7.18.2005

Odio las caídas

En mi clase de judo cuando tenía 6 años, yo era el más pequeño. No sé muy bien por qué, pero siempre me tocaba con los mismos dos repetidores, así que aprendí a caer como un señorito.

Lo primero que le enseñan a uno en judo es a caer. Y así tienes a unos cuarenta críos vestidos de blanco tirándose al suelo con la cabeza bien alta. Porque el truco de caer es levantar la cabeza mientras lo haces.

Antes de cumplir los siete, ya había colgado el judoki.

3 comentarios:

pab dijo...

De cinturón blanco a cinturón amarillo.
De cinturón amarillo a naranja.
De naranja a verde.
De verde a marrón.
De marrón a azul.
De azul a negro.

Yo llegué a amarillo, pero no gracias a mi letal destreza. Ni siquiera porque aprendiera de forma autodidacta a arrancar el corazón de mis contrincantes mientras aún latía.
Era la lejía de mi madre, que siempre compraba la que usa la vecina fea y malhumorada del anuncio y no la de la madre sonriente y moderna. Y claro, al tercer entrene el cinturón de blanco tenía bien poquito.

odiolitos dijo...

¡Viva!
¡Yupi!
¡Mi primer comentario! ¡Hay vida fuera! Gracias, Pab.
¿Leerá más gente aparte de nosotros dos todo esto? ¡¡Dadme vuestro odio!!

moonriver dijo...

Pero seguro que no te enseñan a caerte cuando vas cuesta abajo con una mochila a la espalda. Ahí, por mucho que levantes la cabeza, la mochila te la golpea y te incustra la cara contra el suelo. Y luego la gente se pasa dos semanas preguntándote que si has tenido un accidente de moto cuando sólo has montado en una una vez. Pues no señora me caí yo solita en mitad de la calle. ¡Ah,vale! Y todos piensan que tu novio te ha dao una hostia.