7.18.2005

Odio y cariño para las peonzas

De pequeños lo hemos hecho todos. Te aburres, y empiezas a dar vueltas sobre tí mismo. Luego te caes y tus padres te abroncan. ¿Por qué lo has hecho?¿No podías haber hecho nada mejor?¿Haber jugado con la plastilina, o haberte quedado mirando por la ventana?

Algunos días giro sobre mí mismo el día entero, y otros no salgo del mismo cuarto. Algunos de esos días coinciden entre sí, y ando por ahí rompiendo vasos y platos. Luego por la noche pienso en todo lo que debería haber hecho en lugar de dar vueltas. Y no puedo dormir.

Al día siguiente, siempre ando mareado y no sé muy bien lo que hago. Y vuelta a empezar.

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