12.22.2006

Odio los cuentos de Navidad

Amalio García es un tipo apocado que trabaja en un banco. Esta mañana, como todas las demás, ha ido a almorzar con sus compañeros. Como siempre, se ha sentido excluido y violento. A pesar de los intentos de ellos por incluirle en la conversación, no ve la tele y no le gusta el fútbol. Como es 22 de diciembre, alguien ha pagado una ronda de carajillos de Terry al final de la comida. Amalio se ha tragado el suyo sin rechistar. Y hay que decir que a partir de ese momento, ha andado más suelto por la sucursal. Hasta saluda a Sonia, la becaria.

Amalio es también un tipo sensible, que lee novelas de amor y poemas de Rubén Darío. Se siente un poco solo desde que sus padres fallecieron hace un par de años, pero tiene un perro. Le ha comprado una salchicha de buey para Navidad.

Hace como media hora, una señora bastante mayor ha entrado en el banco. Le habían cortado la luz por impago, y la pensión no le llega hasta final de mes. Estaba muy preocupada, y no entendía ninguna de las opciones que Amalio le daba. Se retorcía en la silla, miraba a todos lados. Decía que quería un crédito de cien euros, para pagar la luz y la cena que iba a hacer para sus hijos pasado mañana. Y Amalio estaba medio borracho.

Total, que al final ha sacado ciento cincuenta euros de su propia cuenta y los ha pasado a la de la viejita. Ella estaba muy contenta, y no dejaba de darle besos y abrazos. Le ha invitado a cenar con su familia el domingo, y se puede llevar también a Rudy.

Lo que no sabe Amalio es que la operativa prohíbe terminantemente este tipo de cosas. Ya ves. Claro, si no todos vendrían al banco a pedir limosna. Y no es plan. Total, que la otra cosa que Amalio no sabe es que el 26 le espera un expediente disciplinario, y a lo peor el despido.

-Ya ves. ¿Y qué vas a hacer en Nochevieja?

12.19.2006

Yo siempre había odiado a Amaral, pero...

Ya saben ustedes: letras moñosas, ese rollo de que no saben si quieren ser indies o qué, tenerlos hasta en la sopa...

Pero resulta que tienen cabeza, y piensan, y dicen cosas con sentido común. Como esto es bastante raro en la industria musical de por aquí, pues al menos diré que me caen bien. Que nadie me regale un disco suyo por navidad, pero me caen bien.

12.11.2006

Odio a Los Planetas

He visto más conciertos de los Planetas que de la mayoría de grupos que me gustan. Y todavía he de ver un concierto bueno, por diversas razones:
A) Jota va tan ciego que se olvida hasta las letras, y canta como una rata.
B) Floren va tan ciego que sólo sabe darle a los pedales sin ton ni son.
C) Los mercenarios que llevan al bajo y batería están hasta las narices de que estén ciegos, y tocan de cualquier manera.
D) El público enfervorecido canta más fuerte que Jota, y se engorila sólo con verlos (y créanme, una horda de gafapastas mainstream engorilada da miedo...)
E) Todas las anteriores.

Jota y Floren empezaron bien, con una sección rítmica discretita a la que tiraron para contratar a dos muchachotes (ingleses, creo) que tocaban muy bien y no daban la espalda al público (la bajista que tenían antes se hizo famosa por tocar siempre cara al ampli, algo que no iba bien con el rollito indie-star que empezaron a practicar) Y hacían letras sobre la desgana y la perrería sentimental, algo que casaba muy bien con las pocas ganas del Jota al cantar o hacer cualquier otra cosa. Y de golpe, triunfaron. Y el Jota ya podía meterse toda la mierda que quisiera, y Floren pensó que aquello era buena idea, y como entonces pegaba, parecían los Oasis patrios: letras sobre la mediocridad diaria, pose chulesca, desprecio a crítica y público, alguna bronca para aliñar la monotonía... Pero faltaban las melodías tarareables, porque sencillamente no las hacían. Como Sabina, su baza para disimular que Jota sólo afinaba una nota (de vez en cuando) eran las letras descarnadas, sinceras, brutales. Las que se acabaron con "Una semana en el motor de un autobús". En el siguiente disco toda la mala folla de los anteriores se volvía cliché, y daba la sensación de que ya se cagaban en todo porque era lo que tocaba. Y parecían Sidonie (diosss, ¡no empecemos con Sidonie!) con sus fardadas de todo lo que se metían, y lo machotes que eran, tirándose a todas las nenas indies del lugar. Vamos, que de perdedores sensibles se pasaron a los Manowar del gafapasteo. Pero desganaos.

Y uno todavía se encuentra gente que jura por los Planetas, y que te mira mal por decir que te mola el rollo indie pero te dan asco los Planetas. Que será que no entiendes las letras... Y yo digo, ¿tan complejas son?

En fin, que ahora ya no están tan fuertes como hace tres o cuatro años, pero entonces yo ni sabía lo que era un blog. así que me permitiré odiarlos ahora, y que los gafapastas old school me insulten a gusto.

12.04.2006

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas VI

Cuando la tía de Luis murió, les tocó a sus padres y a él ir a su casa a arreglarla. Vaciar la nevera, lavar la ropa de cama y airear los armarios.

La tía de Luis murió a los 55 años, viuda y sin hijos. Los últimos cinco años de su vida los pasó sola. Su única compañía eran las puntuales y cronometradas visitas de Luis y sus padres, cada sábado a las dos. Nadie sabía exactamente a qué dedicaba el resto del tiempo, salvo que leía mucho. Novelas históricas, románticas... Cualquier cosa por encima de las trescientas páginas que cayera en sus manos.

Los padres de Luis estaban en la cocina, vaciando la nevera y escogiendo cacharros. Mientras, él fue a limpiar el armario empotrado del dormitorio. La parte de la derecha todavía tenía los trajes y camisas de su tío. Zapatos bien limpios, calcetines enrollados en apartaditos de madera, corbatas de seda, pañuelos con sus iniciales bordadas. Y una pila de revistas porno gay. Y un vibrador verde.

Confuso, Luis se apresuró a esconder todo aquello debajo de la cama. Cuando ya se iban, Luis les dijo a sus padres que el armario y todo el cuarto estaban ya ordenados. Y se metió en su cuarto.

Y se dió cuenta de que si su tía hubiera sabido que se iba a morir, se habría ahorrado la vergüenza de que Luis encontrara todo aquello. De que Luis se preguntara si aquello era de su tía o de su tío. Si a su tía le había pasado lo mismo cuando su tío murió.

A partir de ese día, Luis temió a la muerte. Al rastro que pudiera dejar después de muerto, y que su familia pudiera encontrar. Limpiaba todo después de usarlo. En vez de esconder las cosas, las tiraba. Quemó una serie de cartas que no le había enviado a Adela cuando estaban a punto de cortar. Antes de salir de casa, siempre vaciaba los ceniceros y fregaba los platos. Siempre llevaba ropa limpia, porque a lo mejor lo atropellaba un camión el día que había repetido calzoncillos, y a ver qué pensaban los de la UVI de su ropa interior manchada. Dejó de escribir un diario. Dejó de garabatear en los márgenes de su agenda, y borró un par de nombres de ella.

Por si acaso.

Los coches son tus amigos

Alberto tenía cinco años en su primer accidente de coche. Era incapaz de recordar nada de lo ocurrido. Lo único que recordaba era su abuela mirándole preocupada en el hospital, y que no podía hablar porque se había roto la mandíbula.

Estuvo un mes sin abrir apenas la boca, tomando purés y zumos con una pajita. En el cole, los otros niños se burlaban de él, y las profesoras le limpiaban los tornillos que le sujetaban la mandíbula con una mezcla de fascinación y lástima.

Quince años después, la verdad es que no recordaba muy bien todo el asunto. Hasta que tuvo su primera práctica del carnet, y con ella su segundo accidente. No fue nada grave, porque iba muy despacio y saltaron los airbags. El coche estaba asegurado y no tuvo que pagar nada. En la autoescuela le dijeron que no se preocupara, que estas cosas pasaban cada dos por tres. Que volviera al día siguiente para su segunda práctica.

Al día siguiente tuvo su tercer accidente, y en la autoescuela le invitaron a buscar otro sitio para destrozar coches.

El caso es que, de nuevo, Alberto era incapaz de recordar lo ocurrido. Se subía a los coches,
apretaba el embrague y se le nublaba la vista. Luego se despertaba en un amasijo de hierros, la cara cubierta de talco del airbag, los nudillos blancos entorno al volante. Pasó por unas cuantas autoescuelas, hasta que crió fama de destroza-coches y tuvo que resignarse a ir en bici a todos los sitios, porque en ningún sitio querían su expediente.

Fue a psicólogos y neurocirujanos para ver qué puñetas le pasaba que le impedía conducir un coche y saber lo que estaba haciendo al mismo tiempo, y lo mejor que pudieron ofrecerle fue poner su nombre a un nuevo síndrome: "El síndrome Antúnez-Ybarra" También le pidieron que cediera su cerebro a la ciencia cuando muriera. Le daba algo de aprensión, pero le pareció bien. Además, no le iba costar mucho trabajo hacer la donación: le bastaba coger un 600. Al médico el comentario no le hizo tanta gracia como a él, pero al fin y al cabo, era su síndrome y podía hacer con él lo que quisiera.

Alberto murió a los 87 años de una intoxicación de salmonella en un chiringuito en la playa, después de una vida de bicis, trenes y taxis. Como el síndrome Antúnez-Ybarra no se volvió a producir, su cerebro fue a parar a la Facultad de Medicina, donde granujientos estudiantes lo filetearon sin tener ni puñetera idea de para qué era todo aquello.

Y podría acabar diciendo que encontraron el retrovisor de un Simca 1000 en su hipotálamo, o algo así. Pero como no tengo ni puta idea de coches ni de neurocirugía, lo dejaremos como está.

11.28.2006

Odio la prensa musical

Uno se compra cualquier revista de música, y se dispone a que lo llamen paleto por todos lados. Para empezar, todas esas referencias a grupos "imprescindibles" que no conoce ni su madre a la hora de cenar y que viven en Mali y tocan folk-reggae con tintes electrónicos. O peor, todos los grupos que citan sin más al hablar de otros: "Los Apple crumble suenan como unos nuevos Chronicle of Boredom con tintes de la americana de los Stinks y los Foot poison y bases electrónicas lo-fi a lo Bespectacled"

Y luego, las etiquetitas. Ahora está medio de moda (no estoy al día porque hace un par de meses que no compro la Rockdelux, así que perdonen lo passé de mis referencias) decir por todos lados Americana, Neo-folk, Nu Wave (no confundir con New wave, que eso eran los ochenta, ni con New Age, eso eran los noventa profundos... Esto es un revival de los ochenta, pero es totalmente nuevo) y minimal. Términos aparcados como Lo-fi vuelven o se convierten en tabú: Nu metal, Trip hop, Emo. Los que vuelven han de cambiar un poco (Lo-fi ha cambiado en ELECTRÓNICA lo-fi), y los tabúes son eso, innombrables. Caca. No digas que te gustaron Portishead, Far o Korn, o enfréntate a la excomnuión.

Y además es muy cachondo, porque siguen aplaudiendo a artistas "que se mantienen fieles a su música pese al escaso éxito de público" al mismo tiempo que condenan a Deftones porque han hecho otro disco de lo mismo. Y claro, el asunto es que antes no tenían ni puta idea de quién era, pongamos, Vashti Bunyan (que lleva haciendo folk desde que Dylan aprendió a afeitarse), pero ahora que Devendra Banhart habla de ella, se han bajado su discografía del emule, se han dado cuenta de que la buena señora lleva mil discos a espaldas, y ahora la conocen de toda la vida. ¡Y cómo es que no la conocíais! Un caso sangrante: Johnny Cash. Hace un año no decían ni media sobre él. Sale la peli sobre él, y ese mismo mes sale "especial Cash", y te cuentan que, antes del hype del country que nos va a venir, vienen a iluminarnos sobre la verdad eterna sobre el hombre de negro. O sea que la diferencia entre ellos y la Vale o la Superpop es que pillan el hype antes y lo matan antes.

Y los nuevos mesías del Rock, que cada tres meses tenemos uno -especialmente en la prensa inglesa- Strokes, Mando Diao, Hot hot heat, Kills, White stripes, Jets, Yeah yeah yeahs... en cuanto llegan al segundo disco, son apestados, porque hacen lo mismo de antes y no evolucionan, o porque se apartan de sus raíces para hacerse los listos. No se puede ganar con la prensa musical.

Vamos, que si uno quiere leer sobre música, más le valdría pillarse "El clave bien temperado" de Bach y se lean las notas. Se sentirán igual de torpes que con la prensa musical, pero al menos será con razón. Y cuando la música clásica vuelva (y ojo, que amenaza volver con gente como Final Fantasy y su violincito...), molará como el que más diciendo que estudia el clavicordio.

11.24.2006

Odio las ferias

Andrea siempre pedía lo mismo por navidad. Un pony. Podía pedir barbies, nancys, pelotas y libros, pero siempre acababa su carta de reyes igual: "...y un pony"

El pony no llegaba nunca, pero año tras año ella seguía pidiéndolo.

Un diciembre, sus padres la llevaron a la feria. A ver a los ponys. Andrea no cabía en sí de gozo: ¡ponys! En cuanto llegaron a la explanada polvorienta donde estaba instalada la feria, Andrea salió corriendo en busca de los caballos pequeñitos. Y se topó con una caseta de cartón- piedra pintada con spray.

La caseta olía mal, y los animales estaban hacinados anca con anca, comiendo paja sucia al lado de su propia mierda. El hombre que ofertaba los paseos en pony fumaba Celtas sin filtro y olía raro. Parecía estar de mal humor. Siguió de mal humor cuando el padre le pagó y Andrea eligió el pony rubito.

El hombre que olía raro la subió a lomos del pony, que tenía los ojos tapados y un trozo de metal entre los dientes. El animal caminaba despacio, asustado. Olía mal, como la caseta de la que había salido, a paja mojada y comida rancia. No respondía cuando Andrea le acariciaba la crin, y sólo se movía cuando su amo tiraba del trozo de metal con una cuerda. No relinchaba: se limitaba a resollar. Y a Andrea aquello no le hacía ninguna gracia. Un par de veces chasqueó la lengua, para ver si el pony quería correr con ella y escapar a algún prado cercano. El bicho no respondía, y el hombre apestoso la miraba de reojo, el cigarro ardiendo pegado al labio inferior. Andrea no veía el momento de terminar con aquello.

Volvieron a casa, y sus padres parecían muy entusiastas: "Por fin has montado en un pony, ¿eh?" Ella respondía con igual alegría, para no chafarles la ilusión a los pobres.

Al año siguiente, Andrea se pidió una bici rosa, con flores y un timbre en forma de mariquita. Al menos con eso sabía qué esperar.

11.23.2006

Un meme más, que vamos cortos de nuevos odios

Bueno, aunque juré que no volvería a memear (suena feete, ¿eh?), éste que me pasó la amiga Hamster tiene risa, y por más que lo intenté evitar, llevo un par de semanas pensando cómo lo haría. Así que ahí va.
Cuestionario hecho por: Litos y sus odiolitos
Nominado por: El hamster feliz
Banda o grupo elegido: Nada surf

¿Eres hombre o mujer? Happy kid
Descríbete: Amateur
Qué sienten las personas acerca de ti: Bad best friend
Cómo describirías tu anterior relación sentimental: Robot
Describe tu actual relación con tu novio(a) o pretendiente: Always love
Dónde quisieras estar ahora: Treehouse
Cómo eres respecto al amor: What is your secret?
Cómo es tu vida: 80 windows
Qué pedirías si tuvieras un solo deseo: Zen brain
Escribe una cita o frase sabia: I look in the mirror to see what my hair is doing/Is it Luke skywalker, or is it kind of stupid?
Ahora despídete: Killian's red

Y tal. Un día de estos haré uno propio y os cagaréis. Aviso. Y si alguien se quiere sentir nominado, ya lo sabe: es libre de tirarse al rollo.

11.20.2006

Odio a los poetas torturados

No soy ningún entusiasta de las citas, pero hace unos días leí una que me dio mucho que pensar: "ser poeta a los 20 es tener 20 años. Serlo a los 40 es más difícil" Como soy como soy, me acordé también de algo que dijo Dalí, un tipo que en general me cae mal, pero que la clavó diciendo que el primero que comparó los labios de una moza con una rosa fue un genio, y el segundo y subsiguientes era un imbécil. Ole. ¡Haciendo amigos, Salva!

Uno lee por ahí cosas, o escucha música, y a veces se le ponen los pelitos de punta. Otras te dejan frío, o directamente te dan rabia. ¿Por qué?¿Qué les falla a los segundos? Falta sensibilidad y sobra sensiblería.

Esa gente que se dedica a refreír topicazos que ha visto en la peli del cafelito. O peor, los que han leído algo realmente bueno y lo fusilan creyendo que porque sus papis no lo conozcan y le digan lo original que es, todos iremos detrás. Los que llaman tener ideas propias a tocar un do donde Jeff Buckley tocaba un re, y así te hacen una canción. Los que no saben escribir y se dedican a lanzar frasecitas del tipo "se quedó mirando al infinito" o "X contemplaba a Y en su soledad". Los que siempre matan a los personajes al final de las historias porque es súper dramático. Los que te dicen que todos sus amigos les dicen lo locos que están. Los que tocan algo y te hablan de "nosotros los músicos que estamos locos". Los que se pondrían una camiseta que dijera "soy un poeta torturado".

Y te toca sufrir lo que hacen como la sesión de fotos de tus primos cuando vuelven de su viaje a Guadalajara. Y te preguntan qué te parece, pero no aceptan ningún "pero" por respuesta. Los que llenan sus cuentos de referencias a canciones molonas, y a personajes molones, creyendo que así molará. Es un poco como si llenaras tu blog de referencias a culos y tetas para que te visiten más. Pero en intelectual. "Dejó su libro de Cortázar y paró el disco de vinilo de Jacques Brel..."

Y vale, es cierto que yo mismo soy un plasta, y que tengo un cacharrito en el encabezado de mi blog con mis cancioncitas, y la mitad son versiones, y que a veces me tiro al rollito lírico-blóguico. Pero yo nunca dije que tuviera la razón.

P.D: El blog está en un momento bajo porque he tenido la feliz (?) idea de pasarme a la nueva versión de blogger, donde no puedo insertar más que 498 caracteres (justos) de HTML. Así que las cancioncitas se han caído. Y los links se han borrado. Y mi foto ya no sale en la cubierta de mi blog. Paciencia, quiero pensar que todo es para mejor. Las cancioncicas están en www.myspace.com/odiolitos, el hogar del músico (o lo que sea...) sin medios.

11.07.2006

Odio a los Otakus

Imaginemos un freak. Un freak es el tipo que nunca tuvo novia, que leía tebeos en vez de jugar al fútbol, y que se enfadó con sus colegas cuando dejaron de jugar al rol para empezar a ir a las discotecas a ponerse ciegos y tocar culos. Una mierda de vida, vamos. Pero hasta un freak tiene su dignidad. Puede que quiera ser un elfo, pero rara vez lo encontraremos disfrazado de elfo así porque sí. Y la mayoría de freaks son amargados amables, calladitos, sensibles… Los fans del manga no son así. Ellos se disfrazan de Tetsuo, de Lupin, y de Pikachu si la situación es propicia.

Los freaks de toda la vida, los que quieren ser Aragorn de toda la vida y se han papado el Señor de los Pardillos seis veces desprecian a los otakus, como no puede ser de otra manera. ..¡Un poco de dignidad, por favor! Y claro, tiene su motivo: si tu modelo de conducta es el capitán Kirk, pretendes tener su sangre fría. Si es Han Solo, pues te compras un Yorkshire terrier y hablas con él. Pero cuando tu pasión es peña con ojos desmesurados con párpados interiores que gritan mucho, y se caen de culo a la primera de cambio, y les sangra la nariz cuando ven el tirante de un sujetador, la cosa va mal.

Al buen freak le gustaría molar, pero nunca se cree que mola. En cambio, los otakus, cuyo círculo de amistades es todavía más cerrado que el del lector del Silmarillion-fan- de-Stratovarius medio, se creen que molan. Mucho. Y andan guiñando el ojo a todo el mundo, y sacando la lengua a la mínima de cambio, y llevan gorros de Pikachu (juro que esto lo he visto, y en una estación de servicio, que es peor todavía) Mientras un freak rolero se emociona con Iron maiden, el verdadero otaku es un enamorado del bubblegum pop nipón, lo que quiere decir estrellas prepúberes, vídeos color de rosa, letras ininteligibles (coño, están en japonés, y bueno, mejor que no se entiendan, que han de ser bonicas …) y base ñoñera electro-plastiquera. Claro, comparas a una de éstas con los viejarros viciosos que son los Maiden, y sólo pueden despertar tu simpatía.

Hace poco estuve encerrado con un montón de otakus en un viaje de autobús. La experiencia no se la recomiendo a nadie: se tiraron todo el viaje hablando de poderes especiales de gente que nunca tuvo un actor que los encarnara, haciendo trucos de magia con cartas, gritando…Los otakus gritan mucho. Y creo que se meten helio en las máscaras de Sailor Moon.

Si algo es peor que un gotiquín o un otaku, es el cruce entre los dos: son escandalosos y van de sensibles. Desean la muerte, y los demás se la deseamos a ellos. Se visten de vampiros inmortales, y razonan como Caballeros del Zodíaco.

Me imagino que es que no lo pillo. Yo he leído Lone Wolf and cub, y Akira, y he visto Ghost in the shell y tal, pero hasta ahí. No puedo seguir el hilo argumental (si lo tiene) de Bobobo, y ni los culebrones de Oliver y Benjuí me llamaban la atención –bueno, tampoco me gusta el fútbol-, así que se me escapa.

Adelante, otakus del mundo, hacedme daño. Estoy dispuesto a devolver vuestros kames.

10.26.2006

Oda al obispo de Boston

Llamaron a la puerta de John McCormack a eso de las 8 de la mañana. Corrió a abrir envuelto en una bata de seda natural que uno de los sacerdotes a su cargo le había regalado. En el porche, una cola de hombres y mujeres de todas las edades le esperaba. Algunos llevaban rastrillos, otros porras hechas con calcetines rellenos de perdigones. La mayoría de ellos sencillamente crujían los nudillos impacientes.

Habían venido a darle la paliza de su vida, uno a uno, por turnos. Todos los feligreses de Rochester, Hingham, Braintree, Newton y una decena de condados más en el estado de Boston. Todos los que habían visto cómo los curas acusados iban y venían de una parroquia a otra, acumulando causas pendientes y bulas papales. Todos los monaguillos creciditos.

De aquella no le libraba ni dios.

10.15.2006

Odio a U2

Ahora que a todos los modernetes les ha dado por comprarse pedales de delay y decir que U2 son leyendas vivientes, y algunos osan llevar camisetas con el jeto de Bono & cía. Ahora que ya no se puede decir que U2 son unos cansinazos. Ahora, ahora es el momento adecuado para odiar a U2.

Si al principio sólo iban del rollo "vamos a salvar a Irlanda", ahora el rollo ya es "vamos a salvar al mundo". Y si al principio Bono no se creía tanto lo de que era un cantante de pelotas, poco a poco fueron haciéndose más y más flipaos, y más mesiánicos. Basta ver la foto de la portada de "The Unforgettable Fire" para verles ese aire "Simón predicando en el desierto" Y la putada es que la gente se fue al desierto a escucharlos.

Y todos los cantantes pedían más eco en las voces, y los guitarras enchufaban un pedal de eco submarino a otro, hasta que aquello sonaba como las grabaciones de las ballenas. Las baterías sonaban a caja de ritmos. Los bajistas pensaban en qué disfraz se podían poner para que alguien se fijara en ellos, porque al verdad es que no se les oía un churro entre todo aquello. Sí, U2 hicieron mucho daño a la música de los 80 (si no estaba bastante malita ya...)

Luego en los 90, se pusieron irónicos, y Bono se disfrazaba de diablo con trajes de Gucci. Y al mismo tiempo se iba a predicarles a los chicos de la ONU, que ya no sabían dónde meterse. Claro, es que los 90 era la época descreída, pero también la de las ONG's y tal... Vamos, que había que renovar estilete. Y ahora todos llevaban ecos y distorsiones y movidas. Y cuando se acababan los 90, se tiraron a un cierto rollo medio-discotequero, por la moda esta de las raves y tal...

Y como a partir del 2000 ya eran banda legendaria, tocaba volver a las raíces. Sacaron un par de discos "potentes", más "punk" Y claro, a mí que no me cuenten que las raíces de U2 están en el punk cuando a finales de los 70 ya sonaban a estadio.

Y bueno, la principal virtud de U2 ha sido la de renovarse, usando lo que se estilaba en el momento, y hacer pensar a todo el mundo que estaban innovando, y que estaban a la vanguardia de algo, cuando en realidad iban a la cola. Que bueno, que mejor eso que ACDC, que son igual de pesaos en todos sus discos, pero se les veía un poco el plumero. Para mí son un grupo tipo Las Vegas: todo es de mentiras, pero hecho tan a lo grande que parece mejor que lo de verdad.

Y puede que lo peor que hayan hecho estos chicos haya sido Coldplay.¿Por qué no les acusaron de plagio al principio, y nos ahorraron tanta moñería mesiánica?¿Eh?

En fin, eso, que son unos pesaos, que los oye mi padre cuando se pone moderno, y que se pasan un poco agitando banderitas. Ya saben: los insultos van en la sección "comentarios"

10.02.2006

cherchez la femme (o "Yo también odio a Yoko, pero no es para tanto")

Literalmente, ésta expresión francesa quiere decir "busca a la mujer". Y lo que quiere decir es que siempre que haya un conflicto, crisis o cacao, encontraremos la raíz en una mujer.¡Toma ya, Angela Davis!

Y parece que esas barbaridades las tenemos superadas y tal, hasta que la peña empieza a hablar de los Beatles. O Nirvana. O Smashing Pumpkins. O Hole. O Robert Johnson, para el caso.

Porque tooodo el mundo sabe que los Beatles se separaron por culpa de Yoko Ono, ¿verdad? No fue porque ya llevaran 14 años juntos (contando Hamburgo y la malísima fotógrafa que se llevó a Pete Best) y estuvieran hasta la moña de verse las caras, y no quisieran irse de gira para no verse cada día. Ni porque Ringo, Paul y George ya hubieran estado en un tris de largarse. No: la culpa era de la japo esta, que le comía la cabeza a John. Porque John no tenía voluntad propia, y lo que decía Yoko iba a misa. Pues no sé, pero daba la sensación de que si algo tenía el mozo era una bocaza como un piano...

Y Kurt se mató por culpa de Courtney. No porque tuviera una adicción recurrente a la heroína, no. No porque estuviera hasta las mismas de lo que hacía en Nirvana, y quisiera hacer un disco con REM. O porque le diera miedo ser padre y toxicómano a la vez. No, era porque Courtney era muy mala y le trataba muy mal. Y porque Hole no habría ido a ningún sitio sin Kurt. Hole, el grupo que existía de antes que Nirvana y siguió después.

Ah, pero con Courtney hemos topado. La que (también) le sorbió el seso a Billy Corgan para que le escribiera la mitad de un disco, el Celebrity skin, que ha sido de lo peor que tuvieron. Porque Billy no tenía nada mejor que hacer, y no sabía decir que no. Billy Corgan, el que aterrorizaba a la prensa musical...

Y así, suma y sigue. Parece que los mitómanos no saben aceptar que sus ídolos puedan cagarla, y han de echarle la culpa a la primera que les pille a mano: a la hembra mala. Damas y caballeros, lo siento pero no lo trago. Ese razonamiento me parece neandertal, cegato y simplista. Y quien se lo trague es porque no sabe aceptar que un genio también la puede cagar: ahí está Einstein, que sentó las bases de la bomba atómica. ¿O es que le animó su señora, que les tenía manía a los japoneses?

Ah, y post-post: a mí Yoko Ono me sigue pareciendo un petardo, como artista y como música. Pero eso no quiere decir que tenga la culpa del hambre en el tercer mundo.

9.26.2006

Odio los trajes

Por motivos ajenos a mi voluntad (bueno, me pagaron), y tras evitarlo durante casi treinta añazos, la semana pasada me la pasé enfundado en un traje.

Un traje es como un chándal de tactel: es lo que uno se pone cuando no sabe qué ponerse, sólo cambia el relleno (sea camisa planchadita o camiseta de tirantes), y anula por completo toda personalidad de su portador. Uno se mete en un traje y deja de ser lo que era para ser un señor con traje. Te cambia hasta el porte: si el chandal te saca joroba y barriga hagas lo que hagas, el traje de pata de gallo te endereza la espalda, y hace necesario tirar de los camales para sentarse. Cualquier otra serie de posturas es impedida por cierto efecto corsé.

A cada cual, el traje le hace parecer una cosa concreta. En mi caso, con la barba y la nariz generosa, me convertía en un afable rabino de pelo amarillo. Sólo me faltaban los ricitos en las patillas.

Y sí, hay trajes "modernetes" de esos entallados que venden en Zara. Pero son un timo: no dejarás de parecer algo que no quieres. En vez de parecer un viajante de lámparas que babea frente a las azafatas en las ferias, te hará parecer un comercial garrulo de lámparas, que se cree que las azafatas le miran con deseo.

Y te hacen sudar. Y la sisa te tira. Y si te agachas, se te mete el pantalón en la raja del culo y parece una carpeta.

En fin, eso es todo. ¡Por suerte no tuve que llevar corbata!

9.06.2006

Odio pedir ayuda, pero...

Amiguitos y amiguitas, éste no es un post. Es una llamada de auxilio.

A ver: resulta que yo antes tenía mis cancioncitas en savefile.com. Quien iba se las descargaba, y si le parecía, las oía. Pero savefile parece muerto. Además, llevo idea de hacer un podcast, de esos que si quieres te los bajas y si quieres los oyes con el itunes, y que tienen un cacharrito virtual en el mismo blog para darle al "play". Pero no tengo ni guarra, oigan...


¿Dónde guardáis los archivos para que os salgan esos reproductores tan molones en vuestros blogs?¿Alguien sabe qué hacer para podcastear?¿Por qué medio blogger tiene la misma plantilla que yo?(bueno, eso me importa menos...)

En fin, eso, que soy un poco paleto. Ya me tuvo que ayudar mi amiguita Tiri a aprender a colgar cosicas (¡gracias, Tiri!) Y bueno, quien me ayude tiene un café pagao a mi nombre.

8.28.2006

Últimos deseos

El abuelo había sido militar. En sus últimos meses, andaba en calzoncillos y camiseta interior por casa, y a veces también por la calle. Bromeaba con los vecinos más jovenes. Olvidadas sus ideas y opiniones, sólo quedaba el niño que había sido setenta años antes. Parecía feliz. Le contaba a su nieto veinteañero que su brocha de afeitar era de marta cibelina, y cuánto le había costado en la perfumería Prieto, de la calle principal del centro. Y le explicaba cómo debía afeitarse. Si tardaba menos de una hora, lo estaba haciendo mal.

El abuelo había logrado tardar hora y media en afeitarse cada mañana. Y tardaba una hora entera en desayunar. Estudiaba los curruscos de pan de la noche anterior, y los colocaba con mimo en la tostadora. Las tostadoras de resistencia eran mejores, porque si uno colocaba bien el pan, se tostaba todo por igual y se le hacían rayitas. Si una tostada le salía mal, la tiraba a la basura y volvía a empezar. Y vigilaba la cafetera hasta que el café salía perfecto. La goma del aparato estaba cedida, y siempre decía que había que comprar una nueva, que eso ahorraría mucho trabajo. Un día salió a comprarla y se perdió. Desde entonces, el abuelo ya no se quejaba de la cafetera, pero la vigilaba de cerca. Hablaba con ella, la fregaba con mimo y ajustaba la goma hasta que estuviera perfectamente encajada.

En su lecho de muerte, el abuelo llamó a la familia a gritos. Los hizo formar alrededor de su cama, y repartió cargos. Su hijo debía asumir la responsabilidad del Servicio Secreto. El nieto mayor sería Ministro de Interior, y el pequeño sería portavoz de la Policía secreta. La nuera nunca debía confesar que trabajaba para el estado. Si la apresaban, debía morder una pastilla de cianuro y morir por la patria. Ella se encargaría de desenmascarar a los radicales, y emplearía los métodos necesarios para que hablaran. Durante media hora describió tales métodos en detalle, mientras la familia al completo se retorcía.

Al rato miró alrededor, confuso, y gritó "¡Traidores! ¡Me habéis engañado, pero nunca me tendréis vivo!" Sacó algo de la manga de su pijama y lo mordió.

Al entierro acudió poca gente: la familia cercana, un par de vecinos y un tipo de traje negro que no dijo palabra en toda la ceremonia.

8.10.2006

Odio a los mediums

Supongamos por un instante que todo el asunto de la reencarnación es cierto. Que uno se reencarna en algo mejor si ha sido bueno, y en algo chungo -algo del estilo de una mosca de la fruta- si ha sido malo.

Si somos consecuentes, eso nos convierte en la segunda parte de las lagartijas que dejaban pasar a las moscas y comían hojitas, o de los rinocerontes más enrollados de la sabana, los que se dejan comer por los leones novatos.

Y es más: los que se han portado de puta madre siendo humanos se van a otro lado. O sea que ya no los tenemos por aquí. A mí eso me deja muy mal sabor de boca, porque con el tiempo que llevamos los humanos en la Tierra, ¡todos los buenos debieron irse hace la tira, y evidentemente nosotros somos la mierda de la cerda!

Otra muy buena del rollo medium es eso de la regresión: entras en trance y tal, y te vas a ver quién eras antes. Y siempre te toca alguien grande. Napoleón. Voltaire. Cleopatra. El señor Kellogg. Nunca te toca el pringao que limpiaba los retretes de Luis XIV. Y oigan, si habiendo sido Newton no pasamos de nivel, ¿qué tenemos que hacer?

Otra de la regresión. Imaginemos alguien que empezara siendo ameba, y se lo lleve currando desde el inicio de los tiempos. Ha sido mosca, lenguado, oso panda y ornitorrinco. ¿Qué demonios contará esta pobre persona sobre sus regresiones? "Sí, bueno, yo hacía un ruidito como "rrrruuuc" y me arrastraba por una ciénaga. Como era un bicho muy enrollado y ayudaba a las ranitas a cruzar la charca, me ascendieron a topo" Pues vaya mierda, colega. Tanto tiempo, y tan poco que contar. Está jodida la cosa, y a mí la verdad es que me da pereza. A mí que me hagan lagartija, y me tumbaré a la bartola a esperar a las moscas.

8.09.2006

Odio a Los Piratas

Y ojo, que no me refiero a los señores con pata de palo ni a los nobles usuarios del P2P. Ambos me caen mejor que bien. Me refiero al grupo de ¿rock? en que militaba el archiconocido Iván Ferreiro.

Para empezar, el mismo Iván. Su voz me crispa los nervios, y no me pega ni con cola con un grupo al que la crítica española se apresuró a etiquetar como los Radiohead españoles (y sí que está mal el panorama si ésta tiene que ser la respuesta a los de Thom Yorke...) Ese dejecillo a Seguridad Social... ¡Uf! Y sus letras, tan sensibleras sin saber ser sensibles, que no me las creo ni harto de vino. Y que al mismo tiempo tengan un temazo, "quiero hacerte gritar", en el que digan "quiero notar tu cabeza entre is piernas". Qué sensibles, sí señor. Cuánta coherencia. Hasta a El Último de la fila me los creía más, y mira que les tengo rabia.

Supongo que les pusieron la etiquetita de Radiocabezas al ver las contorsiones de Iván en directo. Pues vale. Pero las contorsiones me las puedo creer de un tipo con media cara paralizada, flacucho y medio jorobado como Thom Yorke, no de un mozalbete totalmente normal como el que nos ocupa.

¿Eran Los Piratas un grupo indie como quisieron vendernos en su día? Hombre, pues con un contrato con Warner, permítanme dudarlo. Y con riffs de guitarra de libro de texto (por obvios en su rocanrolerismo) y una sección de ritmo, digamos, normalita. Habrá quien diga que los Planetas eran indies y estaban en RCA. Vale, pero tenían canciones que seguían la estética. Y a mi me parece que los chicos de Warner dijeron "si esos tienen a los Planetas de grupo indie, pues nosotros vamos a pillar a unos del palo. Erm... ¿qué tal éstos?"

A día de hoy, reconozco que los Piratas crearon escuela, y que hay algún grupo actual que me recuerda a ellos. Y ese grupo, siento ser tan animal, es El Canto del Loco. Sí señores: después de haber sufrido tanto "Fin (de la primera parte)" como "Zapatillas" por causas ajenas a mi voluntad, debo decir que suenan igual. Lugares comunes cuando nos ponemos rockeros, letras insulsas que no van a ningún lado, un cantante que se cree lo que no es... Todo todito todo.

En fin, que más de uno me retirará el saludo a partir de ahora, pero necesitaba sacarme esta espinita. Lo siento, chicos/as, y recordad: el botoncito de los comentarios está para insultar al autor si uno siente la necesidad.

8.08.2006

Odio que la gente se muera

Últimamente estoy de bastante buen humor, con eso de las vacaciones y tal. Pero hay algo que me jode: se murió una petarda que cantaba coplas y adoptaba niños sudamericanos por vías poco legales a sus 2000 años, y hubo luto nacional.

Pero nadie se acordó del rey del ska, Desmond Dekker, que falleció en Mayo. Ni de Syd Barret, el hombre que hizo el único disco de Pink Floyd que me mola. Y tampoco de la cabeza pensante de los enormes Love, Arthur Lee.

Y me estrenan una peli de Superman sin Superman. Superman murió, y ya hablé de ello hace tiempo.

Y mi perra favorita, Kiara, se fue a cazar gatos al cielo.

Aquí debería ir algo brillante que le haga a uno ver las cosas mejor, con más perspectiva. O una sentida elegía que os hiciera llorar a mares. Pero a mí estas cosas me confunden, y no me dejan más que un hueco, un punto negro en el visor. Por eso las odio.

7.13.2006

Odio a Franz Ferdinand

Pues sí señor. Porque de un tiempo a esta parte, cualquier paleto que quiera ir de modernete-enterao te dice que le molan, y ya está. Sólo le falta el flequillo, y arreglado. De fan de La Polla de Sorolla (era así, ¿no?) a enrollao de la muerte en dos sencillos pasos.

Este fenómeno no es tan relevante aquí en la ciudad de las naranjas, donde aún tenemos bacalas para dar y tomar: ellas siguen igual, y ellos están asimilando el rollo metrosexual que ya no se lleva nada, pero al menos no molan. Pero Barcelona da pena. No conozco un sólo modernete de los de allá que no sea mega -fan de los FF, y que no le mole de paso el techno pop (arf y re- arf)

Y bueno, el primer disco que sacaron no estaba mal: se arrastraba un poco al final. Desde luego, no era para tanto bombo, pero con la prensa inglesa ya se sabe: hay alguien reinventando el rock cada dos días, y la de aquí en vez de dar noticias traduce lo que dice la prensa extranjera (adelanto: dentro de poco, odiaremos la prensa musical) Y claro, los que reinventaron el rock hace un rato fueron ellos. Luego fueron Bloc Party, Arctic Monkeys y, si me aprietan, Babyshambles- Dirty pretty things (que si juntas sus dos discos y quitas la morralla, te queda un nuevo disco pasable de los Libertines) Pero eso no importa: lo que cuenta es que aun puedes citar a Franz Ferdinand y quedar bien. Y puedes irte al FIB por el precio de un vuelo a Jamaica a verlos de cabeza de cartel con Depeche mode, y molar un huevazo.

Lo de ser cabeza de cartel con Depeche mode es cuanto menos gracioso: unos tiran por el revival ochentero vacilón, y los otros son de lo salvable (para algunos, a mí no me molan) de los ochenta. Y los dos han sido carnaza de 40 principales en su momento, pero uno puede seguir diciendo que es indie y que le molan los dos en la misma frase sin miedo a represalias.

El segundo disco es lo peor que podían haber hecho, a mi juicio: un disco que pretende ser festivo y aburre. Un disco de Franz Ferdinand haciendo versiones de Franz Ferdinand. Una patata. En eses sentido, me recuerdan mucho a los Strokes: primer disco apañao, que sabes que es un hype pero está bien y mola, segundo con el que tratan de repetir fórmula y la jiñan, y tercero de AOR infumable. Y todo el mundo fardando de haberlos visto, y diciendo que les molan.

Y los hijitos: si Strokes tuvieron Hot hot heat y demás, tras FF nos venden Editors y mil más, porque suenan parecidos. Y todos diciendo que llevan oyendo a Gang of four desde que tenían dos años, porque la prensa musical dice que Franz Ferdinand suenan a ellos, y nadie quiere ser "Franz Ferdinand II". Pasó lo mismo con los Strokes: tooodo el mundo había oido a Television, Voidoids, Patti Smith y a cualquiera que tocara en el CBGB. ¡Qué agobio!

Y olfateo tendencia: si ahora estamos hasta el cuello de new wave moloncete, quedan dos días para que acabemos hasta la moña de neo-folk con electrónica lo- fi. Vamos, que Devendra, Cocorosie, Willard Grant, Vetiver, Joseph Arthur y estos son lo s últimos neo-folkeros que podré aguantar, porque luego nos sacarán los nuevos herederos de Donovan y Johnny Cash. Luego no digan ustedes que no avisé.

Y como en todo odio que se precie, me tengo que disculpar ante todos ustedes, fans de Kapranos & Co., y recordarles que sólo soy un pringao que nunca pudo dejarse un flequillo que le quedara bien. Abracitos.

7.12.2006

Odio los aniversarios

Los aniversarios son, con suerte, una afable convención artificial en la que festejar aquello que tenemos en las narices cada día.

La gente siente la necesidad imperiosa de hacer algo especial cuando hace un tiempo que hizo algo especial. Por aquello, por ver si pasa de nuevo. A ver si nos volvemos a casar... (ah, pero eso lo hacen de verdad...¡y con los mismos!) A ver si volvemos a nacer, a ver si volvemos a tomar la Bastilla. Hay aniversarios para todos los gustos, y todos son odiables. ¿Qué haces si ese aniversario cae entre semana? No vas a ponerte pedo un lunes sólo porque hace tres años que acabaste la carrera (a no ser que la carrera te sirviera para lo mismo que a la mayoría de licenciados de letras, que total no tienen nigún trabajo al que faltar, los pobres...)

En fin, que hace un añazo que empecé a odiar en público. 86 odios censados, ni más ni menos. La media de visitantes ha sido como de treinta al día, que si descontamos las propias deben ser como quince. ¡No está nada mal! La gente se ha bajado casi un Giga de las cancioncitas que cuelgo (y sólo una persona me ha hecho llegar las críticas que rogaba...¡jo!) Contra todo pronóstico, sólo hemos tenido un troll. Si me busco en el Google, salgo yo. ¡La bomba!

Y para celebrarlo, hoy es el día adecuado para decirle que le odiáis a esa persona tan especial. Hacedlo de mi parte. Un abrazo chillao.

7.10.2006

Las cosas como son...

















Via Pab. ¡Gracias amiguito!

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas V

Y llegaron las huestes del teutón en tropel. Los caciques locales les ofrecieron horchata y fartons, y una paella muy grande. Los lugareños, temerosos del dios que les negaba incluso el purgatorio, huyeron a las montañas y los valles.

El río se llenó del orín y las heces de los seguidores del invasor, almacenados en miles de cubículos portátiles alquilados. Libros sagrados fueron y vinieron en mil versiones. Los herejes fueron numerados y señalados por la guardia local. Creyentes y conversos sacudieron banderitas albas con llaves y sombreros pintados.

Ante miles de secuaces sedientos, bajo un sol implacable, el bárbaro recitó letanías eternas en lenguas que desconocía. La multitud rugió en aprobación. Los viejos, que eran muchos, sintiéronse cual en su juventud. Los jóvenes parecían viejos.

Cuando se posó al fin el polvo en el río seco, los caciques contaron monedas de oro y de plata, y las guardaron en una ciudad por construir, donde marsopas y pingüinos languidecían ante las miradas de los bárbaros.

Y yo llegué el domingo por la noche, y aún colgaban miles de cartelitos amarillos y blancos de las farolas. Miedo. Asco.

6.14.2006

Odio a las estrellitas

Aclaremos algo en primer lugar: estrellitas hay en todos lados. No hace falta ser el cantante de un grupo de rock o Dj marbellí para ser una estrellita. Se puede ser estrellita y trabajar de paleta en una obra, o estar en paro.

Lo que toda estrellita que se precie sabe es que el mundo gira a su alrededor, y que el sol sale y se pone en su ombligo. Las estrellitas no se equivocan: experimentan. Las estrellitas no perrean: meditan. En la película de cada estrellita, los demás somos actores secundarios. Secundarios humorísticos, secundarios que mueren, malos de chicha y nabo a los que eliminar mientras meriendan... A menudo salimos borrosos en un encuadre brillante en el que siempre salen bien guapos.

Basta con ignorar su condición de estrellas para que las estrellitas nos tomen manía, y nos conviertan en su némesis. Una cosa está clara: para ellos, hay una jerarquía. Nuestro trabajo como simples mortales es claudicar y aceptarla.

Es por esto que las estrellitas suelen cultivar enemigos como si fueran setas. Somos todos unos envidiosos. Toda estrellita que se precie es un poquito paranoica: ¡tantos ojos sobre sus espaldas! y tratan de actuar con naturalidad, pero no pueden. Me imagino que hasta cuando van a mear hacen posecitas molonas.

Ricos o pobres, guapos o feos, todos los estrellitas tienen seguidores, que son los que los han puesto donde están. Y en realidad, es culpa de esta gente que sean como son, desde los papis diciendo lo listo que es el nene hasta los colegas diciéndole lo grande que es cada vez que cuenta un chiste malo. Estoy seguro de que un estrelita fuera de su contexto las pasa putas. Sin séquito. Sin el calor del público.

El encuentro entre dos estrellitas debe ser algo digno de verse: como los profundos, seguro que se lían a ver quién tiene más puntos de estrellato. Supongo que los más machotes entran en "modo Gallagher", y los más civilizados sencillamente se meten púas hasta que uno de los dos se cansa... Debe ser dura, la vida de la estrellita de a pie.

6.09.2006

Odio todo tipo de actividad deportiva

Para la mayoría de niños, el momento de alcanzar la plenitud de sus facultades psicomotrices ronda la pubertad. Conmigo no funciona. En mi caso, caben dos opciones:

- Mi cuerpo no se enteró de todo el asuntillo este, y se limitó a fabricar granos. Así que tal vez a los 60 me veáis en las Olimpiadas, que será cuando se vaya enterando...
- Mi pico de psicomotricidad fue como a los dos meses, y a partir de ahí no ha hecho sino decaer.

De pequeñito no me molaba el fútbol. Primera, porque mis piernas no sabían si correr o darle a la pelota, y siempre acababa de portero. Y me metían goles, porque me aburría de esperar a que vinieran los contrarios y me ponía a mirar las musarañas. Había un chaval en mi clase que era enano. Siempre lo elegían antes que a mí para los equipos. Demoledor.

Así pues, decidí apuntarme al rollito alternativo: el baloncesto. Mi colega acondroplásico (el bajito) se apuntó también, porque total... En aquella época se demostró que no ya era torpe con las piernas: era torpe con todo. Años más tarde, me metí en el equipo de mi instituto, y mi momento más grande fue cuando encesté en canasta propia, y no me enteré hasta que me lo dijeron. Brillante.

Claro, con estos antecedentes, para mí ver a señores hacer deporte es como si un eunuco se alquila una porno... No me motiva. Nada. Cero. Y soy de los que no entienden nada del tema.

Luego está cuando el carnicero- panadero- taxista te da la paliza con que si Raúl que si Fernando, que si no sé quién no sabe jugar... ¡Y has de contestar! La opción "es que no me gusta el fútbol" no existe, so pena de que te miren mal. Muy mal. Y yo ya paso.

Así pues, ahí van frases- tipo para los ineptos deportivos como yo: "Si es que hay que apoyar a la cantera" "Sin cantera no hay equipo" y "Es que ya no se juega como antes, con Zubizarreta (o alguno similar...)" Esto halaga al taxista fascistilla, al entusiasta indie, porque le dice que los poco conocidos molan más, y a tí mismo, porque quedas como un/a señor/a.

Y con eso y un bizcocho...

6.06.2006

Odio la tele

Últimamente estoy un poco perro y los únicos posts que publico son de memes. Para no cambiar la tendencia, aquí va otro (va por ustedes!).
Coolebra me mandó este, sobre lo que monopoliza estos días mi caja tonta. Y la verdad es que es poquito, porque a mí los anuncios, las series nacionales y las estrellitas de medio pelo que la pueblan me cabrean bastante (aunque tal vez debiera ver más tele, que voy un poco corto de odios...) Así que aparte de cupletistas muertas (no se libra nadie, chicos), lo que ha ocupado mi visor en los últimos tiempos ha sido:

1) Perdidos: Odio Perdidos. No puedo dejar de verlo. Me sé de memorieta los dichosos números (4815162342). Yo tembién los he sumado, les he asignado letras, y los busco en cada capítulo. Y lo peor es que ya lo he visto TODO. Ya sé por qué se estrelló el avión. Ya sé qué pasa con la escotilla. Ya sé qué pasa con Walt y Michael, y los Otros, y la biblia en pasta... Y sólo quiero más. Soy un adicto. Mis padres son adictos. Mi tío es adicto.

2)Friends: Durante mucho tiempo odié Friends. Porque a todo el mundo le gustaba, porque no sabía de qué iban los personajes, porque no entendía lo de la canción del gato apestoso... Luego cayó en mis manos la serie enterita. Y me enganché. Tres episodios de una, cuatro de una, uno antes de ir a la cama. Y la porra de si Rachel y Ross se iban a liar al final o no, y saber que claro que sí, hombre... Y aborrecer los capítulos pastelosos, pero no poder dejarlos. Aunque debo decir que nunca entenderé qué le ve todo el mundo a Rachel. Me cae mal.

3)La hora chanante: Sólo he visto seis programas (como veinte veces cada uno, eso sí), y ya digo "hijosssdeputa" como el mejor. Es la vuelta al humor gilipollas-porrero del patio de instituto. Es volver a pensar que los tacos pueden ser divertidos. Es imbécil, pero me gusta.

Y ya está. No veo nada más. Lo juro. Gracias a mi amiguito Coolebra. Sin él, esto no habría sido posible.

5.25.2006

Oda al freak

Acabo de enterarme por Microsiervos que hoy, aniversario del estreno de Star Wars (la de verdad, la de Luke, “La guerra de las galaxias”), que hoy es el día del orgullo freak. Y que hay una especie de meme en el que muestras y describes el trasto (o acumulación de trastos) más netamente freak que tengas por casa.

Y es muy difícil elegir, porque en el fondo con estas cosas uno siempre quiere quedar molón y tal…

Bueno, lo más marciano que tengo es una colección de cuatro tomos de los comics originales de las tortugas ninja en blanco y negro. Las tortugas ninja, lo crean o no, empezó como un cómic underground, y… ¿A quién pretendo engañar? ¡Si vienen visitas, siempre los escondo! Mi única excusa es que los compré con 13 años. Esa excusa se cae cuando confieso que el otro día leí un poquito. Sólo un poquito, no enteros… De verdad.

Luego estaría mi pila (debe llegarme a la cintura) de revistas de guitarras y bajos en bolas… Si mañana hubiera una hecatombe nuclear y fuera el único superviviente, tendría para leer en el water el resto de mi vida. También podría usar los artículos sobre la Fender Trastocaster y las entrevistas a Nuno Bettencourt para limpiarme el culo… Así que su permanencia en casa está plenamente justificada.

No hablaremos de mi colección de miniaturas de rol, del “Dungeon Master’s guide” como el de la canción de Weezer – ¡otros freaks de tomo y lomo!- o de la copa a la mejor redacción que me dieron cuando tenía 7 años… No, no hablaré de ellos.

Los memes son así, y ahora debería pasar la pelota a todos los freaks que conozco, y obligarlos a salir del armario… Pero no lo haré. Vosotros sabéis los que sois, y sabéis que yo lo sé también. Así que ojito con reírse.

5.11.2006

Odio los médicos

La señora Julita fue al médico. Le dolía la espalda. En el consultorio se encontró con Doña Trini, la del segundo, y el Señor Paco, viudo desde el año pasado. Hablaban bajito de la gente que se iba muriendo y de lo buenos que eran todos una vez muertos.

Habían quedado para ir a un entierro a las 12, pero la señora Julita no podía ir porque hoy la visitaban sus hijos. ¡Qué suerte tenía la señora Julita, que sus hijos eran formales, no como los descastaos del Señor Paco, que ni llamaban! Le regalaron un móvil de esos el año pasado, y él siempre se lo dejaba en casa. ¿Para qué, si no le llamaba nadie? Y luego los muy bandidos se quejaban de que nunca lo cogía...

Doña Trini venía a por las recetas de su marido, y el señor Paco venía a que le tomaran la tensión. Don Segundo solía acompañarlo, pero no había venido porque estaba en cama.

Cuando la señora Julita entró en la consulta, el doctor Contreras, que era un joven muy atento, le miró la espalda y le escuchó el corazón con el estetoscopio. La miró un rato con el ceño fruncido, y se sentó detrás de una mesa muy grande de aglomerado. La señora Julita tenía una necrosis de los riñones, y había que operar, pero no era fácil porque la señora Julita estaba ya muy mayor, y podía no tolerar la anestesia.

Dos meses. La señora Julita se fue llorando a casa a hacer el arroz al horno para sus hijos, y se le olvidó ponerle la carne y las patatas, así que los niños se encontraron con un plato de arroz y garbanzos tiesos como piedras. Se pasó la comida dando golpecitos en la mesa. Sus hijos la miraban raro. Fina se quedó después de que sus hermanos se marcharan para hablar con ella, y la señora Julita se lo contó.

¿Sin placas?¿Sin biopsia?¿Sin análisis de sangre o de orina? Eso era muy raro... Mañana iría con ella al consultorio a hablar con el Contreras ese.

La señora Julita durmió mal esa noche, y al día siguiente ponía muy mala cara. Saludó al señor Paco y a doña Trini con monosílabos, y a don Segundo, que ya estaba bueno. Cuando entraron en la consulta, el doctor Contreras no estaba. Lo habían cogido de residente en un hospital de pago en Galicia, y ahora estaba el doctor Gomis.

La señora Julita tenía una lumbalgia gorda, fruto de las alpargatas destrozadas que se empeñaba en usar desde hace diez años. Vivió hasta los cien, y se murió un día porque tropezó en un bordillo y se dio en la nuca.

Armando Contreras aprendió a jugar al golf en los verdes campos del norte. Conoció a una linda lugareña, y tuvo muchos Contreritas.

Todos felices

4.26.2006

Odio la vejez

La vejez apesta. La vejez es una mierda. La vejez da asco. Me cago en la madre que parió a la vejez.

Chicos y chicas, se acerca un momento "querido diario". Yo aviso.

Ha pasado en el mercadona. La escena habitual: abuela se te cruza, tú le dejas pasar porque en realidad ella tiene más tiempo y más ganas de discutir que tú... Lo de siempre, vamos. Ella es una vieja jorobada, con el pelo crepado de esos que se hacen para disimular la calvicie femenina. Agarra el bolso con fervor.

Mientras avanza la cola, veo al cajero hacer gestos raros a alguien detrás de mí. No veo nadie. Le toca a la señora, que quiere que le cobren el queso antes. El cajero, dos metros de dientes torcidos y piel cetrina, es extremadamente amable con ella. El encargado se planta detrás de él, para que sepa que le está mirando. Él duda, y entonces le dice a la señora:"¿no se habrá olvidado de sacar algo del carrito?" Dice que no. Él insiste, y mira dentro. Saca una tarrina de mantequilla President. De la cara. De la de dos euros.

Llorosa, ella dice con voz trémula: "vaya, pues mira, sí que me lo había olvidado". El encargado se acerca. El dependiente pasa la tarrina por la banda magnética, y le dice dolido que son uno con noventa y ocho. Ella le da los dos euros. El encargado se va. Los dos metros de fealdad le ayudan a ordenar las bolsas, y le pregunta si podrá con el peso. Ella se marcha.

Y el cajero me explica que ni siquiera les dejan pagarles a las abuelitas lo que roban de su bolsillo. Y que ya ves qué va a perder mercadona por dos euros de mierda. Sólo puedo sonreír a medias mientras meto el pan y el gazpacho en las bolsas. Me pican los ojos.

La vejez apesta. Que no te llegue la pensión a poder comprarte mantequilla President. Ser pobre como una rata, y robar por vez primera a los 80. Y que te pillen. Y aparentar dignidad en todo el proceso. Menuda mierda, damas y caballeros.

4.10.2006

Odio a Marlango

Woody Allen lo hace todos los lunes. Bruce Willis lo hacía con una pala y una armónica. Keanu Reeves lo hacía, y se hacía llamar Dognosequé. Ewan McGregor lo hizo. Nicole Kidman dicen que no. Barbra Streisand lo hacía, y nadie sabía qué se le daba mejor, si una cosa o la otra.

Algunos actores se meten de vez en cuando a hacer música. Contratan a alguien para que se ponga detrás de ellos, y así salen en la Rolling Stone además de en Fotogramas. O bueno, pues pasan el rato, que no hacen daño a nadie.

Pero vamos a ver: Bruce, Keanu y Woody se lo toman como hobby (el que no se lo toma directamente a coña: ¿tocar la pala en público?) A Ewan lo pillaron para un musical, y a fe mía que lo hace de cojones. Barbra es una diva, y lo que le dé la gana lo bordará. Pero Leonor, hija mía, ¿por qué?

El jazz es una música para tíos feos. Con poquita vida social (véase, el Woody) Y que los molones citan para quedar de intelectuales en el bar de Bellas Artes. Leonor dice que con sus chicos hace jazz. Y hala, a tooodos nos gusta el jazz, que es esa música para no oírla que ponen en los ascensores, y si le prestas atención, mira qué bonita es.

A mí Marlango me suena mejor en boca de los de la hora chanante que en la radio. Y su música es un rollo. Y en un solo, el guitarra se copió el riff de "Eleanor Rigby" de los Beatles, que no está mal, pero no queda muy bien con el rollito intelectual-de-los-40 que manejan. Y Leonor no es bilingüe, que se nota.

En fin, que el que quiera oír a alguien cantar suavecito, que se compre el de Carla Bruni. Y si quiere oír jazz cantado por una mujer, que se compre algo de Billie Holiday. Y si lo que quiere es escuchar a una estrella hacer el ganso, que se pille el CD (en caso de que exista) de Bruce Willis tocando blues con su pala, que seguro que tiene más risa.

3.27.2006

Odio los memes II

He vuelto a recibir un meme, esta vez para comprobar uno mismo cuan anciano soy. Yo, que además soy un tío tímido (¡odio los extrovertidos!) al que no le gusta hablar de su persona, las he pasado canutas para esquivarlo, pero espero haber salido airoso. Allá va, y de paso tengo post, que esta semana me faltan odiolitos en sangre.

Hace diez añacos:
Eric Hebborn, notorio falsificador de obras de arte clásicas, muere asesinado en circunstancias misteriosas. Uno, morboso como es, se compra su libro "Cómo falsificar obras de arte", en el que se entera de lo que se puede hacer con un huevo pasado y tierra de la obra de la esquina. Nace Dolly, la mega oveja clónica, que me dio esperanzas de crear un ejército de Litos para dominar el mundo. Aun espero que los de Corporación Dermoestética se dejen de patochadas y me manden un folleto anunciando clones a precios asequibles. Liam Gallagher se pelea con su hermano, y lo arrestan por posesión de drogaína. Soundgarden sacan su último disco.

Hace cinco añotes:
De odisea en el espacio nada: otro chafón de la vida adulta. Para acabar de joderla, George W. Bush entra en la presidencia de EEUU. Los chicos de Clinton se llevan todas las teclas "W" de los teclados de la Casa Blanca, como gracia de bienvenida. Billy Corgan empieza a cagarla con Zwan. Sin noticias de Dolly. Liam Gallagher queda un día a comer en casa de sus padres, y la lía con su hermano. Destrozan todos los muebles, tiran la tele por la ventana, y son arrestados los dos por posesión de drogaína. Fugazi sacan su último disco.

Hace un año:
Se celebra el año mundial de la Física. La mayoría de la gente ni se entera, pero los físicos del mundo están encantados. El protocolo de Kyoto entra en vigor, sirva para lo que sirva. Canadá bulle con Arcade Fire y Black Mountain estrenándose, y los New Pornographers sacan tercer disco. Litos se plantea mudarse a Canadá, a ver si es algo del agua que beben... Los Gallagher se siguen peleando, pero ya nadie les hace caso.

Ayer:
Hacía solete y era muy domingo.

5 sitios:
- Lavabo
- Cocina
- Dormitorio
- Comedor
- Armario empotrado

5 alegrías:
- El día que Mecano desaparezca del inconsciente colectivo
- El día que Alaska anuncie su retirada
- El día que Lars Von Trier haga su primera peli hollywoodiense, tipo "Lady Halcón III", y deje de molar.
- El día que Garci deje de fumar
- El día que abran un Ikea al lado del Mercadona de la esquina


5 comidas:
- Queso Emmental
- Queso azul
- Queso manchego
- Queso feta
- Queso

5 juguetes: (qué largo,¿no?)
- Mi gata a rayas
- Mi gata blanca
- El cubo de Rubik ese de marras
- Mi clic motero
- Mi super mega-flamante Tele verde

Bueno, al final no había más remedio que ponerse personal, pero he tratado de mantenerme discreto. Como siempre me ha parecido un papelón, pues no se lo paso a nadie. Si lo lees y te parece que lo quieres hacer, allá tú. Tienes permiso para decir que te lo mandé.

3.22.2006

Odio el hip hop

¿Qué hace falta para ser hiphopero?

Si para ser siniestrín hay que ser lánguido y querer morirse, para ser hiphopero hay que ser un macho-wacho y querer matar hasta al apuntador. Lo de ser macho para ser un rapero de pro es legendario: responden al prototipo de macho ibérico cazurro- cazallero mejor que muchos toreros. Las pibas, pibas son, y no pueden aspirar a nada más (“yo a mi chulo le chupo los huevos”- La Mala Rodríguez) Y si uno se pregunta por qué las mujeres maltratadas siguen con sus maridos, también debe preguntarse cómo los raperos encuentran pareja. Si fuera chica, antes me liaría con un rolero gordaco- sonao que con uno de éstos.

Los raperos siempre vienen de barrios marginales y situaciones violentas. Algo así como el Lute, pero con chándal. Hace tiempo escuché una letra de un rapero (ay, no, mc) que decía “Campanar, jungla de cristal”. Campanar es un barrio en auge de Valencia, donde van a poner el nuevo estadio de fútbol, al lado del Palacio de Congresos. Y no hay más cristal que el del Hipercor que hay al ladito. Mis papis viven allí. Pero vamos, cada cual tiene su visión del infierno urbano.

¿Qué hace falta para hacer una canción de hip hop? Rimas. Muchas. Consonantes. Acabadas en “-ón”, a poder ser. Hablar como el traductor de las pelis de Tarantino. Un micro. Alguien que tire los samples.

¿Qué look hace falta? Oro. Más que M.A. Chándal, normal o de lamé. Un pañuelo en la cabeza (a poder ser, evitemos el foulard de mamá, y asaltemos su cajón de las medias) Zapatillas de 200 leros para demostrar que venimos de barrio pobre.

De verdad, si en un tiempo el rap era la voz del pueblo oprimido de Estados Unidos, ahora da entre pena y risa. Y odio aparte merece el R’n’B, que de ser lo que hacía (muy bien) Marvin Gaye, ha pasado a ser escaparate de Corporación Dermoestética.

Hala, a insultarme, raperos del mundo. Y un saludete para mi amigo Gruñón, que me dio la inspiración esta mañana.

3.13.2006

Odio a los siniestrines

Aparte de la pose lánguida indispensable, hace falta encaje y cuero para ser un gótico de pro. En un país mediterráneo como el nuestro, realmente hace falta vocación para ser gótico-siniestro. Cuando empezó el revival del rollito siniestro en Valencia(antes eran dark-metaleros, o les molaba el death, o el black metal, o vaya usted a saber), me pregunté qué hace esta gente en veranete, con sus cueros y sus maquillajes. Respuesta: vi a un pobre chaval en pleno agosto con pantalones cortos de jugar al fútbol (al menos eran negros), y churritones de rimmel. Pobre, no era un gótico de verdad; sudaba.

Toda la cosa esta de la fascinación con la muerte y tal está bien, siempre que no caigas en ser una parodia de "Brácula". Porque ojo, que todos los siniestros están por el rollo sobrenatural, pero todos van al rollo vampirete. ¿Razón? Los zombies son feos. Las momias también. Un hombre lobo está muy mal visto en sociedad. Y los vampiros molan: bien plantaos, guapetones, siempre elegantes... Y además vuelan. Además, todos cogen de modelo al Drácula- Gary Oldman, que se liga a las nenas, o el modelo Brad Pitt- vampiro de gimnasio. Ninguno imita al Nosferatu de Murnau. Ése no triunfaba con las nenas ni mientras dormían.

He oído cosas tan divertidas como que los góticos se hacen cortes en los garitos para ponerle sangre a su cubata. Y me pregunto: ¿Cómo le explicas al médico luego que has pillado hepatitis por hacerte un gin tonic enriquecido?

Y atendamos por un momento a las opciones de ocio de un auténtico siniestro militante. Un gótico de verdad no puede leer comics. A menos que sean de temática apropiada (o sea que Mortadelo, descartado). Un gótico no puede ver pelis de risa. Y si ve las de miedo, no puede asustarse. Le han de fascinar. No puede leer best sellers, sólo puede leer a Poe (un gótico sin sus Cuentos seleccionados es una farsa, chicos y chicas) Tampoco puede escuchar a los Fresones Rebeldes (habrá quien no lo considere una gran pérdida).

¿Qué pinta tiene un gótico en pijama?¿Qué cereales come un gótico por las mañanas?

Yo compartí local de ensayo con unos cuantos grupos góticos, y desde mi absoluta ignorancia, debo decir que la mayoría era un aburrimiento: los que no eran ochenteros (eco en TODO) se tiraban al rollo mega-lento (y no en plan Neurosis, que tiene su aquél. Esto era lento sin más, como un disco de Metallica a 12 rpm), o al orquestal-operístico, que ya era de mear y no echar gota: todos esos machotes oscuros y torturados pegando cabezazos al ritmo de los violines y sopranos... Miedito sí que daban...

¿Qué hace un gótico si sube de los 40 kilos?¿Qué hace si tiene pedos?¿Y si le hace gracia un chiste?¿Se van de tapas los góticos?¿Hay góticos vegetarianos?¿Qué hacen con el tema de la sangre?

¿Cuáles son los rituales de apareamiento de los góticos? Con su genial visión trágica de la vida, se me ocurren como frases para entrar: "Estoy seguro de que lo nuestro va a ser una mierda, nena ¿tu nicho o el mío?","¿Has visto que mal día ha hecho hoy? Conmigo siempre lloverá","Tengo una tarántula en casa que come ratas vivas. ¿Quieres verla?" Tener de pareja a alguien de inclinaciones siniestrinas ha de ser terrible: siempre recordándote que lo vuestro se va a acabar, y que seguro que mal, y que a lo mejor se suicida y todo...

Vamos, que los siniestrines, en los comics de Sandman y en las pelis de Tim Burton, que es donde molan.

3.08.2006

Odio las fiestas locales

En algunos sitios de España, se celebran fiestas en las que tiran cabras de campanarios, o se ponen trapos ardiendo en los cuernos de un torete, o saltan por encima de una hoguera al lado de la playa. Todas ellas costumbres bárbaras.

Aquí en Valencia les compramos explosivos a los niños para que se los tiren a la gente por la calle. Luego cortamos el tráfico en todas las calles transitables, y amontonamos cartón piedra pintado de colores (¡¡arte de la ciudad de las naranajas, señores!!) En ello nos gastamos millones de euros, pero no nos duele porque vamos muy ciegos, y nos queda por digerir la paella que nos hicimos a las tres de la mañana. Luego le pegamos fuego a todo. También nos amontonamos en una plaza a ver cómo una mesa camilla le da permiso a un señor para que haga mucho ruido y tire mucho humo con sus explosivos. Y nos vamos a comer a casa diciendo lo buena que ha sido la mascletà... Aun estoy por descubrir lo que hace buena una mascletà. En la tele autonómica colocaban un inserto con un medidor de decibelios para que uno apreciara la bondad del asunto. Hombre, que nadie se extrañe luego de que hayamos sido la cuna del bakalao, o de que hablemos todos a gritos...

En fin, que me esperan semanita y media de reclusión forzosa, y aguantar muucho rato sin darle un bofetón a cada crío que me tira un petardito a los pies... Felices fallas.

2.27.2006

Después de ver Barbarella

Uno espera una peli chunguilla de ciencia ficción con chica-astronauta y ésto es lo que obtiene:

Barbarella es primera Navegatriz de la Unión de Planetas en Paz o algo así, y se saluda con sus superiores diciendo "Amor". La mandan a buscar a Duran Duran (han leído bien), que ha creado un arma, algo impensable en nuestro halagüeño futuro cósmico. Monta en su nave, que es una cosita rosa y brillante por fuera y peludita y suave por dentro (vamos, de la sección "viaje espacial" del Ann Summers), y navega por el interior de una lámpara de lava hacia el planeta donde desapareció Duran Duran.

Al llegar, como ha caído en un glaciar, se pone una mini-capa por encima del maillot transparente, por si refresca. Unos niños intentan matarla con sus muñecas asesinas (¡uf! ésto sólo ha empezado), que son tan torpes que sólo le muerden la ropa (y es difícil atinar, porque lleva poquita), pero le salva un tipo barbudo que a su vez la introduce en los deleites del sexo en trineo.

Resumiendo: Barbarella se enamora de un ángel que no puede ver ni volar, pero que recupera la capacidad de vuelo después de una terapia personalizada. A la pobre Barbarella se le rompe modelito tras modelito. El malvado Duran Duran (no puedo repetir ese nombre más veces, ¡me da vergüenza!), al servicio de la dominatriz planetaria, que sólo viste cuero negro y es muy mala, encierra a Barbarella en un piano de cola asesino que la matará de placer (madre mía del amor hermoso...), pero ella revienta el aparatejo con sus especiales cualidades (inserte aquí su comentario, que yo ya no puedo más). La mala pierde. Duran Duran pierde. Los buenos ganan. El ángel recupera la vista, y se enamora de Barbarella. Y no sé cuántos años después, Drew Barrymore amenaza con hacer la segunda parte. Pongámonos a cubierto.

Con lo bien que estaba Jane Fonda haciendo vídeos de aerobic, o para el caso, en casa con su papito Henry, y tenía que hacer una peli de culto.

2.17.2006

Odio ver los telediarios

...y leer el periódico, y poner la radio, y leer Escolar.net. Igual queda un poco frívolo, o igual es que soy demasiado molón, o igual soy un payaso.

Pero todas las noticias me suenan a lo mismo: el político X dice una sandez, que el político Y aprovecha para llenarse la boca de improperios y lugares comunes que no acaba de creerse (constitucionalidad, crispación, separatismo, libre expresión...). Total, para que todo quede igual, y las decisiones que nos afectan sigan tomándolas los que no las sufren.

Otra mujer muerta por su marido se convierte en un número, y nos dan detalles escabrosos, por si a alguien se le ocurre repetir la hazaña en casa y le faltan ideas. Y luego llega un párroco de pueblo y la lía diciendo que es que van provocando (véase www.Lamujertirita.blogspot.com)(no, no sé hacer links dentro de un post)

Y bueno, de la mano de la anterior: la Iglesia dice...(inserte aquí su disparate favorito), y espera que vaya a misa. ¿Por qué hemos de seguir sufriendo las declaraciones de esta gente?

Y así podría seguir con unos cuantos ejemplos más, pero que al final vienen a ser todos lo mismo: gente que no sabe hablar hablando de lo que no sabe o no le importa. Gente a la que le importamos un pedo decidiendo por nosotros. Y nunca sacamos nada en claro, más que la mala hostia de saber que no somos nadie, y que nuestras opiniones nunca saldrán en la tele. Y que la mayoría del país sigue repitiendo las opiniones de la cope (felicidades por tener las cosas claras, que dicen sus anuncios... claro, ante discurso único, cosas claras).

He dudado mucho a la hora de publicar esto, porque la verdad es que debe dar una imagen bastante frívola o derrotista. Tal vez sea una pataleta más de las que siempre intento evitar aquí. Igual es que no he pasado del rollito adolescente "el mundo apesta"; sea como esa aqui esta

2.09.2006

Odio las mañanas

Ahora que trabajo por las tardes y por las mañanas voy andando a la Biblioteca, recuerdo con cierta añoranza las mañanas que empezaban esperando un autobús cagado de frío. Hasta que por alguna razón cojo un autobús a las siete de la mañana, y entonces me cago.

Nada de esto va a resultaros nuevo: Oficinistas legañosos con rodales en los sobacos. Señoras de la limpieza que hablan a voz en grito de un lado a otro del bus (¿qué demonios toman para desayunar esta gente? Quiero dos kilos para mí). Molonetes peleando por el sitio al final del bus. Molonetas mirando con aire lánguido- interesante por la ventana llenita de vaho (o sea, mirando gotitas de agua) Conductores malcarados. Algún crío amargado ( y con suerte gritón) cuyos padres entran los dos a currar temprano, de camino a la guardería de turno. Aromas mil. Gente diciendo que no cabe nadie más en el vagón. Gente empeñada en caber. Apretujones. Maldiciones ininteligibles con la boca pastosa. El 90% con un periódico gratuito que no piensa leer bajo el brazo. Padres de familia paseando al perro con cara de malas pulgas. Los señores que ponen las calles. Los que recogen la basura.

Intuir que amanece a través del cristal de un autobús. Saber que amanece allá arriba. Ver el sol cinco minutos en la puerta de un sitio en el que tendrías que estar hace cinco minutos...

Y para los campeones, el desayuno en bar. Yo llegaba a la facultad (que estuvo en obras todo el tiempo que duró mi carrera), pedía un café con leche en voz bajita, y los veía. Ellos. La raza superior. Los más fuertes. Los que llevaban cuatro horas cuatro despiertos. Mientras daba vueltas a la bolsita de azúcar en el café del vecino, ellos se cascaban un "sol y sombra" (si no me equivoco, María -nunca "Marie"- Brizard con Soberano), o un carajillo de los de campeón, de Soberano. Y se jalaban un bocata de calamares. ¿Cómo son capaces? Si yo me tomara un sol y sombra de esos después de una comida fuerte, caería redondo... Decididamente, de otra pasta... Mejores.

Y bueno, pues eso. Que a uno se le adelanta el despertador una hora,se levanta a las seis, y le duele...

2.06.2006

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas IV

Luis tenía un perro de pequeño. Un mastín de los Pirineos que se llamaba Nelo.

Cuando Luis tenía seis años, jugaba con Nelo a toros, pasándole el anorak por el hocico al paciente animal. Luis le guardaba los muslos de pollo de la paella en el bolsillo de los pantalones del domingo. Nelo lloraba cada noche cuando no le dejaban ir a la cama con el pequeño. Luisín aprendió a caminar a cuatro patas. Nelo ladraba cuando su amigo le contaba secretos al oído.

Una mañana, Luis y Nelo salieron a pasear entre los naranjos de su abuelo. Luis cogió una naranja y se la dio al perro. Nelo le mordió la mano. Cuando volvieron a casa, les contó a sus padres que se había arañado con una rama.

Después de una comida de domingo, mientras los mayores dormían, Luis sacó la cuerda que a Nelo le encantaba mordisquear. Estuvieron jugando un buen rato: cada uno tiraba de la cuerda hacia un lado. Hasta que Nelo se cansó y mordió el brazo de Luis.

Luis gritaba, tratando de liberarse. Cuando su padre se dio cuenta, la emprendió a pedradas con el perro. Éste huyó por un camino de polvo. Luis cogió el tétanos. Cuando la fiebre le adormecía, soñaba que jugaba con Nelo. Que paseaban por caminos de polvo.

Un par de semanas más tarde, el perro volvió, una tarde que Luis estaba solo en casa. Venía con el hocico bajo y el rabo entre las piernas. Se acercó a Luis, los ojos apenados. Luis le acarició el morro, le rascó detrás de las orejas, y sacó una cuerda para jugar.

Nelo estaba la mar de contento. A Luis le dolía el brazo. Mientras Nelo daba saltos y cabriolas, enredó la cuerda sobre el cuello del animal.

Los padres de Luis no dijeron nada cuando llegaron a casa y vieron lo ocurrido. La madre lloró un poco, y empezó a mirar raro a Luis. El padre tiró el perro a la basura.

De vez en cuando, Luis vuelve a soñar que pasea por caminos polvorientos con Nelo. Con el Nelo de antes.

1.31.2006

Odio los musicales

A mí los musicales me parecen como las pelis porno: toda la historia no es más que una excusa y un relleno entre canciones.

Y vayan de lo que vayan, siempre tenemos lo mismo: la canción del chico, la canción de la chica, la canción coral-espectacular, la canción del malo (que suele ser la que más mola), la canción de amor, la canción de bailar y la canción final, que ha de ser coral, pero con trozos en los que cada personaje hace su solo.

A ver: Frank Sinatra pide una tarta de queso y un café. La camarera se acerca, le guiña el ojo, oimos un par de violines, Frank se sube a la mesa y se lía a cantar, con música de acompañamiento que sale de su gorro. La camarera se junta con todas sus compañeras de trabajo, y hacen una coreografía acrobática e imposible mientras hacen los coros. ¿La letra? "Tarta de queso/tarta de queso y café/temprano en la mañana/sólo quiero eso/tarta de queso y café"

A lo mejor sería divertido vivir en una peli musical, siempre que uno no fuera el prota o hiciera coros. Podríamos mostrar indiferencia ante sus gorgoritos, o echarles unos duretes, que ya se sabe que los músicos pasan hambre... O comentarle que no tienes claro cómo ha metido una melodía en Re mayor si el acompañamiento estaba en Si bemol mixolidio (rollo músico plasta). O ver a las camareras ensayar cuando no hay clientela, esperando a que Frank llegue...

Bueno, debo decir que he visto muuuchos musicales, y los hay que molan. "Porgy and Bess", o cualquier cosa que tocara Gershwin, "The Rocky Horror Picture Show", que hasta la música mola y sale Meat Loaf haciendo de motero rockabilly zombie, o el último que vi, este en teatro, "Guys and Dolls", donde mi querida Nic tuvo la oportunidad de estar en el mismo cuarto oscuro que Ewan McGregor.

Pero es que hay musicales de TODO. Hay un musical de Guns 'n' Roses. Hay uno de Queen (que aunque las letras en castellano apestaban, pues me salió la vena preadolescente y me emocioné y todo...) Hay uno de ABBA. Hay de patines, de gatos, de la guerra de Vietnam, de miedo...

Sugerencias para musicales de próximo estreno: un musical sobre la Velvet Underground. Uno basado en Apocalypse Now. "Happiness, el musical". "Microsiervos, el musical", con su gran éxito, la canción "Bill, déjame respirar"... A ver si vemos de esos por ahí.

1.25.2006

Odio a Alaska

¿Cómo pude olvidarme de Olvido todo este tiempo?

Ahora que ya no es una garrula ochentera que hacía un programa para críos sino un clásico de la movida madrlieña, es el mejor momento para odiar a Olvido Gara. ¿Qué tiene de clásico, o ya puestos de bueno su música?

Como Sabina (lo siento, J), hace música que sólo podría aguantarse en pie atendiendo a la letra. Y si las de Sabina tienen el puntito ingenioso, las de Alaska son absolutamente patéticas: ha pasado de flirtear con el rollito serie B ("mi novio es un zombie"...) en plan Cramps patatero-hispánico a la profundidad de chiste en sus últimos trabajos, pasando por una época en que entre ella y Ana Torroja se cargaron cuanto podía quedar de digno en los 80. Joyas como "Bailando", que parece una cara Z de ABBA (de las malas porque además no tiene coros) traducida al castellano a duras penas, me dan miedo.

Luego, el rollito de la movida ése de "somos postmodernos, y nos va el rollo cutre" no se aguanta ni con alfileres. Primera, porque entronaron a gente que no valía un pedo, pero que reconocía tranquilamente que no valía nada, aunque más tarde llegaran a creerse los reyes del mambo (Ramoncín).

Segundo, porque no tenían ni puñetera idea de lo que quería decir "postmoderno". Y me parece genial, ojo, siempre que no me lo vendas para hacerte el intelectual y para hacerme tragar con techno-pop chunguelis y mal cantado. Que al menos el "pastelito" que les mola a los bacalas de mi barrio tiene los trozos esos en los que parece que la de turno es Montserrat Caballé en tanga y con mechas (gracias al ordenador, pero de eso también tiene Alaska...)

Y tercero y principal, por la vergüenza ajena. Por la vergüenza histórica de haber tenido eso al lado, de haber oído a Mecano, a Nacha Pop, a los Pegamoides/kk de luxe/ Fangoria, a Aviador Dro, al grupo de Rossy de Palma que no me acuerdo cómo se llamaba y es infumable... Y lo que es peor, toda la hornada de paletos absolutos que van por ahí imitándolos hoy en día.

Esto me recuerda una cita de un grupo de grandes sabios que conozco (los tipos de la Hora Chanante), que decían que U2 son una panda de "cuatro viejudos irlandeses, más bien cancamuseros y muy dados al tostón". Tranquilos, y contengan sus odios propios, que dentro de poco odiaremos a U2...

Sólo una cosa salvaría de Alaska. Y es que en su momento dijo lo que todos sabemos y ningún músiquete con contrato dice en alto: que la piratería le daba igual porque ella no sacaba un churro de la venta de discos, y que no tenía nada en contra de que la gente conociera su música gratis. Claro, a los dos días se retractó porque retiraron sus discos de las tiendas, pero al menos lo dijo en algún momento, que es más de lo que nos han dado U2.

Adelante, modernos del terruño, ya pueden hacerme daño...

1.20.2006

Odio a Ikea

De pequeñito, no me gustaban las construcciones. Ni Lego, ni Tente, ni nada. Como ya he dejado claro, el mundo de la broca y el martillo no es para mí. Pero los muebles de Ikea son taan modernos y molones...

¿Alguien es capaz de pronunciar los nombres de lo que venden en esta tienda sin trabarse la lengua? Además, el otro día me enteré de que los nombres son tan originales como "mesa", "silla azul" o "cortina", pero en sueco. Y yo que creía que eran nombres de dioses vikingos súper-malotes..

Compramos una mesa en Ikea. La mesa tenía veinte agujeros para los ocho tornillos de su única pata, y ninguno de ellos coincidía con la base. Y claro, tuve que hacer los agujeros yo mismo. Ya podéis adivinar que desde entonces nuestras comidas son muy ligeras (por miedo a derrumbar el invento).

Además, faltaban tornillos. ¿Sabíais que Ikea tiene un sobre diseñado específicamente para mandar los tornillos perdidos? Pues sí. Y aun después de que nos mandaran "todo", faltaban cosas, y hubo que inventarse soluciones.

Supongo que Ikea es al mueble lo que el Whopper a la gastronomía. Te quita el hambre, es un vicio, es atractivo, pero luego te pasa todo el día acordándote del pepinillo ese que le meten a la hamburguesa... Y te juras que no volverás, pero siempre vuelves. Porque saben dónde pegarte, y que lo quieras todo. Que quieras tener tres casas para que cada una se ajuste a una línea de las suyas, y desearías no respirar para que no se empañen los tiradores "Öjhlstorm" de la cómoda, e ir siempre tan limpito y mono para andar por casa como sus modelos.

Pero es imposible. Siempre me sale el marrano hispano, y me dejo las revistas de guitarras desnudas sobre el borde del bidet.

1.12.2006

Odio y oda a las cámaras

Cuando las generaciones venideras quieran saber qué pinta tenía yo de joven, se van a morir de vergüenza ajena...

Como primogénito de dos fotógrafos, mi infancia es un gran book. Hay gente que recuerda las vacaciones estivales de su pequeñez como largas tardes jugando al fútbol, o días jugando en la playa. Las frases que más recuerdo de cuando iba con mis padres por ahí son "Abre más los ojos" (yo, que tengo dos rajitas donde otros tienen circulitos de colores) y "levanta la barbilla". Otro gran hit era "mírame y no parpadees", tarea arduo complicada porque siempre se ponían de espaldas al sol, y a mí me daba por estornudar.

Resultado: de niño era una monada. Eso es lo que dicen, y luego se preguntan "¿que te pasó?". Al menos, la mayoría no lo dicen en voz alta.

La respuesta es la siguiente: en mi adolescencia descubrí que otra gente me hacía fotos. Amigos, conocidos, novias... Y nunca me decían qué hacer. Ahí llegó la hecatombe. No fueron los granos, ni las estrías del crecimiento, ni mi pose desgarbada. Era la libertad. El libertinaje.

A partir de los 16, empecé a sacar la lengua. Fácil, resultón... A veces bostezaba. O miraba para otro lado. Luego empecé a experimentar: meterme el dedo en la nariz, tirarme de las orejas, hacer el pino... No podía parar.

Resultado: en todas mis fotos desde entonces parezco imbécil. No es que ahora sea especialmente guapo, pero lo poco que podía dar de mí se ha desperdiciado. No sé salir en fotos sin hacer el memo. Me cuesta estar quieto en las fotos del DNI. Siempre parezco el secundario humorístico en las fotos familiares.

Ya nunca seré modelo para L'Oreal- macho.

1.04.2006

Odio el bricolaje

Hay algo de lo que estoy seguro desde hace tiempo: la hombría no se mide por el tamaño del pene, ni por la vellosidad corporal, ni por la capacidad amatoria. Se mide por la habilidad en el bricolaje.

Resulta que yo quería poner un trasto en la pared, uno de esos de los que cuelgas la guitarra cual jamón en bar de carretera. Para ello hacen falta:
1. Taladradora
2. Tres tacos del diámetro del agujero que hagas con la taladradora.
3. Un martillo para que el taco entre bien en la pared.
4. Tres tornillos un poco más pequeños que el taco, para que entren en el taco.
5. Algo que yo no tengo.

He tirado ya una caja entera de 20 tacos. He hecho seis agujeros. El último taco se me ha quedado clavado en la pared, que está desconchada por un martillazo mal dado. Otro de ésos me ha dejado un dedo más plano de lo normal. Estoy humillado y ofendido.

Porque ¿cuál es la dificultad real de hacer tres agujeros en una pared y meter cosas dentro? Las ardillas lo hacen. Los pájaros carpinteros lo hacen. Los Picapiedra lo hacían. ¿Por qué exactamente soy incapaz de hacer tres agujeros y poner tres tornillos dentro?

Creo que voy a ir a llorar al lavabo. Creo que voy a llamar a mi padre para que lo haga. O al padre de mi novia, que ya lo hizo una vez. Pobre hombre, saber que su hija está liada con un inepto de tal calibre…

1.03.2006

Odio a Coldplay

Coldplay, que empezaron como una banda normal y corriente, de esas (como Muse) que juraban y perjuraban no haber oído de Radiohead ni “Creep” para que dejaran de decir que los plagiaban, ahora van del rollito mesiánico propio de los peores U2. Y como U2 en su momento, se dedican a repetir fórmulas como marranos, dando al público lo que quieren: otro “A rush of blood to the head”. Más melodías de mechero en alto, más estribillo sostenido para que la gente se quede con él, más guitarras distorsionadas para que la cosa siga sonando a rock “genérico” (como la amoxicilina, que no tiene personalidad pero hace el papel).

Y luego está Chris Martin. Chris Martin me pone malo por los mismos motivos que Bono, pero corregidos y aumentados. Primera, la pose de tío comprometido que va a salvar al mundo con la tontería de tatuarse un signo de igual en la mano para expresar su deseo de que todos seamos iguales. ¿Se puede ser más facilón? Vamos, si esto le parece ingenioso a alguien, supongo que también se lo parecerá que alguien se tatúe “Amor de madre”, porque en el fondo está haciendo una declaración sincera de que como el amor de una madre no hay nada. No voy a decir nada de lo de ponerse tiritas de cinta aislante de colores en los dedos, que ya es de risa. Supongo que empezó a tatuarse los dedos, y como le hacía mucho daño, decidió pasar y ponerse dos trozos de cinta aislante, menos dolorosos.

Venga rápido, el nombre del guitarra de Coldplay. ¡No lo sabe nadie! Porque Coldplay se ha convertido en el escaparate de Chris para vender sus letras profundas de veinte duros. Y si antes veías un poco a todos los del grupo en los vídeos, de un tiempo a esta parte son parte del decorado por el que Chris desfila.

¿Qué tipo de nombre es Apple?¿La niña en cuestión tiene problemas morales cuando come fruta?¿Su segundo nombre es Macintosh?

A mí me parece que, como U2, Coldplay hace discos de Rock para gente que no oye Rock. Como los que dicen que les mola el hip hop y tienen un disco de Eminem, o el heavy y sólo tienen el negro de Metallica, o los grunges que en su momento no sabían ni qué era Sub Pop.

Y para acabar la merienda, ahí va una joya: los buenos chicos de Coldplay, amigos y salvadores del tercer mundo, han editado en India su CD con una nota interior (o sea que no cabe devolución a la tienda) en la que te avisan de que sólo podrás reproducirlo en ciertos aparatos de música, pero no en ordenadores, ni reproductores con capacidad de leer mp3, ni en el lector del coche… Vamos, que los indios que sean fans de Coldplay harían bien en comprarse un nuevo equipo de música, un discman diferente, y otro coche. Total, como van sobrados de pasta…

Vamos, que la próxima vez que alguien me diga que la piratería se está cargando la música, que sepa que mi respuesta es que Coldplay se está cargando la música. No ellos solos, de acuerdo, pero ponen su granito de arena…

¡Hala, ya podéis empezar a odiarme!

1.02.2006

Odio la Nochevieja

En todo grupo de amigos surge la temible pregunta más o menos en octubre:¿qué vamos a hacer en Nochevieja? Y mi respuesta favorita a día de hoy sigue siendo proponer una macrofiesta del Pictionary, o un campeonato brutal de Trivial, o aprender a jugar al Mahjong y hacer un open de 12 horas. No sé por qué extraño motivo, la gente (y yo con ellos) sigue optando por salir a pasarlo bien.

Cuando uno decide salir a pasarlo bien, no se puede limitar a quedar a las once como siempre, tomar algo en el sitio de siempre y luego pegarse cuatro bailes apretados en el sitio de costumbre. Porque la Nochevieja ha de ser especial. Especial. Tienes que pasarlo de putísima madre, y acostarte al mediodía habiendo perdido la ropa interior roja en algún lavabo público donde nadie va a hacer pis.

Y claro, en estos casos uno se da cuenta de que sus ideas son bastante limitadas. Y ningún plan parece lo bastante bueno. Porque es Nochevieja. Cabe meterse en alguno de esos locales que cobran entrada (el importe sube cada año el triple del IPC, eso sí), donde el ambiente está garantizado. O irse al chalet de alguien, que ha invitado a todos sus conocidos y acabará sin conocer al que le mea en los rosales de la entrada. Porque ofrecer la propia casa para una fiesta de Nochevieja "abierta" me parece un paso previo al suicidio. Hay que estar muy desesperado o muy loco para hacerlo.

Si vas a un club, sabes que la cosa va a ser como siempre (gente pasada, lavabos saturados...), pero triplicado, y con la mitad de gente disfrazada "de fiesta". Y yo me pregunto para qué se gasta uno/a un dineral en ropa cara, si luego la ropa en cuestión va a ser pisoteada, manchada de sudor, alcohol, y tal vez un poquito de vómito. Si no fuera tan estiloso, yo me pondría un impermeable de esos de cuerpo completo que usan los chicos de Pescanova, pero cada cual tendrá sus preferencias. Además, los precios del acohol de garrafa se disparan, y el consumo de sustancias ilegales se dispara entre los no habituados. Resultado: más amor incontrolado, más situaciones vergonzantes, más actitudes violentas. Mola.

Si uno va a la fiesta de alguien, la cosa puede ser mejor o peor. En lo mejor está que siempre es más barato. Y que siempre sobra alcohol (sobre todo del difícil de beber que todos se dejan para las seis de la mañana, cuando la lengua no tolera más). Y con un poco de suerte, que conoces a la mayoría de gente que hay. Lo malo: si entre esa gente hay algún esquizoide con tendencias suicidas que ha tomado algo que no debería haber tomado en su vida, te va a arruinar la fiesta. Te engancha por banda y no te suelta. Y te cuenta lo traumático que fue separarse de su madre para venir. Al menos a mí me pasa, siempre se me acoplan los más plastas de cada casa. Y eso no mola.

La tercera vía es ir por libre, tratar de salir por los sitios conocidos, y ver si abren, y qué se cuece en ellos. Total, todo el mundo está de fiesta, y podrás encontrar tu sitio gratis y a precios populares en alguno de los garitos que conoces... ¡Craso error! Todo va a dar el triple de asco que te diera en anteriores visitas, y los precios irán por un estilo. Y los afables lugareños que conocías se han largado a locales que no conoces o a chalets remotos en la sierra.

Y bueno, para aquellos que sufrieron mis iras el 31 de diciembre, os recuerdo que tenemos un año entero para aprender a jugar al mahjong. ¡Es muy diver! Y seguro que da mucha risa. De verdad. Y luego podemos pillar un pedal el 1 de enero por la mañana, y vengarnos del resto del mundo. ¿Qué os parece la idea?