3.08.2006

Odio las fiestas locales

En algunos sitios de España, se celebran fiestas en las que tiran cabras de campanarios, o se ponen trapos ardiendo en los cuernos de un torete, o saltan por encima de una hoguera al lado de la playa. Todas ellas costumbres bárbaras.

Aquí en Valencia les compramos explosivos a los niños para que se los tiren a la gente por la calle. Luego cortamos el tráfico en todas las calles transitables, y amontonamos cartón piedra pintado de colores (¡¡arte de la ciudad de las naranajas, señores!!) En ello nos gastamos millones de euros, pero no nos duele porque vamos muy ciegos, y nos queda por digerir la paella que nos hicimos a las tres de la mañana. Luego le pegamos fuego a todo. También nos amontonamos en una plaza a ver cómo una mesa camilla le da permiso a un señor para que haga mucho ruido y tire mucho humo con sus explosivos. Y nos vamos a comer a casa diciendo lo buena que ha sido la mascletà... Aun estoy por descubrir lo que hace buena una mascletà. En la tele autonómica colocaban un inserto con un medidor de decibelios para que uno apreciara la bondad del asunto. Hombre, que nadie se extrañe luego de que hayamos sido la cuna del bakalao, o de que hablemos todos a gritos...

En fin, que me esperan semanita y media de reclusión forzosa, y aguantar muucho rato sin darle un bofetón a cada crío que me tira un petardito a los pies... Felices fallas.

9 comentarios:

pablo buzo dijo...

touché (o como se diga)

1 saludo

Ike Janacek dijo...

Supongo que tras tanto petardo y música de bandas, prenderle fuego a las fallas debe ser para descargar la mala leche acumulada.
Todo un espectáculo: perros aullando del susto, alarmas de coche saltando sin parar, ambulancias, bomberos, y chicas llorando peinadas como la princesa Leia... Oye, pues no pinta tan mal.

pab dijo...

Propongo la fundación del CNUARVHFTQT (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Asistencia de los Refugiados Valencianos que Huirían de las Fallas pero Tienen Quedarse por Trabajo)

Las siglas son horribles pero creo que el problema bien lo merece.

Pistacho Solidario dijo...

Y eso que no has dedicado palabras a hablar de los grupos que tocan en las fiestas locales. No olvidéis que David Bisbal proviene de ese mundillo.

Vamos, para atrás, y si no, comprobadlo aquí:
http://www.elmundo.es/elmundo/2006/03/08/ciencia/1141780387.html

Nuala dijo...

Mi hermano vive en Valencia, pero me parece que prefiero visitarle en otra época del año.

Lo de las fallas tiene un pase (la fascinación del fuego, blabla), los castillos de fuegos artificiales también, pero lo de la mascletá nunca lo entenderé. Que la mayor ilusión en la vida de una chica pueda ser vestir como una pepona, tampoco lo pillo (que queréis que os diga, el único traje regional que favorece es el de gitana que usan las andaluzas y el de chulapa madrileña). Pero yo que sé, cada uno...

A mí lo que saca de quicio es la tomatina, por ejemplo. En un planeta en el que la mitad de sus habitantes se mueren de hambre, me parece indecente tirar comida. En Galicia casi todas las fiestas locales son una excusa para ponerse púo (la feria del cocido, la feria del pulpo, la feria del queso...) Pero aquí no se tira nada. Ejem.

Anónimo dijo...

A mí me parece mucho más indecente andar por la calle hecho un asco todo pringado en salsa de tomáte. Pero bueno, a cada cual... Y lo de las mascletás, efectivamente es todo un misterio. Una cosa q tengo comprobada sí es cierta. Cuanto mejor la come la pava a la que le molan, más ilusión le hacen.

Anónimo dijo...

Y no, no me refiero a la paella.

happyhamsterhop dijo...

Jeje... la tomatina es un insulto. Y las Fallas un derroche. Pero me debo estar haciendo vieja, porque a mi me gusta el olor a pólvora, y me gustan las mascletás. Y me gusta el fuego, y tirar borrachos en un descampado desierto.

Pero a los falleros no los aguanto. Y a los niños-petardo, tampoco.

Alberto dijo...

Con lo q le mola a la peña valenciana las mascletàs como no les da por el industrial? A la gente le molará Russolo?
Vivan los decibelios... pero q vivan tranquilos