7.13.2005

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas

Luis baja a comprar el periódico el sábado a las diez de la mañana. Hace sol, ya casi es verano. Las pequeñas calles de su barrio están vacías. Todo está en calma. Luis gira un par de esquinas, y pasa por delante de la comisaría de policía. Hay unos cuantos coches aparcados alrededor, y un agente aburrido, de mediana edad, mira al cielo, a los escaparates cerrados, a las pintadas, a Luis, a un viejo Renault rojo. Alguien se mueve dentro del coche.

Luis busca pistas de lo que ocurre en los gestos del policía. Cruza la acera. Casualmente, como si no tuviera nada mejor que hacer. Porque en esa acera da el sol, o porque hay un poquito de sombra. El agente aparta la vista del coche, pillado in fraganti. Se centra en la pintada frente a la tienda de pianos. En la pintada pone "Luci, TQM 10-9-1999". Luis mira su reloj, avanza hacia el coche parado. Sigue mirando el reloj. Tras la esfera blanca, el coche. Alguien suspira dentro.

El policía ha perdido ya la vergüenza, y se acerca. Luis también. Cruzan miradas brevemente, sin decir nada. Examinan el cristal sucio muy de cerca, la tela que oculta sólo una parte de lo que hay dentro.
El pelo pegado a la cara, las mejillas sucias, es una mujer. Duerme. Es muy delgada, y es difícil determinar su edad. Luis piensa que es guapa. El policía mantiene la mirada clavada en ella, saca la linterna. El círculo de luz se detiene un momento en las esterillas sucias, para luego resbalar hasta el cuerpo de la durmiente. Luis y el policía la miran sin cruzar palabra. Luis siente algo de vergüenza, pero no aparta los ojos. El pecho de la chica sube y baja pausadamente. Sus brazo cuelga del borde del asiento y reposa en la esterilla gastada. Lleva unos pantalones vaqueros gastados en las rodillas y una camiseta de tirantes. Ella abre los ojos y grita. Da un golpe en el cristal, intenta ocultarse tras la cortinilla de la ventana, les insulta.

De nuevo en casa, Luis no sabe qué pensar de sí mismo. No sabe por qué se quedó mirando a la chica. ¿Fue como en el zoo, cuando miraba de niño a los animales exóticos?¿O como en uno de esos espectáculos a los que van sus amigos por las noches?

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