diferente al resto?¿Por qué el cuerpo sigue pidiéndome un menú maxi burger con queso y patatas dobles cada cierto tiempo?

Odio la caridad

Una chica rubita, menuda, con una falda ibicenca a la moda, de blanco impoluto. Está sentada al lado de la puerta de la FNAC. A sus pies, un trozo de cartón con un letrero: "Para tiket". Y yo digo: mira, una pobre mochilera guiri que se ha quedado tirada y no sabe volver al hostal. Y le pregunto dónde quiere ir, para de paso indicarle cómo llegar al metro. Sonríe tristona, y me dice que a Hungría. Tiene un par de palas rotas. A mí se me cae el alma al suelo: ¿de dónde ha salido esta chica?¿Cómo se ha roto los dientes? Le doy el euro y medio que llevo en el bolsillo y le deseo suerte. ¿Qué mas puedo hacer?

Y claro, uno se empieza a preguntar de dónde ha salido esta chica (como mucho, tenía 20 años), cómo ha venido a parar a Valencia, vestir a la moda, y pedir dinero por la calle para volver a Hungría. Luego te preguntas cuánto costará viajar a Hungría, y si alguna vez podrá hacerlo. Y luego te preguntas cómo acabará la pobre chica.

¿Por qué no nos preguntamos todas esas cosas cuando vemos mendigos andrajosos y sucios en la calle? Porque no nos identificamos. Pero esta chica se parecía a gente que veo todos los días, a amigas mías. Y entonces te la imaginas durmiendo en algún parque para ahorrar para el viaje de vuelta a casa, diciéndose que sólo es transitorio, que cuando vuelva todo irá mejor. Y te da la sensación de que cualquier día puedes verte con tus gazelle escarbando en la basura. Todo empieza en algún sitio, y tal vez los mendigos locos que vemos todos los días fueron un día chavales a la moda pidiendo para el bus. Menuda mierda.

Porque luego piensas en todos los listos que se sacan pasta haciéndose los pobretones, y que a lo mejor ésta chica era una de ellos. Me cago en la puta. No sabes si te rompe el corazón o te pone de mala hostia. Y ante la duda, duermes la culpa y la duda con un euro y medio y un post que no lee nadie.