1.02.2006

Odio la Nochevieja

En todo grupo de amigos surge la temible pregunta más o menos en octubre:¿qué vamos a hacer en Nochevieja? Y mi respuesta favorita a día de hoy sigue siendo proponer una macrofiesta del Pictionary, o un campeonato brutal de Trivial, o aprender a jugar al Mahjong y hacer un open de 12 horas. No sé por qué extraño motivo, la gente (y yo con ellos) sigue optando por salir a pasarlo bien.

Cuando uno decide salir a pasarlo bien, no se puede limitar a quedar a las once como siempre, tomar algo en el sitio de siempre y luego pegarse cuatro bailes apretados en el sitio de costumbre. Porque la Nochevieja ha de ser especial. Especial. Tienes que pasarlo de putísima madre, y acostarte al mediodía habiendo perdido la ropa interior roja en algún lavabo público donde nadie va a hacer pis.

Y claro, en estos casos uno se da cuenta de que sus ideas son bastante limitadas. Y ningún plan parece lo bastante bueno. Porque es Nochevieja. Cabe meterse en alguno de esos locales que cobran entrada (el importe sube cada año el triple del IPC, eso sí), donde el ambiente está garantizado. O irse al chalet de alguien, que ha invitado a todos sus conocidos y acabará sin conocer al que le mea en los rosales de la entrada. Porque ofrecer la propia casa para una fiesta de Nochevieja "abierta" me parece un paso previo al suicidio. Hay que estar muy desesperado o muy loco para hacerlo.

Si vas a un club, sabes que la cosa va a ser como siempre (gente pasada, lavabos saturados...), pero triplicado, y con la mitad de gente disfrazada "de fiesta". Y yo me pregunto para qué se gasta uno/a un dineral en ropa cara, si luego la ropa en cuestión va a ser pisoteada, manchada de sudor, alcohol, y tal vez un poquito de vómito. Si no fuera tan estiloso, yo me pondría un impermeable de esos de cuerpo completo que usan los chicos de Pescanova, pero cada cual tendrá sus preferencias. Además, los precios del acohol de garrafa se disparan, y el consumo de sustancias ilegales se dispara entre los no habituados. Resultado: más amor incontrolado, más situaciones vergonzantes, más actitudes violentas. Mola.

Si uno va a la fiesta de alguien, la cosa puede ser mejor o peor. En lo mejor está que siempre es más barato. Y que siempre sobra alcohol (sobre todo del difícil de beber que todos se dejan para las seis de la mañana, cuando la lengua no tolera más). Y con un poco de suerte, que conoces a la mayoría de gente que hay. Lo malo: si entre esa gente hay algún esquizoide con tendencias suicidas que ha tomado algo que no debería haber tomado en su vida, te va a arruinar la fiesta. Te engancha por banda y no te suelta. Y te cuenta lo traumático que fue separarse de su madre para venir. Al menos a mí me pasa, siempre se me acoplan los más plastas de cada casa. Y eso no mola.

La tercera vía es ir por libre, tratar de salir por los sitios conocidos, y ver si abren, y qué se cuece en ellos. Total, todo el mundo está de fiesta, y podrás encontrar tu sitio gratis y a precios populares en alguno de los garitos que conoces... ¡Craso error! Todo va a dar el triple de asco que te diera en anteriores visitas, y los precios irán por un estilo. Y los afables lugareños que conocías se han largado a locales que no conoces o a chalets remotos en la sierra.

Y bueno, para aquellos que sufrieron mis iras el 31 de diciembre, os recuerdo que tenemos un año entero para aprender a jugar al mahjong. ¡Es muy diver! Y seguro que da mucha risa. De verdad. Y luego podemos pillar un pedal el 1 de enero por la mañana, y vengarnos del resto del mundo. ¿Qué os parece la idea?

4 comentarios:

aw.s dijo...

Es el gran dilemma del año, y odio cuando empiezan a asomarse las primeras propuestas por la ventana de noviembre. Yo, habiendo probado todas las opciones propuestas, este año decidí ir por libre, a la aventura. Salí al centro de mi ciudad, solo, sabiendo que me iba aencontrar gente, pero solo, y fué de lo más libre y divertido que jamas he hecho. Me encanta la idea del Mahjong.

Nuala dijo...

Siempre he pensado que es la peor noche del año para salir. Así que ya hace unos cuantos que me quedo en casa. Será que me hago mayor, pero me niego a congelarme durante horas en una cola por llevar vestido de tirantes y unas sandalias, sólo para gastarme un pashtún en un local donde escucharé reggaetón, a todos los chicos de OT y los grandes éxitos de Georgie Dann (en el mejor de los casos escuchas música de los 80 que YA era rancia en los 80) rodeada de chavalines de 17 años que nunca habían trasnochado tanto y te vomitan en los pulgares que llevas al aire. La noche termina siempre en un chocolate con churros (en la mezcla ponen cemento armado) infame en un lugar donde siempre hay algún fulano que intenta robarte la cartera.

Ah, ya sé jugar al mah-jong. ;)

chuliMa dijo...

uy...ya vuelve la nochevieja..¿Estará más nueva este año?

Mira adonde he llegado. Me los he leido todos.
MehechoFanTuya.Odiame.

Saluditos

moonriver dijo...

Yo no odio la Nochevieja,lo que odio son los cotillones: Primero te dejas un ojo de la cara en la entrada. Luego te pasas dos meses buscando un vestido chulo pero no excesivamente caro y que no tenga muchas probabilidades de ser adquirido por otras féminas que vayan al mismo cotillón (descartemos todo el grupo Inditex y Mango). Y luego llega la gran noche. Primero te inflas a comer en casa. Y luego vas al cotillón con tus amigos. Más de media hora para dejar el abrigo en el guardarropa. Y el resto de la noche sigue como empezó:cola para pedir en la barra y cola en los baños para evacuar todo lo que has bebido. Porque claro, ya que te has gastado un dineral en la entrada hay que beber todo lo que puedas y más. Y,al final acabas bailando con un tío que no te gusta y al que acabas tirándole la copa encima para poder perderlo de vista sin tener que recurrir a la maniobra de la cobra. Y luego te da el bajón cuando ves que el tío que te mola se está liando con una guarra a la que odias.Y,después,media hora para recoger el abrigo del guardarropa. Y,aunque tienes ganas de vomitar,te vas a comer churros con chocolate para hacer tiempo,ya que no se puede llegar a casa antes de las 10. Y a dormir tres o cuatro horas antes de irte a comer con tu familia y fingir que no tienes nada de resaca; porque,por supuesto,en el cotillón estuviste a base de cocacolas,que tienes 15 años y a esa edad no se bebe alcohol. Yo fui una vez y dije una y no más Santo Tomás. Y desde entonces me quedo en casa jugando al Trivial con mis padres y sintiéndome rara por ser uno de los pocos seres del planeta tierra que no empieza el año con una buena cogorza.