9.29.2005

Odio las recetas

Últimamente, hasta hacer historias tiene su teoría: se juntan una serie de elementos y ¡tachán!, tenemos una historia que molará a todo el mundo. Claro, así tenemos toda la producción de Hollywood de los últimos ¿30?¿40? años. Leí hace tiempo un par de libros sobre la estructura del guión, y la cosa era deprimente. Te contaban cómo hacer un planteamiento, nudo y desenlace, en qué partes desglosarlo todo, qué personajes meter, cuándo engañar al público con pistas falsas, y cuánto había que hacerle esperar para que el chico de la película matara a la chica y se casara con el caballo (¿o no era así?)

El caso, que muchas de las pelis que vemos últimamente están hechas con libro de recetas, y son el producto de gente que escribe una media de dos guiones por semana (esto no me lo invento yo: salía en uno de los libros…) A partir de un análisis exhaustivo de leyendas, sagas, mitos y cuentos de hadas, los guionistas han destilado el arte de la narración en botecitos muy pequeños. Y cuidado, que cuando digo guionistas, bien podría hablar de escritores de best- sellers (los pocos que queden que no tengan un equipo de currantes detrás).

Receta para una película: Héroe, Partenaire femenina, Secundario humorístico, Oponente, Obstáculos, Subtramas (2 o 3, al gusto), breve Trasfondo del héroe.

- Elija un héroe. Añádale compañeros.

- Elija un villano. Déle poderes que parezcan mayores de los del héroe.

- (Casi se me olvida) Haga que el héroe busque algo con que derrotar al villano.

- Déjele dar un par de patadas para encontrarlo. En este momento, puede matar al secundario cómico: no nos hará falta en la batalla final y posterior desenlace.

- Un par de saltos/hostias/insultos/pulsos/combates de karate/partidos de baloncesto/pruebas de acceso a la academia de baile moderno, besito a la (o el, seamos modernos) partenaire, y final. ¡Arreglaíto!

Receta para un best- seller: Siga los mismos pasos, pero añádales muchas descripciones de paisajes (facilitas, metáforas las justas), un par de escenitas de amor (aquí sí valen metáforas, que si no es un libro marrano, y eso no es cultura: “bastón del amor”, “seno ardiente”, “alcanzar la lluvia y las estrellas” molan: “teta”, “culo” y “picha”, no) , filosofía del cafelito, muchas páginas, cubiertas (primero en rústica, que viste más: luego en bolsillo, que es más barato), y a correr.

6 comentarios:

Sus dijo...

Jajajaja, te ha faltado el perejil.

Nunca he tenido uno de esos libros de "cómo escribir un corto", los miro desconfiada. Como que cómo escribir un corto?!?! Te dan ideas...? Pregunto porque realmente desconozco.

odiolitos dijo...

Bueno, analizan los perfiles de personajes comunes a historias y mitos clásicos, y realmente te dicen cómo dividir las 3 partes de la historia en trocitos, y qué variantes de esos trocitos pueden darse. Se supone que te las dan sólo como una orientación, pero al final te das cuenta de que la mitad de pelis que circulan por ahí las siguen a rajatabla. Triste.

Y para poner la guinda, hay un libro que se ha convertido últimamente en la biblia del guionista yanqui: "El héroe de las mil caras", de Joseph Campbell. Si no me equivoco, este señor es antropólogo, y analizó los mitos y leyendas de varias culturas para encontrar paralelismos entre ellos. Vamos, que el Cid, Sigfrido, Lancelot, Conan y Steven Seagal están cortados por el mismo patrón, pero cambiando un par de cositas.

Y en vista de cómo está el patio, me lo puedo creer.

pab dijo...

-El héroe perdió a su mujer y a su hijo/a. En esos caso nunca suele haber perdido 2 hijos, supongo que eso es demasiado dramático. Destrozar una familia monoparental es mas viable.

-El héroe al principio es alcohólico y bebe en petaca. Llegado a un momento determinado de la trama se lleva la petaca q la boca, pero apenas la huele tira su contenido. Siempre lo tira al suelo, los heroes nunca lo dejan en una mesa sin derramarlo.

-El policía a punto de retirase siempre muere. El indice de jubilados en los cuerpos de la ley es bajísimo.

-El héroe encuentra a un tio al que odia, un viejo amigo al que una rencilla los hizo enemigos irreconciliables. El tio al que odia se vuelve imprescindible en la derrota del malo. Finalmente siempre se reconcilian. Opcionalmente, si el tio ha sido especialmente hijopota es de recibo que se autosacrifique con posterioridad a la reconciliación. Es imprescindible que ria al final, con la conciencia tranquila, y le diga al malo "te veré en el infierno". Siempre se lleva a dos o tres secuaces consigo. Si no lo hace, quedaría como un estúpido.

Pistacho Veloz dijo...

Elvira Lindo y Alfaguara se sabían muy bien la receta cuando hicieron Manolito Gafotas para público infantil. Después de todo, cualquiera había leído antes Le Petit Nicolas, verdad? Hasta los dibujos se parecían.

ODIO LA PALABRA DE VERIFICACIóN: SGDGU

lulu on the bridge dijo...

El héroe de las mil caras no se ha puesto de moda últimamente, se publicó en 1948 y es un análisis de los personajes arquetípicos de la mitología.
Yo también odio los libros de recetas para guionistas, pero no me parece mal leer libros sobre narrativa audiovisual o mitología. De todo se aprende, y a veces pienso que a muchos guionistas les haría falta haberse leído un par de libros más en su vida...

En fin, me encanta este blog, perdón, quería decir que lo odio.

jota dijo...

Ahora entiendo la cartelera de cine de estos ulitmos años...
solo se salvan cuatro peliculas mal contadas