7.13.2005

Odio la vida laboral

Los jubilados, los viejecitos a los que cedemos el asiento en los autobuses, siempre parecen asustados.

Toda la vida trabajando. Claro, cuando dejan de trabajar les asalta el miedo. ¿Qué hay después del trabajo? Han aprendido a temer la inactividad. Cuando uno para, no gana dinero. El dinero no da la felicidad, pero aleja las desgracias. Esos viejecitos lo han aprendido, como ratas de laboratorio. Aprieta el botón rojo, sigue apretándolo. Ahora, sin botón que apretar, sólo queda el miedo.

Toda la vida trabajando. Guardando en el fondo de pensiones para matar el miedo. Pagando un seguro de vida para no morirse. Guardando juguetes y golosinas para cuando haya tiempo que gastar. Pero el hueco que deja el trabajo lo llena el miedo muy rápido. Y tenemos a todos esos señores de mirada perdida que hacen el recorrido completo de cada autobús. Sin ir a ningún sitio.

"Riding on city buses for a hobby is sad..."

1 comentario:

gianis dijo...

vaya, qué placer encontrar entre tanto odio una línea de B&S. molaría odiarte a ti también, pero no te dejas.