7.15.2005

Odio ver documentales

Los osos pardos de Alaska son diferentes de todos los demás. Son de los más grandes del mundo, y sólo quedan doce. Son una especie protegidísima.

Los osos pardos de Alaska van a comer a los vertederos y contenedores de las plantas petrolíferas. Corretean alegres hacia el camión de la basura cuando lo ven llegar, y luego hurgan entre la basura de los empleados de las fábricas cercanas. Ya no cazan, ya no pescan salmones. Se han acomodado comiendo mierda.

Un poco más al sur, hace unos años, los indios tenían la misma palabra para "oso" que para "padre". Si tenían que matar a un oso, luego lo enterraban entre los suyos. Las culturas del Neolítico hacían lo mismo.

Y no voy a ser yo el que le diga a nadie que se apunte a Greenpeace, ni a recomendar discos de New Age. Pero a ver cómo les explicamos a las generaciones venideras que el papá de su osito de peluche rebusca entre su basura.

1 comentario:

moonriver dijo...

Segundo blog que me chupo enterito. Me ha encantado. Y perdona por el ataque compulsivo de comentarios. A ver si mañana me da un ataque compulsivo de estudio, porque si no...