1.31.2006

Odio los musicales

A mí los musicales me parecen como las pelis porno: toda la historia no es más que una excusa y un relleno entre canciones.

Y vayan de lo que vayan, siempre tenemos lo mismo: la canción del chico, la canción de la chica, la canción coral-espectacular, la canción del malo (que suele ser la que más mola), la canción de amor, la canción de bailar y la canción final, que ha de ser coral, pero con trozos en los que cada personaje hace su solo.

A ver: Frank Sinatra pide una tarta de queso y un café. La camarera se acerca, le guiña el ojo, oimos un par de violines, Frank se sube a la mesa y se lía a cantar, con música de acompañamiento que sale de su gorro. La camarera se junta con todas sus compañeras de trabajo, y hacen una coreografía acrobática e imposible mientras hacen los coros. ¿La letra? "Tarta de queso/tarta de queso y café/temprano en la mañana/sólo quiero eso/tarta de queso y café"

A lo mejor sería divertido vivir en una peli musical, siempre que uno no fuera el prota o hiciera coros. Podríamos mostrar indiferencia ante sus gorgoritos, o echarles unos duretes, que ya se sabe que los músicos pasan hambre... O comentarle que no tienes claro cómo ha metido una melodía en Re mayor si el acompañamiento estaba en Si bemol mixolidio (rollo músico plasta). O ver a las camareras ensayar cuando no hay clientela, esperando a que Frank llegue...

Bueno, debo decir que he visto muuuchos musicales, y los hay que molan. "Porgy and Bess", o cualquier cosa que tocara Gershwin, "The Rocky Horror Picture Show", que hasta la música mola y sale Meat Loaf haciendo de motero rockabilly zombie, o el último que vi, este en teatro, "Guys and Dolls", donde mi querida Nic tuvo la oportunidad de estar en el mismo cuarto oscuro que Ewan McGregor.

Pero es que hay musicales de TODO. Hay un musical de Guns 'n' Roses. Hay uno de Queen (que aunque las letras en castellano apestaban, pues me salió la vena preadolescente y me emocioné y todo...) Hay uno de ABBA. Hay de patines, de gatos, de la guerra de Vietnam, de miedo...

Sugerencias para musicales de próximo estreno: un musical sobre la Velvet Underground. Uno basado en Apocalypse Now. "Happiness, el musical". "Microsiervos, el musical", con su gran éxito, la canción "Bill, déjame respirar"... A ver si vemos de esos por ahí.

1.25.2006

Odio a Alaska

¿Cómo pude olvidarme de Olvido todo este tiempo?

Ahora que ya no es una garrula ochentera que hacía un programa para críos sino un clásico de la movida madrlieña, es el mejor momento para odiar a Olvido Gara. ¿Qué tiene de clásico, o ya puestos de bueno su música?

Como Sabina (lo siento, J), hace música que sólo podría aguantarse en pie atendiendo a la letra. Y si las de Sabina tienen el puntito ingenioso, las de Alaska son absolutamente patéticas: ha pasado de flirtear con el rollito serie B ("mi novio es un zombie"...) en plan Cramps patatero-hispánico a la profundidad de chiste en sus últimos trabajos, pasando por una época en que entre ella y Ana Torroja se cargaron cuanto podía quedar de digno en los 80. Joyas como "Bailando", que parece una cara Z de ABBA (de las malas porque además no tiene coros) traducida al castellano a duras penas, me dan miedo.

Luego, el rollito de la movida ése de "somos postmodernos, y nos va el rollo cutre" no se aguanta ni con alfileres. Primera, porque entronaron a gente que no valía un pedo, pero que reconocía tranquilamente que no valía nada, aunque más tarde llegaran a creerse los reyes del mambo (Ramoncín).

Segundo, porque no tenían ni puñetera idea de lo que quería decir "postmoderno". Y me parece genial, ojo, siempre que no me lo vendas para hacerte el intelectual y para hacerme tragar con techno-pop chunguelis y mal cantado. Que al menos el "pastelito" que les mola a los bacalas de mi barrio tiene los trozos esos en los que parece que la de turno es Montserrat Caballé en tanga y con mechas (gracias al ordenador, pero de eso también tiene Alaska...)

Y tercero y principal, por la vergüenza ajena. Por la vergüenza histórica de haber tenido eso al lado, de haber oído a Mecano, a Nacha Pop, a los Pegamoides/kk de luxe/ Fangoria, a Aviador Dro, al grupo de Rossy de Palma que no me acuerdo cómo se llamaba y es infumable... Y lo que es peor, toda la hornada de paletos absolutos que van por ahí imitándolos hoy en día.

Esto me recuerda una cita de un grupo de grandes sabios que conozco (los tipos de la Hora Chanante), que decían que U2 son una panda de "cuatro viejudos irlandeses, más bien cancamuseros y muy dados al tostón". Tranquilos, y contengan sus odios propios, que dentro de poco odiaremos a U2...

Sólo una cosa salvaría de Alaska. Y es que en su momento dijo lo que todos sabemos y ningún músiquete con contrato dice en alto: que la piratería le daba igual porque ella no sacaba un churro de la venta de discos, y que no tenía nada en contra de que la gente conociera su música gratis. Claro, a los dos días se retractó porque retiraron sus discos de las tiendas, pero al menos lo dijo en algún momento, que es más de lo que nos han dado U2.

Adelante, modernos del terruño, ya pueden hacerme daño...

1.20.2006

Odio a Ikea

De pequeñito, no me gustaban las construcciones. Ni Lego, ni Tente, ni nada. Como ya he dejado claro, el mundo de la broca y el martillo no es para mí. Pero los muebles de Ikea son taan modernos y molones...

¿Alguien es capaz de pronunciar los nombres de lo que venden en esta tienda sin trabarse la lengua? Además, el otro día me enteré de que los nombres son tan originales como "mesa", "silla azul" o "cortina", pero en sueco. Y yo que creía que eran nombres de dioses vikingos súper-malotes..

Compramos una mesa en Ikea. La mesa tenía veinte agujeros para los ocho tornillos de su única pata, y ninguno de ellos coincidía con la base. Y claro, tuve que hacer los agujeros yo mismo. Ya podéis adivinar que desde entonces nuestras comidas son muy ligeras (por miedo a derrumbar el invento).

Además, faltaban tornillos. ¿Sabíais que Ikea tiene un sobre diseñado específicamente para mandar los tornillos perdidos? Pues sí. Y aun después de que nos mandaran "todo", faltaban cosas, y hubo que inventarse soluciones.

Supongo que Ikea es al mueble lo que el Whopper a la gastronomía. Te quita el hambre, es un vicio, es atractivo, pero luego te pasa todo el día acordándote del pepinillo ese que le meten a la hamburguesa... Y te juras que no volverás, pero siempre vuelves. Porque saben dónde pegarte, y que lo quieras todo. Que quieras tener tres casas para que cada una se ajuste a una línea de las suyas, y desearías no respirar para que no se empañen los tiradores "Öjhlstorm" de la cómoda, e ir siempre tan limpito y mono para andar por casa como sus modelos.

Pero es imposible. Siempre me sale el marrano hispano, y me dejo las revistas de guitarras desnudas sobre el borde del bidet.

1.12.2006

Odio y oda a las cámaras

Cuando las generaciones venideras quieran saber qué pinta tenía yo de joven, se van a morir de vergüenza ajena...

Como primogénito de dos fotógrafos, mi infancia es un gran book. Hay gente que recuerda las vacaciones estivales de su pequeñez como largas tardes jugando al fútbol, o días jugando en la playa. Las frases que más recuerdo de cuando iba con mis padres por ahí son "Abre más los ojos" (yo, que tengo dos rajitas donde otros tienen circulitos de colores) y "levanta la barbilla". Otro gran hit era "mírame y no parpadees", tarea arduo complicada porque siempre se ponían de espaldas al sol, y a mí me daba por estornudar.

Resultado: de niño era una monada. Eso es lo que dicen, y luego se preguntan "¿que te pasó?". Al menos, la mayoría no lo dicen en voz alta.

La respuesta es la siguiente: en mi adolescencia descubrí que otra gente me hacía fotos. Amigos, conocidos, novias... Y nunca me decían qué hacer. Ahí llegó la hecatombe. No fueron los granos, ni las estrías del crecimiento, ni mi pose desgarbada. Era la libertad. El libertinaje.

A partir de los 16, empecé a sacar la lengua. Fácil, resultón... A veces bostezaba. O miraba para otro lado. Luego empecé a experimentar: meterme el dedo en la nariz, tirarme de las orejas, hacer el pino... No podía parar.

Resultado: en todas mis fotos desde entonces parezco imbécil. No es que ahora sea especialmente guapo, pero lo poco que podía dar de mí se ha desperdiciado. No sé salir en fotos sin hacer el memo. Me cuesta estar quieto en las fotos del DNI. Siempre parezco el secundario humorístico en las fotos familiares.

Ya nunca seré modelo para L'Oreal- macho.

1.04.2006

Odio el bricolaje

Hay algo de lo que estoy seguro desde hace tiempo: la hombría no se mide por el tamaño del pene, ni por la vellosidad corporal, ni por la capacidad amatoria. Se mide por la habilidad en el bricolaje.

Resulta que yo quería poner un trasto en la pared, uno de esos de los que cuelgas la guitarra cual jamón en bar de carretera. Para ello hacen falta:
1. Taladradora
2. Tres tacos del diámetro del agujero que hagas con la taladradora.
3. Un martillo para que el taco entre bien en la pared.
4. Tres tornillos un poco más pequeños que el taco, para que entren en el taco.
5. Algo que yo no tengo.

He tirado ya una caja entera de 20 tacos. He hecho seis agujeros. El último taco se me ha quedado clavado en la pared, que está desconchada por un martillazo mal dado. Otro de ésos me ha dejado un dedo más plano de lo normal. Estoy humillado y ofendido.

Porque ¿cuál es la dificultad real de hacer tres agujeros en una pared y meter cosas dentro? Las ardillas lo hacen. Los pájaros carpinteros lo hacen. Los Picapiedra lo hacían. ¿Por qué exactamente soy incapaz de hacer tres agujeros y poner tres tornillos dentro?

Creo que voy a ir a llorar al lavabo. Creo que voy a llamar a mi padre para que lo haga. O al padre de mi novia, que ya lo hizo una vez. Pobre hombre, saber que su hija está liada con un inepto de tal calibre…

1.03.2006

Odio a Coldplay

Coldplay, que empezaron como una banda normal y corriente, de esas (como Muse) que juraban y perjuraban no haber oído de Radiohead ni “Creep” para que dejaran de decir que los plagiaban, ahora van del rollito mesiánico propio de los peores U2. Y como U2 en su momento, se dedican a repetir fórmulas como marranos, dando al público lo que quieren: otro “A rush of blood to the head”. Más melodías de mechero en alto, más estribillo sostenido para que la gente se quede con él, más guitarras distorsionadas para que la cosa siga sonando a rock “genérico” (como la amoxicilina, que no tiene personalidad pero hace el papel).

Y luego está Chris Martin. Chris Martin me pone malo por los mismos motivos que Bono, pero corregidos y aumentados. Primera, la pose de tío comprometido que va a salvar al mundo con la tontería de tatuarse un signo de igual en la mano para expresar su deseo de que todos seamos iguales. ¿Se puede ser más facilón? Vamos, si esto le parece ingenioso a alguien, supongo que también se lo parecerá que alguien se tatúe “Amor de madre”, porque en el fondo está haciendo una declaración sincera de que como el amor de una madre no hay nada. No voy a decir nada de lo de ponerse tiritas de cinta aislante de colores en los dedos, que ya es de risa. Supongo que empezó a tatuarse los dedos, y como le hacía mucho daño, decidió pasar y ponerse dos trozos de cinta aislante, menos dolorosos.

Venga rápido, el nombre del guitarra de Coldplay. ¡No lo sabe nadie! Porque Coldplay se ha convertido en el escaparate de Chris para vender sus letras profundas de veinte duros. Y si antes veías un poco a todos los del grupo en los vídeos, de un tiempo a esta parte son parte del decorado por el que Chris desfila.

¿Qué tipo de nombre es Apple?¿La niña en cuestión tiene problemas morales cuando come fruta?¿Su segundo nombre es Macintosh?

A mí me parece que, como U2, Coldplay hace discos de Rock para gente que no oye Rock. Como los que dicen que les mola el hip hop y tienen un disco de Eminem, o el heavy y sólo tienen el negro de Metallica, o los grunges que en su momento no sabían ni qué era Sub Pop.

Y para acabar la merienda, ahí va una joya: los buenos chicos de Coldplay, amigos y salvadores del tercer mundo, han editado en India su CD con una nota interior (o sea que no cabe devolución a la tienda) en la que te avisan de que sólo podrás reproducirlo en ciertos aparatos de música, pero no en ordenadores, ni reproductores con capacidad de leer mp3, ni en el lector del coche… Vamos, que los indios que sean fans de Coldplay harían bien en comprarse un nuevo equipo de música, un discman diferente, y otro coche. Total, como van sobrados de pasta…

Vamos, que la próxima vez que alguien me diga que la piratería se está cargando la música, que sepa que mi respuesta es que Coldplay se está cargando la música. No ellos solos, de acuerdo, pero ponen su granito de arena…

¡Hala, ya podéis empezar a odiarme!

1.02.2006

Odio la Nochevieja

En todo grupo de amigos surge la temible pregunta más o menos en octubre:¿qué vamos a hacer en Nochevieja? Y mi respuesta favorita a día de hoy sigue siendo proponer una macrofiesta del Pictionary, o un campeonato brutal de Trivial, o aprender a jugar al Mahjong y hacer un open de 12 horas. No sé por qué extraño motivo, la gente (y yo con ellos) sigue optando por salir a pasarlo bien.

Cuando uno decide salir a pasarlo bien, no se puede limitar a quedar a las once como siempre, tomar algo en el sitio de siempre y luego pegarse cuatro bailes apretados en el sitio de costumbre. Porque la Nochevieja ha de ser especial. Especial. Tienes que pasarlo de putísima madre, y acostarte al mediodía habiendo perdido la ropa interior roja en algún lavabo público donde nadie va a hacer pis.

Y claro, en estos casos uno se da cuenta de que sus ideas son bastante limitadas. Y ningún plan parece lo bastante bueno. Porque es Nochevieja. Cabe meterse en alguno de esos locales que cobran entrada (el importe sube cada año el triple del IPC, eso sí), donde el ambiente está garantizado. O irse al chalet de alguien, que ha invitado a todos sus conocidos y acabará sin conocer al que le mea en los rosales de la entrada. Porque ofrecer la propia casa para una fiesta de Nochevieja "abierta" me parece un paso previo al suicidio. Hay que estar muy desesperado o muy loco para hacerlo.

Si vas a un club, sabes que la cosa va a ser como siempre (gente pasada, lavabos saturados...), pero triplicado, y con la mitad de gente disfrazada "de fiesta". Y yo me pregunto para qué se gasta uno/a un dineral en ropa cara, si luego la ropa en cuestión va a ser pisoteada, manchada de sudor, alcohol, y tal vez un poquito de vómito. Si no fuera tan estiloso, yo me pondría un impermeable de esos de cuerpo completo que usan los chicos de Pescanova, pero cada cual tendrá sus preferencias. Además, los precios del acohol de garrafa se disparan, y el consumo de sustancias ilegales se dispara entre los no habituados. Resultado: más amor incontrolado, más situaciones vergonzantes, más actitudes violentas. Mola.

Si uno va a la fiesta de alguien, la cosa puede ser mejor o peor. En lo mejor está que siempre es más barato. Y que siempre sobra alcohol (sobre todo del difícil de beber que todos se dejan para las seis de la mañana, cuando la lengua no tolera más). Y con un poco de suerte, que conoces a la mayoría de gente que hay. Lo malo: si entre esa gente hay algún esquizoide con tendencias suicidas que ha tomado algo que no debería haber tomado en su vida, te va a arruinar la fiesta. Te engancha por banda y no te suelta. Y te cuenta lo traumático que fue separarse de su madre para venir. Al menos a mí me pasa, siempre se me acoplan los más plastas de cada casa. Y eso no mola.

La tercera vía es ir por libre, tratar de salir por los sitios conocidos, y ver si abren, y qué se cuece en ellos. Total, todo el mundo está de fiesta, y podrás encontrar tu sitio gratis y a precios populares en alguno de los garitos que conoces... ¡Craso error! Todo va a dar el triple de asco que te diera en anteriores visitas, y los precios irán por un estilo. Y los afables lugareños que conocías se han largado a locales que no conoces o a chalets remotos en la sierra.

Y bueno, para aquellos que sufrieron mis iras el 31 de diciembre, os recuerdo que tenemos un año entero para aprender a jugar al mahjong. ¡Es muy diver! Y seguro que da mucha risa. De verdad. Y luego podemos pillar un pedal el 1 de enero por la mañana, y vengarnos del resto del mundo. ¿Qué os parece la idea?