7.19.2005

Alguien odiará los bancos de imágenes

Veo últimamente un montón de banners de una de esas páginas en las que la gente busca pareja. Es curioso, pero nunca veo fotos de chicos. Las chicas son todas guapas, y las fotos en las que aparecen de gran calidad.

Y ahí está lo divertido: resulta que el otro día me enteré de que todas esas fotos de chicas deseosas de encontrar su media naranja vienen de bancos de imágenes. Para quien no lo sepa, un banco de imágenes es (más o menos) una empresa que se dedica a hacer miles de fotos y a colgarlas en internet, para que las empresas de publicidad compren los derechos de esas imágenes y las usen en sus anuncios.

Y yo me pregunto: ¿las modelos de banco de imágenes saben que tendrán una horda de freaks enamorados?¿constaba eso en su contrato?

Imaginemos que uno de esos freaks vive en el barrio de una de esas modelos. La ve todos los días comprar el pan, hacer la cola del súper. Está enamorado. Un buen día - o una buena noche, posiblemente- ve la foto de la chica en internet, con el texto: "Sara, 28. Me gustan los hombres tímidos y amables, introvertidos. Soy Leo" Si nuestro amigo es uno de esos raros freaks ocn habilidades sociales, la abordará la próxima vez que la vea, y le dirá "Hola, Sara. ¿Sabes que yo también soy Leo?¿Quieres tomarte un café conmigo?" a partir de aquí, la hecatombe: ella ni se llama Sara ni es Leo, ni le gustan los tipos sudorosos que se pasan el día delante del ordenador. El pobre sufre un cortocircuito cerebral, y se convierte aún más en un ermitaño, amargado, agresivo, y consumidor masivo de pornografía dura.

Otra posibilidad es que el pequeño freak sea realmente retraído, y se limite a enviar un e-mail a Sara diciéndole que él es muy romántico, pero que nadie sabe ver la belleza oculta en su interior. Si la verdadera Sara lo lee (otra pequeña freak del otro lado del país) y ve la foto de un joven apuesto y sonriente que va con el mensaje (él también ha buscado una foto bien bonita de otra persona para representarle) Ella se enamora perdidamente, y empieza la hecatombe (b). Él busca por todos lados más fotos del tipo que posó en la primera foto que mandó, y llega a ofrecerle dinero por posar sólo para él como su avatar virtual. Ella hace otro tanto con la vecina. Y cuando él ve a su vecina, duda si decirle que ha mentido y le ha enviado fotos falsas. Duda si decirle que el hombre al que ama en realidad es él. Que tal vez ahora que conoce su rico mundo interior lo sepa amar pese a haberle mentido. Hecatombe servida.

¿Cuántas combinaciones más de freakismo, timidez y falsedad se esconden en Internet? Nadie lo sabe, pero el amor virtual me parece de las más divertidas. No me extraña que hasta Meg Ryan y Tom Hanks se prestaran a dar vida a uno de estos bellos romances. Y apunto que dentro de poco tendremos sesión de "odio a Meg Ryan". Pero ésa es otra historia, y será contada en otro momento.

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