11.29.2005

Odio a los músicos

Hay gente que está dispuesta a joderte cualquier canción que te mole diciendo: "mira, mira, ahora es cuando viene el cambio a do mixolidio armonizado en quintas" o "es que hace una melodía menor ahí, que aunque no toque, pues mola"

Como en todas las cosas, siempre hay alguien dispuesto a analizar- destripar lo que a los demás sólo nos gusta. Están los Garci-plastas, que te cuentan la peli antes de que la veas, y encima lo ilustran con fragmentos de la misma. Están los bellos artistas, que te dirán que la intención de Warhol era hacer algo tan feo que nadie se lo comprara. Y está la extraña raza de los músicos, que te joden una canción en menos de nada contándote cuándo vienen los solos, y en qué clave están.

También ponen cara rara cuando no conoces a algún guitarrista italo-americano que toca muy bien y que nadie puede soportar (el truco es pedirles que te tarareen un tema suyo: como son incantables, los cortocircuitas), o cuando reconoces que te aburrió el último disco de algún grupo filipino de habanera- metal.

El músico quinceañero es especialmente difícil de soportar (lo sé porque fui uno). Sin venir a cuento, empieza a enseñarle a todo el mundo que ya sabe tocar los primeros 10 compases del "Romance anónimo", o en su defecto "Stairway to heaven". No importa que seas su pareja, sus colegas, su perro, su abuela o el butanero. Una vez, trabajando en el 1004, un tipo me llamó con un móvil para ponerse a tocar "Stairway to heaven". Estuvo intentando los trozos difíciles hasta que le salieron, y yo lo aguanté porque todo el rato que tocaba no tenía que aguantar a señores enfadados porque su teléfono no funcionaba. Luego colgó. El músico quinceañero es , por definición, exhibicionista. Y lo que es peor, un freak que ha encontrado un vehículo para su freakismo que aún le permite ser molón. Así que tenemos a un adolescente freak, molón y exhibicionista. Bonita mezcla. Y juntar varios en un garage es una experiencia cósmica para padres y vecinos cualquier sábado por la mañana.

Otro concepto genial son las jam sessions, donde los músicos se juntan con otros músicos a escuchar a otros músicos y rajarlos, para más tarde ser rajados cuando suban a tocar. Todo ello ante el estupor de sus colegas, que no volverán a acompañarlos a semejante coñazo. Nadie toca al mismo tiempo, y todos intentan demostrar su genialidad con solos que nadie querría escuchar. Vamos, que siempre hacen cosas que son divertidas de tocar, pero no de escuchar. Algo así como tirarse pedos en público.

En la cúspide del musiquismo está el virtuoso, que mira por encima del hombro a cualquiera que no sepa tocar escalas con la oreja mientras se toma un café. A mí me recuerdan a los skaters flipaos que miran por encima del hombro a los chavalines de 12 años romperse la crisma con devoción.

Y digo yo ¿no se supone que esto de la música era para pasárselo bien, y sobre todo para escucharla? ¿Por qué desmenuzarla? ¿Hace falta que los demás tengan cátedra en musicología para que los tratemos como personas?

Y dicho todo esto, me voy a practicar mi tapping con acordes, que lo tengo un poco oxidado. Y aprovecho para anunciar nuevas versiones de la serie "Litos versionea a los clásicos" Y a lo mejor, hasta un par de cancioncitas propias. Venga, que esto me podéis decir que lo habéis oído sin necesidad de que lo compruebe...

Lo dicho, unos plastas y unos exhibicionistas, eso es lo que son todos.

6 comentarios:

Pistacho dijo...

Cosas veredes, Sancho.
Yo no fui un músico nunca, desde mi traumática experiencia con en clase de flauta en primaria. El profesor era un hippie comeflores.

Pablo buzo dijo...

Completamente de acuerdo, como casi siempre. Con lo de las jam sessions me he partido la caja (con lo de que es como tirarse pedos en público), hay que joderse. Y con lo de los virtuosos ya ni te cuento, creo que te has quedado corto.
Viva el punk.

Anónimo dijo...

La comparacion de las jams ha estado wapa, y incluyete tambien en demenuzador musical mamoncete!!

Wendyqueridaluzdemivida dijo...

Yo tengo algo de esto, pero soy consciente de ello y me odio. (Rezando tres corcheas y dos semifusas)

Surlaw dijo...

Yo también pasé por esa etapa. Me duró 4 meses.

Ahora tengo una guitarra eléctrica y un ampli pequeñito en el armario. Suerte que no me valieron mucho dinero.

memareamirar dijo...

Jajajaja!
Me encanta, señor carcajada limpia!

Sólo hay algo peor que ir con un músico a un concierto, y es ir con un técnico de sonido!!!