9.18.2005

Odio las orquestas verbeneras

No falla: en todos los pueblos hay fiestas, y el pueblo que no tiene una virgen que homenajear tiene dos Y un patrón. Con motivo de estas celebraciones religiosas, los lugareños se reunen para putear bóvidos varios, ponerse moraos mientras fingen hacer paellas, y montar una verbena.

Dentro del universo verbenero, hay varias opciones. Tenemos disco- moviles (o sea, un tipo con un ordenador, muchos mp3's casposos, luces horteras y un equipo de sonido monstruoso) y las orquestas, que parecen tener más caché (claro, en vez de un muerto de hambre tienes 6 o 7 a los que pagar...). En algunos pueblos hay bingo, ilusionistas (que si te pones, pues tiene gracia...) e incluso strip- tease masculino- femenino (evidentemente predomina el segundo).

Las orquestas llegan al pueblo en cuestión con una flota de furgonetas y camiones que nunca ha conocido la ITV, pero sí muchos abriles. Unos cuantos machacas (entre ellos los músicos, avergonzados por no verse respetados en su condición de artistas) montan un escenario invariablemente plagado de telones mostosos, focos fundidos y hierros sueltos, pero sobre todo, mucha mierda. Mierda del año que quieras. Si alguien se meó en uno de los telones hace un año, posiblemente no lo puedas oler ya, porque alguien habrá tirado cerveza encima 20 veces. Y en algún sitio aparecerá el logotipo (por llamarlo de alguna manera) de la orquesta en cuestión. Porque la intención es que parezca que algo gordo va a pasar. Algo muy gordo.

Entonces llega el momento de probar el sonido. Y, dato curioso: siempre hay un momento en el que, independientemente de la formación, se prueba la percusión latina. "Percusión latina" es, en argot orquestil, los playbacks. Pero queda feo decir playback. Y claro, nadie se da cuenta... Nadie.

La mayoría de técnicos de sonido en orquestas son los dueños del cotarro: gente que nunca fue nada, pero que ahora ha dejado de ser lo que quiera que fueran (todos, todos, todos han conocido a Nino Bravo y a Bruno Lomas. Ninguno de todos ellos tiene una foto con esos colegas). Como se han pasado toda la vida al lado de bafles chungos y mal sonorizados, la mitad de ellos están sordos. Ergo, la mezcla de los instrumentos la hace un tipo que está sordo.

Luego, el personal de la orquesta. No hace falta que los músicos sean buenos, siempre que sepan hacer playback. Y que tengan una camisa blanca que ponerse si el jefe de la orquesta decide revivir sus años mozos y subir a cantar algún corrido o similares. Los cantantes lo cantan todo con la "m": fijaos cuando veáis a una de esas personas que fardan un montón de cantar bien, pero que todo lo que hace es cantar muy alto y con voz de gilipollas. Para poder afinar sus berridos, empiezan todas las palabras con un tarareo, à la Bisbal. Eso es lo que hace un cantante de orquesta siempre (cuando habla también)

Las cantantes (porque suele haber igual proporción de cantantes y cantantas) siempre han de ir super monas, con mini y tacones. No hace falta que canten muy bien, porque las ponen para lucir palmito. Una configuración habitual de cantantes orquesteras es: la guapa y la que sabe cantar. Algo que toda cantante de orquesta debe tener es una paciencia y unas tragaderas infinitas, porque todos los mongolos de todos los pueblos que visiten les dirán mil y una borregadas. ¡Viva la liberación de la mujer!

El repertorio es mucho peor que oír M80 todo el día, porque se compone a partes iguales de canciones rancias (base programada para que el viejo se luzca), éxitos infantiles (los niños suben a bailar sobre las bases programadas), canciones del verano presente y pasado (igual algún músico ya ha empezado a tocar...), y muy al final, lo más petardo del rock patrio porrero y seudo- heavy. Esta última parte es en la que los músicos se desmelenan (¡uy!), porque la mayoría son heavies caídos en desgracia que ya se han cortado el pelo.

Y ahora, una última consideración. Si os fijáis, salvo el carcamal que maneja el cotarro, ningún orquestero pasa de los 30. Y la mayoría viven con sus padres. ¿Por qué? Porque no les pagan. Y como todo lo hacen en negro, pues se joden. Y además, los que aguantan acaban matándose en el coche de vuelta de algún bolo o yonquis perdidos (porque casi se me olvida que en el mundo de la orquesta, la farlopa fluye como agua: claro, teniendo que tocar 6 horas y conducir otras tantas, necesitan ése poquito que les falta...)

Y claro, lo debéis haber adivinado: a mí me tomaron el pelo para que trabajara en una orquesta. Y cuando los mandé a la mierda, ya me debían un pastón. Y un compañero se metió a la obra en negro porque cobraba el doble, y además le pagaban.

Así que si la orquesta óxido va a vuestro pueblo o barrio, comprad tomates maduros...

10 comentarios:

Sus dijo...

En las últimas fiestas verbeneras en las que estuve (verano del 2005, cogcog) no lanzaron tomates, pero sí restos de embutidos varios (sobre todo chorizo) a una orquesta en la que la voz cantante la llevaba un tio que parecía salido del programa de "En Línia" (de nuestra (por los pelos) cadena autonómica). Vamos, que parecía que estuviera bailando una coreografía de aeróbic barato.

Pero, para que no todo sea negativo, diré también que hay una orquesta, "La Tribu", que no tiene naaada que ver con las orquestas verbeneras cutres. Yo me lo pasé realmente bien... aunque el alcohol en su justa medida es lo que tiene.

Y eso.

Sus dijo...

Quería decir "cadena autonómica pública". Se me ha olvidado la parte fundamental...

odiolitos dijo...

Mira, dato curioso:

Según tengo entendido, hay uno de los presentadores de un programa marujil- vespertino de Canal9 que canta en una orquesta. Es de esos que dicen que son super guapos, con cuerpo de gimnasio y bronceado de bote/UVA.

Bueno, que sean dos datos: es que la Tribu, que yo sepa, son la única (junto a una de abueletes que se llama Montecarlo) que registra a sus currantes en la Seguridad Social.

Con todo, a quien habría que untar de brea y plumas es al desgraciado que monta el tinglao (o sea, el abuelo que invariablemente sale a cantar a mitad de la primera parte). Los pobres pringaos que hacen playback son sólo eso, pringaos...

Y bueno, si me pongo con este tema no acabo... En la infame orquesta en la que estuve llegaron a amenazarnos con tirarnos a una acequia si dejábamos de tocar. Eran las 8 de la mañana. Y el hijoputa del dueño, en vez de intervenir, nos obligó a tocar una horita más, gratis.

¡Muerte a los dueños de las orquestas!

Además, si el Ayuntamiento quiere hacer fiesta, que contrate grupos de verdad, que en todos los pueblos hay 200, tocarían por 2 perras, y sus colegas del pueblo encantados.

O si no, que hagan como Alaquàs o Molina del Segura: que monten un festivalete de música con un par de grupos interesantes y festeros, a triunfar, que les vendrá gente de kilómetros a la redonda.

A mí el tocar en orquestas me sirvió para perder casi por completo el gusto y la ilusión por tocar el bajo (mi instrumento durante 9 años)

Siento enrollarme, pero el tema me enciende la sangre.

De nuevo, todos juntos: ¡¡Muerte a las orquestas!!

Sus dijo...

Jajaja, se nota que te enciende el temita. Y no es para menos, después de faltarte poco para perecer en una acequia.

¡¡Muerte a las orquestas!!

PD: A mí me pasó algo parecido con mi instrumento, el saxo (7 años). Consiguieron desmotivarme, y mira que me jode...

meteorashit dijo...

tu blog es sin duda el blog.

voy a leerme todos tus artículos; el de lars von trier ha hecho que me parta la polla...ole!!

Pistacho Veloz dijo...

Si los tomates no están maduros tampoco creo que te importe mucho, verdad? y se lo merecen igual...

odiolitos dijo...

O pistachos con cáscara...

Hablando de lo cual, en el mismo sitio me echaron una bronca de cojones por gritarle a unos críos que nos estaban tirando cacahuetes mientras tocábamos. Si es que me pongo...

Sus dijo...

Sí, pistachos con cáscara, pero con cáscara de plata ;)

Anónimo dijo...

mmm...tema interesante éste.

Todos los que podemos llamarnos aprendices de músicos siempre hemos querido tocar en una orquesta. No por el prestigio y caché que ésta te pueda dar.
Entiéndase "caché" como ese puntito que te permite guiñar el ojo izquierdo y chasquear los dedos mientras miras a la chica más guapa del pueblo al que tu orquesta ha ido a tocar. Ella, cómo eres (atención: UN MÚSICO), queda prendida de ti y se deja seducir. Esto es lo que tú siempre has soñado aunque realmente ella siempre mira al cantante. QUE NO ES UN MÚSICO!!!! es una vedette.
Bueno, como decía, el motivo por el que todos queremos entrar en una orquestilla no es otro que la pasta, para qué lo vamos a negar. Todos conocemos a un tal fulanito que va de gira por los pueblos, folla mucho y se está forrando (esto es un bulo urbano).
Pero si esta premisa siempre apetecible como es el tema del dinero ya falla (como hemos visto en el caso del señor odiolitos y otros más que recuerdo) entonces qué nos queda?

La respuesta amigos mios, no es otra que un TUNO SIN CAPA.

Es bien conocido por todos nosotros que existe una pequeña rencilla de odio entre los músicos y los faranduleros.

Amigos míos, un Tuno es la clase social más baja que nos podemos encontrar. Son gentes despreciables, que visten con capas y tiras de colores al estilo medieval. Y llevan medias negras al estilo juglar. Te piden dinero como mendigos y realmente son pijos redomados que juegan a ser "rebeldes". ¿a quien quieren engañar?. Por cierto, creo que ya está bien de sacar pasta por tocar canciones con las que mi abuelo sacaba a bailar a mi abuela, no?

"Mocita dame un clavel, dame el clavel de tu boca, que pa eso no hay que tener mucha vergüenza, ni poca... " a mí si que me dais vergüenza.

Por un mundo sin tunos.

Spain is different, isn´t it?

elsenyor9

moonriver dijo...

¿Tú? ¿En una orquesta? Ésta sí que es buena.