7.22.2005

Odio a los vegetarianos estrictos

Uf. No sé por dónde empezar a odiar a esta gente. Vamos a ver: son el tipo de gente que te mira mal entre semana por tomar café, leche o gominolas, y que te lo explica todo con pelos y señales. Que los animales del campo no toman leche más allá de la infancia, que el café es la hostia de adictivo, que las gominolas son plástico con sabores...

Toman té verde, leche de soja, manzanas biológicas... Y parece que obtengan un raro placer en decirte mientras te comes un bocata de mortadela que en realidad estás metiéndote un cadáver entre pecho y espalda. Comer delante de ellos es peor que comer viendo mas noticias de Antena 3...

Y buscan en Internet foros de vegetarianos proto- anoréxicos en los que alarman contra las cosas más variopintas. De hecho, ¿sabéis que el yogur de fresa NO es apto para vegetarianos? No sólo por la leche, sino porque su tonillo rosado viene del colorante "rojo cochinilla", que viene de un alegre bichito. E intercambian trucos para hacer que el resto nos sintamos como mierda por comer lo que comemos y beber lo que bebemos.

Pero claro, los fines de semana salen por ahí y no tienen reparo en meterse alcohol de garrafón y otras pirulas venidas de vete a saber qué laboratorio esloveno. Muy coherente, sí señor.

Y yo me pregunto, ¿qué animal puedes ver bebiendo leche de soja?¿y comiendo tofu o seitán? No conozco ninguno de estos personajes que no viva con sus padres, pobre gente esclavizada y condenada a oirles en cada comida. Porque claro, a la que te das cuenta de que la verdura ecológica vale un ojo de la cara, y que el caprichito de la leche de soja te sale al triple que un brick de leche Hacendado, tus exigencias bajan...

Debo decir que pasé año y pico siendo vegetariano. Poque uno tiene su corazoncito, y le sabe mal que se carguen a las vaquitas por él. De verdad. Y porque es una dieta más ligera. Pero a ver qué pides en la cena de 30 personas en un bar de tapas sin parecer la Sta. Rottenmeyer. Y a ver qué haces cuando te toca comer de menú por tu curro. Pero al menos a mí me sabía mal amargarle la cena a la gente, y me pedía mi lechuguita y me la comía con discreción, sin joder a los demás.

En fin, que empiezo y no sé acabar. Espero las cartas de odio y mi carta de baja de los solidarios de jueves por la tarde.

1 comentario:

moonriver dijo...

La verdad es que es acojonante lo caros que son los alimentos ecológicos y total luego todo sabe a cartón. Donde se ponga un buen filete de ternera...