7.26.2005

Odio a Lars Von Trier

Muchos son los méritos de Lars Von Trier para aparecer en mi top ten. Para empezar, hay que reconocer que ha conseguido en el cine lo que AC/DC en la música: hacer veinte películas iguales, y que todas vendan igual y tengan el reconocimiento de su público. Porque vamos a ver, sinopsis: una chica que es muy buena, muy buena, que quiere caer bien a todo el mundo y ayudarles a alcanzar la felicidad en su vida es puteada sistemáticamente por su entorno, en el que todos son distintos de lo que parecen ser. Ah, y de paso la violan. Ella ni se inmuta y sigue siendo buenita, buenísima. Algún muertecillo por ahí, y va la pregunta del millón: ¿Hablo de "Rompiendo las olas", "Bailando en la oscuridad" o "Dogville"? Pues como AC/DC: una canción , veinte discos.

La afición de Lars Von Trier te dirá que el suyo es un discurso sobre el complejo de culpa judeo- cristiano (y lo dirá repitiendo alguna entrevista en Fotogramas, seguro, porque todos lo dicen con los mismos argumentos...) Que muestra cómo el mandato cristiano de ser buenitos nos lleva a la destrucción, y que resulta que denuncia una sociedad en la cual todos estamos anulados por la culpa y la necesidad de perdonar. Y claro, a ver cómo te metes con eso sin quedar mal... Yo lo intentaré.

Veamos: ¿es que las mujeres tienen la exclusiva de ser tontas y aguantar toda la mierda que les tiren? Para Von Trier, evidentemente es así. Me sorprende que la crítica feminista no lo haya mandado al paredón.¿Hace falta una (si no dos, como en "Rompiendo las olas") escena de violación por película para que lo pillemos?¿No se le ocurre ningún otro ejemplo que demuestre lo lelos que somos siendo buenos con los que nos joden, que siempre nos tiene que contar la misma historia?¿Se sostendría alguna de sus últimas películas si no fuera porque cambia el decorado y pone a actrices famosas? Porque si vieras "Dogville" con fincas en vez de rayas en el suelo, tendrías "Rompiendo las olas" en tierra firme, y si le quitas a la bizqueante Björk de "Bailando en la oscuridad", tres cuartos de lo mismo. Ah, también has de quitarle la música, que "Bailando en la oscuridad es un musical profundo. ¿Es que este señor se piensa que no nos damos cuenta?¿Su próxima película será sobre una trapecista a la que todos maltratan en el trapecio?¿O un western con Claudia Schiffer y el resto del cast haciendo el pino durante toda la película, mientras todos la putean? Porque al menos la trama la tenemos segura... lo demás será sorpresa, y experimento artístico.

Y luego está el rollito "Dogma: purificando el cine". Uf. Eso lo hacía en EE.UU. Cassavettes en los 60. Y ochenta tíos en Francia. Y sin manifiesto para la plaza. Pero claro, con un manifiesto, y dando a la peña un certificado (algo así como el ISO 9000 de director de cine chachi de los '90) de conformidad con tus reglas, llamas más la atención. Y ojo, que hay pelis del Dogma que triunfan un huevo, y en las que realmente la estética seca del Dogma va a algún sitio (estoy pensando en "Celebración", pedazo de película que deberían poner en los colegios)

Pero también pienso en "Los idiotas", primera cinta de Von Trier, y la única en la que no va de "tonta-que-lo-aguanta-todo". Una peli en la que realmente explora el rollo del sentimiento de culpa de todo el mundo (aquí hacia los discapacitados psíquicos) con una mala folla encomiable, y una historia que, aunque a ratos se arrastra, se basa en una idea novedosa. Y no cuento más, que esa sí que hay que verla.

¡Vaya follada de oreja! De todas formas, el post me ha salido más corto que el manual de calidad "Dogma 1995", así que no os quejéis mucho... ¡Ah! y claro, cogido de la mano vendrá mi post "Odio, odio, odio a Björk", y ese sí que será largo.

7.22.2005

Odio a los vegetarianos estrictos

Uf. No sé por dónde empezar a odiar a esta gente. Vamos a ver: son el tipo de gente que te mira mal entre semana por tomar café, leche o gominolas, y que te lo explica todo con pelos y señales. Que los animales del campo no toman leche más allá de la infancia, que el café es la hostia de adictivo, que las gominolas son plástico con sabores...

Toman té verde, leche de soja, manzanas biológicas... Y parece que obtengan un raro placer en decirte mientras te comes un bocata de mortadela que en realidad estás metiéndote un cadáver entre pecho y espalda. Comer delante de ellos es peor que comer viendo mas noticias de Antena 3...

Y buscan en Internet foros de vegetarianos proto- anoréxicos en los que alarman contra las cosas más variopintas. De hecho, ¿sabéis que el yogur de fresa NO es apto para vegetarianos? No sólo por la leche, sino porque su tonillo rosado viene del colorante "rojo cochinilla", que viene de un alegre bichito. E intercambian trucos para hacer que el resto nos sintamos como mierda por comer lo que comemos y beber lo que bebemos.

Pero claro, los fines de semana salen por ahí y no tienen reparo en meterse alcohol de garrafón y otras pirulas venidas de vete a saber qué laboratorio esloveno. Muy coherente, sí señor.

Y yo me pregunto, ¿qué animal puedes ver bebiendo leche de soja?¿y comiendo tofu o seitán? No conozco ninguno de estos personajes que no viva con sus padres, pobre gente esclavizada y condenada a oirles en cada comida. Porque claro, a la que te das cuenta de que la verdura ecológica vale un ojo de la cara, y que el caprichito de la leche de soja te sale al triple que un brick de leche Hacendado, tus exigencias bajan...

Debo decir que pasé año y pico siendo vegetariano. Poque uno tiene su corazoncito, y le sabe mal que se carguen a las vaquitas por él. De verdad. Y porque es una dieta más ligera. Pero a ver qué pides en la cena de 30 personas en un bar de tapas sin parecer la Sta. Rottenmeyer. Y a ver qué haces cuando te toca comer de menú por tu curro. Pero al menos a mí me sabía mal amargarle la cena a la gente, y me pedía mi lechuguita y me la comía con discreción, sin joder a los demás.

En fin, que empiezo y no sé acabar. Espero las cartas de odio y mi carta de baja de los solidarios de jueves por la tarde.

7.21.2005

Odio las bodas

Come carne, pescado, entrante y postre con los ojos cerrados: ¡saben igual!
Baila con la madre de alguien a quien no conoces.
Hazte fotos con la familia de alguien.
Aguanta a alguien que no conoces borracho.
Vístete con ropa que no es para llevarla puesta.
Escucha lecciones sobre la vida de alguien que carece por completo de ella.
Sonríe. Hay mil cámaras a tu alrededor.
No pidas más de dos trozos de pan: no te los darán.

¡Y paga por todo ello el precio módico de una cena para tres!

7.20.2005

Odio a los listos del parchís

Todos conocemos a uno, si no a dos. Peña que ha ido al fin del mundo y vuelta lo menos dos veces, que enseña a los dentistas a hacer empastes y a los barrenderos a barrer. Y lo peor es que no es cuestión de madurez, porque sigues viendo a los abuelos que miran las obras y menean la cabeza: "menuda mierda de masa están haciendo..."

Vale que todos opinamos más o menos (yo más) de todo, pero la mayoría nos lo callamos por miedo a cagarla.¿Qué freudiano mecanismo impide a esta gente callarse?¿Tiene algo que ver con el síndrome de tourette?¿Mejoraría con medicación?

Odio el Gran Tangazo Americano

Implantes de silicona, botox, boswelox, guitarras baratas, coches de gran cilindrada, motos cromadas, deportes de riesgo, comida que te repite todo el día, el rock, el hip hop, internet, los videojuegos, los blogs...

¿Por qué toda la humanidad llena sus agujeros con la misma mierda y a la vez piensa que es diferente al resto?¿Por qué el cuerpo sigue pidiéndome un menú maxi burger con queso y patatas dobles cada cierto tiempo?

Odio la caridad

Una chica rubita, menuda, con una falda ibicenca a la moda, de blanco impoluto. Está sentada al lado de la puerta de la FNAC. A sus pies, un trozo de cartón con un letrero: "Para tiket". Y yo digo: mira, una pobre mochilera guiri que se ha quedado tirada y no sabe volver al hostal. Y le pregunto dónde quiere ir, para de paso indicarle cómo llegar al metro. Sonríe tristona, y me dice que a Hungría. Tiene un par de palas rotas. A mí se me cae el alma al suelo: ¿de dónde ha salido esta chica?¿Cómo se ha roto los dientes? Le doy el euro y medio que llevo en el bolsillo y le deseo suerte. ¿Qué mas puedo hacer?

Y claro, uno se empieza a preguntar de dónde ha salido esta chica (como mucho, tenía 20 años), cómo ha venido a parar a Valencia, vestir a la moda, y pedir dinero por la calle para volver a Hungría. Luego te preguntas cuánto costará viajar a Hungría, y si alguna vez podrá hacerlo. Y luego te preguntas cómo acabará la pobre chica.

¿Por qué no nos preguntamos todas esas cosas cuando vemos mendigos andrajosos y sucios en la calle? Porque no nos identificamos. Pero esta chica se parecía a gente que veo todos los días, a amigas mías. Y entonces te la imaginas durmiendo en algún parque para ahorrar para el viaje de vuelta a casa, diciéndose que sólo es transitorio, que cuando vuelva todo irá mejor. Y te da la sensación de que cualquier día puedes verte con tus gazelle escarbando en la basura. Todo empieza en algún sitio, y tal vez los mendigos locos que vemos todos los días fueron un día chavales a la moda pidiendo para el bus. Menuda mierda.

Porque luego piensas en todos los listos que se sacan pasta haciéndose los pobretones, y que a lo mejor ésta chica era una de ellos. Me cago en la puta. No sabes si te rompe el corazón o te pone de mala hostia. Y ante la duda, duermes la culpa y la duda con un euro y medio y un post que no lee nadie.

7.19.2005

Alguien odiará los bancos de imágenes

Veo últimamente un montón de banners de una de esas páginas en las que la gente busca pareja. Es curioso, pero nunca veo fotos de chicos. Las chicas son todas guapas, y las fotos en las que aparecen de gran calidad.

Y ahí está lo divertido: resulta que el otro día me enteré de que todas esas fotos de chicas deseosas de encontrar su media naranja vienen de bancos de imágenes. Para quien no lo sepa, un banco de imágenes es (más o menos) una empresa que se dedica a hacer miles de fotos y a colgarlas en internet, para que las empresas de publicidad compren los derechos de esas imágenes y las usen en sus anuncios.

Y yo me pregunto: ¿las modelos de banco de imágenes saben que tendrán una horda de freaks enamorados?¿constaba eso en su contrato?

Imaginemos que uno de esos freaks vive en el barrio de una de esas modelos. La ve todos los días comprar el pan, hacer la cola del súper. Está enamorado. Un buen día - o una buena noche, posiblemente- ve la foto de la chica en internet, con el texto: "Sara, 28. Me gustan los hombres tímidos y amables, introvertidos. Soy Leo" Si nuestro amigo es uno de esos raros freaks ocn habilidades sociales, la abordará la próxima vez que la vea, y le dirá "Hola, Sara. ¿Sabes que yo también soy Leo?¿Quieres tomarte un café conmigo?" a partir de aquí, la hecatombe: ella ni se llama Sara ni es Leo, ni le gustan los tipos sudorosos que se pasan el día delante del ordenador. El pobre sufre un cortocircuito cerebral, y se convierte aún más en un ermitaño, amargado, agresivo, y consumidor masivo de pornografía dura.

Otra posibilidad es que el pequeño freak sea realmente retraído, y se limite a enviar un e-mail a Sara diciéndole que él es muy romántico, pero que nadie sabe ver la belleza oculta en su interior. Si la verdadera Sara lo lee (otra pequeña freak del otro lado del país) y ve la foto de un joven apuesto y sonriente que va con el mensaje (él también ha buscado una foto bien bonita de otra persona para representarle) Ella se enamora perdidamente, y empieza la hecatombe (b). Él busca por todos lados más fotos del tipo que posó en la primera foto que mandó, y llega a ofrecerle dinero por posar sólo para él como su avatar virtual. Ella hace otro tanto con la vecina. Y cuando él ve a su vecina, duda si decirle que ha mentido y le ha enviado fotos falsas. Duda si decirle que el hombre al que ama en realidad es él. Que tal vez ahora que conoce su rico mundo interior lo sepa amar pese a haberle mentido. Hecatombe servida.

¿Cuántas combinaciones más de freakismo, timidez y falsedad se esconden en Internet? Nadie lo sabe, pero el amor virtual me parece de las más divertidas. No me extraña que hasta Meg Ryan y Tom Hanks se prestaran a dar vida a uno de estos bellos romances. Y apunto que dentro de poco tendremos sesión de "odio a Meg Ryan". Pero ésa es otra historia, y será contada en otro momento.

7.18.2005

Odio las caídas

En mi clase de judo cuando tenía 6 años, yo era el más pequeño. No sé muy bien por qué, pero siempre me tocaba con los mismos dos repetidores, así que aprendí a caer como un señorito.

Lo primero que le enseñan a uno en judo es a caer. Y así tienes a unos cuarenta críos vestidos de blanco tirándose al suelo con la cabeza bien alta. Porque el truco de caer es levantar la cabeza mientras lo haces.

Antes de cumplir los siete, ya había colgado el judoki.

Odio y cariño para las peonzas

De pequeños lo hemos hecho todos. Te aburres, y empiezas a dar vueltas sobre tí mismo. Luego te caes y tus padres te abroncan. ¿Por qué lo has hecho?¿No podías haber hecho nada mejor?¿Haber jugado con la plastilina, o haberte quedado mirando por la ventana?

Algunos días giro sobre mí mismo el día entero, y otros no salgo del mismo cuarto. Algunos de esos días coinciden entre sí, y ando por ahí rompiendo vasos y platos. Luego por la noche pienso en todo lo que debería haber hecho en lugar de dar vueltas. Y no puedo dormir.

Al día siguiente, siempre ando mareado y no sé muy bien lo que hago. Y vuelta a empezar.

7.15.2005

Odio ver documentales

Los osos pardos de Alaska son diferentes de todos los demás. Son de los más grandes del mundo, y sólo quedan doce. Son una especie protegidísima.

Los osos pardos de Alaska van a comer a los vertederos y contenedores de las plantas petrolíferas. Corretean alegres hacia el camión de la basura cuando lo ven llegar, y luego hurgan entre la basura de los empleados de las fábricas cercanas. Ya no cazan, ya no pescan salmones. Se han acomodado comiendo mierda.

Un poco más al sur, hace unos años, los indios tenían la misma palabra para "oso" que para "padre". Si tenían que matar a un oso, luego lo enterraban entre los suyos. Las culturas del Neolítico hacían lo mismo.

Y no voy a ser yo el que le diga a nadie que se apunte a Greenpeace, ni a recomendar discos de New Age. Pero a ver cómo les explicamos a las generaciones venideras que el papá de su osito de peluche rebusca entre su basura.

Odio que Superman se muriera

¿Por qué sigo yendo al videoclub a por segundas partes?¿Por qué las adaptaciones de cómics siempre me dan un no sé qué de morbillo por ver cómo lo han hecho, si la respuesta es siempre mal?¿Por qué se caen mis mitos de infancia en cuanto vuelvo a visitarlos?¿Por qué George Lucas no se aficionó al golf, y en vez de un simpático jugador con pantalones bombachos tenemos una "primera" trilogía?

Lo peor de todo es que estas cosas realmente me indignan. Llamémoslo ser freak, o sencillamente ser un crío, o un descerebrado, pero me duele cuando algo que me emocionaba de pequeñito se cae, se vuelve aburrido.

Y me dio una pena terrible el día que Christopher Reeves murió. El hombre que vuela, primero atado a una silla, luego sonriendo débilmente, aprendiendo a dar pasitos tímidos, respirando sólo a ratos. Y se me ocurre una idea morbosa: seguro que los empleados de la funeraria en que acabó Superman lloraron mientras lo vestían de nuevo con el traje de Clark Kent para enterrarlo.

7.14.2005

Odio a los pseudo- rockeros viejos que nos chupan la sangre

Resulta que unos señores dejaron hace mucho tiempo de ser los hijos de la noche. Y en vez de apartarse tranquilos a su shangri- la, tuvieron la brillante idea de coger el dinero de toda la gente que hace algo parecido a lo que ellos mismos trataban de hacer. Y montaron una sociedad. Aunque ya existía el registro de la propiedad intelectual, ellos montaron la película de que defendían los derechos de los creadores, y les ofrecían "protección".

En un concierto con un grupo en el que tocaba, un tipo se plantó en los camerinos y nos dijo que se llevaba un 10% de la taquilla en concepto de cierto cánon por las canciones que íbamos a tocar. Dijo que ellos se encargaban de que el dinero fuera a los autores. Los autores éramos nosotros, que sacábamos el 20% de la taquilla. O sea que Micky Rivers se llevó la mitad de la pasta que ganamos de nuestro concierto y nuestras canciones que nosotros escribimos y tocamos, sin escribir ni tocar nada. La verdad es que ese señor nunca ha escrito sus canciones, y aunque siempre ha hecho muchas posecitas, en su puta vida ha sabido tocar la guitarra, ni, para el caso, la zambomba; por eso me resulta de lo más gracioso que se dedique a proteger las ideas, cuando nunca las ha tenido.

Y ahora, la guinda del pastel: leí el otro día en la página de Pab que han hecho responsable a un proveedor de espacio en internet de los contenidos de un blog en el que se metían con ellos. ¿A qué santo? ¿Desde cuándo son tan sensibles los dinosaurios? Ah, pero no es ése el caso, amiguitos... El caso es que ya desde hace tiempo la gente empieza a pasar de ellos, y cada vez tienen menos dinero de la "protección" Visto lo visto, se han puesto a buscar nuevas fuentes de ingresos. Y como saben que la gente no les quiere, pues a buscar difamaciones por las que exigir pasta. Y como el pringao de turno no tiene pasta para pagar una millonada, pues vamos a por el tipo que le ha dado la oportunidad de expresarse.

Claro, cualquier día de éstos, si hay muchas sociedades como ésta, nos quedaremos todos sin espacios disponibles en internet, porque los proveedores no se atreverán a ceder espacios. Y los que cedan serán vigilados constantemente, no vayan a salirse del tiesto.

Pues nada... La verdad, me trae sin cuidado que plagien mi obra, porque nunca sacaré dos perras de ella. Prefiero eso a tener que pagar por hacerla, y encima tener que pagar a estos caballeros.

7.13.2005

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas

Luis baja a comprar el periódico el sábado a las diez de la mañana. Hace sol, ya casi es verano. Las pequeñas calles de su barrio están vacías. Todo está en calma. Luis gira un par de esquinas, y pasa por delante de la comisaría de policía. Hay unos cuantos coches aparcados alrededor, y un agente aburrido, de mediana edad, mira al cielo, a los escaparates cerrados, a las pintadas, a Luis, a un viejo Renault rojo. Alguien se mueve dentro del coche.

Luis busca pistas de lo que ocurre en los gestos del policía. Cruza la acera. Casualmente, como si no tuviera nada mejor que hacer. Porque en esa acera da el sol, o porque hay un poquito de sombra. El agente aparta la vista del coche, pillado in fraganti. Se centra en la pintada frente a la tienda de pianos. En la pintada pone "Luci, TQM 10-9-1999". Luis mira su reloj, avanza hacia el coche parado. Sigue mirando el reloj. Tras la esfera blanca, el coche. Alguien suspira dentro.

El policía ha perdido ya la vergüenza, y se acerca. Luis también. Cruzan miradas brevemente, sin decir nada. Examinan el cristal sucio muy de cerca, la tela que oculta sólo una parte de lo que hay dentro.
El pelo pegado a la cara, las mejillas sucias, es una mujer. Duerme. Es muy delgada, y es difícil determinar su edad. Luis piensa que es guapa. El policía mantiene la mirada clavada en ella, saca la linterna. El círculo de luz se detiene un momento en las esterillas sucias, para luego resbalar hasta el cuerpo de la durmiente. Luis y el policía la miran sin cruzar palabra. Luis siente algo de vergüenza, pero no aparta los ojos. El pecho de la chica sube y baja pausadamente. Sus brazo cuelga del borde del asiento y reposa en la esterilla gastada. Lleva unos pantalones vaqueros gastados en las rodillas y una camiseta de tirantes. Ella abre los ojos y grita. Da un golpe en el cristal, intenta ocultarse tras la cortinilla de la ventana, les insulta.

De nuevo en casa, Luis no sabe qué pensar de sí mismo. No sabe por qué se quedó mirando a la chica. ¿Fue como en el zoo, cuando miraba de niño a los animales exóticos?¿O como en uno de esos espectáculos a los que van sus amigos por las noches?

Odio la infancia

Cuando le castigaban cara a la pared, pensaba en cómo sería si se muriera en ese preciso instante. Seguro que todos se culparían a sí mismos: se rasgarían las vestiduras, llorarían como posesos. Abrazarían su pequeño cuerpo inerte, frío al fin. Se arrepentirían y jurarían no dejar a su próximo niño sin postre, ni cromos, ni jugar al ordenador.

Y el próximo niño llegaría, avatar del anterior, triunfante, seguro de sí mismo. Sería frío en su venganza e implacable en sus caprichos. Tendría todo lo negado a su antecesor. Por miedo a la muerte del nuevo primogénito, la tierra entera a sus pies.

Pero entonces llegamos al cole, y la cosa se tuerce. De repente, un montón de avatares de hermanos inexistentes chocando entre sí. De golpe, a nadie le importa ya si el niño elige diñarla mientras está cara a la pared.

Primera lección aprendida.

Odio la vida laboral

Los jubilados, los viejecitos a los que cedemos el asiento en los autobuses, siempre parecen asustados.

Toda la vida trabajando. Claro, cuando dejan de trabajar les asalta el miedo. ¿Qué hay después del trabajo? Han aprendido a temer la inactividad. Cuando uno para, no gana dinero. El dinero no da la felicidad, pero aleja las desgracias. Esos viejecitos lo han aprendido, como ratas de laboratorio. Aprieta el botón rojo, sigue apretándolo. Ahora, sin botón que apretar, sólo queda el miedo.

Toda la vida trabajando. Guardando en el fondo de pensiones para matar el miedo. Pagando un seguro de vida para no morirse. Guardando juguetes y golosinas para cuando haya tiempo que gastar. Pero el hueco que deja el trabajo lo llena el miedo muy rápido. Y tenemos a todos esos señores de mirada perdida que hacen el recorrido completo de cada autobús. Sin ir a ningún sitio.

"Riding on city buses for a hobby is sad..."

7.12.2005

Odio a Amèlie (con mención honorífica para Medem)

Pues si, me cae mal. Es una de esas pelis que se suponen sensibles y profundas, pero luego no son más que una serie de topicazos rancios.

Paso a desatar mi rabia. Para empezar, la horda de peque- Amelies que engendró daba náuseas. Un montón de mujeres de veintitantos observándolo todo en éxtasis, encontrando la belleza en cada esquina, vestidas de Ágata Ruiz de la Prada, hablando muy bajito, y con esa cara de anuncio de compresas que lleva la señorita Tatou a todos lados. Y que conste que a Isabel Coixet no la odio ("Mi vida sin mí" mola...) más que por los anuncios de Evax.

Luego, el rollo dramático- bonito de la puesta en escena. ¡Oh! ¡Cambia los colores de casi todo lo que hay en pantalla!¡Y lo hace para reforzar el dramatismo de cada escena! ¿Es que nadie ha visto la trilogía de Kieslowski, en la que cada película enterita era de un color?¿Es que nadie ha visto a David Lynch?¿Es que nadie ha visto nada mejor que Amelie? Aparte, el asuntillo de los colores y la puesta en escena no presta profundidad por sí mismo a algo que no la tiene.

Y la historia... Ese rollo mágico que Jeunet empezó a hacer muy bien con su compi Caro en "Delicatessen" y que empezó a cagar con "La isla de los niños perdidos" se acaba de morir con este pastiche. Aparte, si queremos pelis que cuenten cosas de manera mágica y bonita, ¿por qué no coger "Kolia" o "Léolo"? Es sacarina en vez de azúcar moreno.

La poesía de Amelie es de risa. Me recuerda a la gente que te dice que escuches bien a Sabina y al Último de la fila, que son súper profundos. Me recuerda a Julio Médem, que sólo hace pelis para quinceañeros que van de sensibles y se pajean con la profusión de escenas de "arty soft- porn". (Aclaro que la denominación de Lucía y el Sexo como "arty soft- porn" no es mía, sino de una revista inglesa tipo Fotogramas.)

Gnarf. Demasiado odio le tenía a esta peli... Juro que los próximos posts no serán tan largos.

Odio los blogs

Para empezar, odio los blogs. Todos me parecen el intento de alguien por demostrar lo sensible y bello que es por dentro. O eso, o una serie de tonterías sin pies ni cabeza. Frank Zappa dijo que las revistas musicales son escritas por gente que no sabe escribir para gente que no sabe leer, y eso me parece de lo más apropiado para la mayoría de blogs. ¿A quién le interesa que te haya dejado la novia, o que tu perro se haya comido tus poesías? ¿A quién, si ni te conocemos a tí, ni a tu novia ni a tu perro? La mayoría de bloggers no hacen más que mirarse el ombligo y pensar lo interesante que sería para el resto del mundo civilizado mirarlo también.

Con todo, hay excepciones, y hay gente que sabe escribir, y (¡toma ya!) tiene cosas que escribir. Sólo conozco dos (el pequeño Pab y mi amiguito Andrés), y uno se lo ha dejado, así que no me parece que la cosa esté para tirar cohetes.

Y visto lo visto... ¿qué hago yo escribiendo un blog? Pues porque a lo mejor me pienso que podría ser como los que valen cuando me haga mayor, y porque no tengo muchas cosas mejores que hacer por las noches, que es para muchos "bloggers" el principal motivo. Y bueno, tal vez yo también piense que mi ombligo es un sitio interesante para visitar...

Odiolitos, dia 0

El primer post...
Éste blog hablará de todas las fantásticas cosas que odio: de ahí el nombre. Como por ahora sólo voy a leerlo yo, no acaba de pasar nada.