8.15.2005

Odio las arañas y las serpientes

El otro día puse la tele (craso error), y salía una chica de unos veinte años hablando con un hamster. Los dos iban en el bus camino a casa de la chica. Él, en una cajita transparente, daba saltitos de alegría entre serrín y trocitos de jamón de york. Ella le hablaba en voz bajita, pero ni él ni yo la entendíamos porque el micro no recogía sus palabras por encima del ruido del motor.

Llegamos a casa de ella, a su cuarto, lleno de posters de grupos super- heavies. Él, pequeñito y juguetón, se alegró de subir a la mano de ella a comer un trocito de jamón de york especialmente jugoso. Ella seguía hablándole en voz bajita. No la entendíamos, pero daba igual: pronto nos esperaba un banquete de pipas, lechuga y jamoncito dulce en trozos chiquitines.

Entonces lo oí: "Me da un poco de pena. Pero en fin, al menos su vida servirá para algo..." Y la cámara enfocó el terrario.

La naturaleza es sabia. Algunos animales muestran colores vistosos para que los demás sepamos que no nos conviene acercarnos.

En el terrario esperaba una serpiente roja y negra, retorciéndose alrededor de ramas secas. La cámara se aparta. Corte, y la chica, sola ahora, mira cámara, hablando (ahora sí la entiendo) de lo que va a hacer esa noche. Ha quedado con sus colegas para salir por ahí.

¿Cómo puede alguien querer a un bicho así? No lo entiendo. No me gustan las ratas, pero al menos son mamíferos. El hamster no se merecía eso. ¿Qué tipo de cariño recibe uno de estos animales?¿Lo puedes sacar a pasear?¿Se mete en tu cama porque tiene miedo de dormir solo?¿O estás tratando de decir algo sobre tí mismo al comprar uno de estos bichos? Lo siento, pero jamás entenderé que alguien elija vivir con algo así. No me creo que los quieran. Me repugnan. Los odio.

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