5.11.2006

Odio los médicos

La señora Julita fue al médico. Le dolía la espalda. En el consultorio se encontró con Doña Trini, la del segundo, y el Señor Paco, viudo desde el año pasado. Hablaban bajito de la gente que se iba muriendo y de lo buenos que eran todos una vez muertos.

Habían quedado para ir a un entierro a las 12, pero la señora Julita no podía ir porque hoy la visitaban sus hijos. ¡Qué suerte tenía la señora Julita, que sus hijos eran formales, no como los descastaos del Señor Paco, que ni llamaban! Le regalaron un móvil de esos el año pasado, y él siempre se lo dejaba en casa. ¿Para qué, si no le llamaba nadie? Y luego los muy bandidos se quejaban de que nunca lo cogía...

Doña Trini venía a por las recetas de su marido, y el señor Paco venía a que le tomaran la tensión. Don Segundo solía acompañarlo, pero no había venido porque estaba en cama.

Cuando la señora Julita entró en la consulta, el doctor Contreras, que era un joven muy atento, le miró la espalda y le escuchó el corazón con el estetoscopio. La miró un rato con el ceño fruncido, y se sentó detrás de una mesa muy grande de aglomerado. La señora Julita tenía una necrosis de los riñones, y había que operar, pero no era fácil porque la señora Julita estaba ya muy mayor, y podía no tolerar la anestesia.

Dos meses. La señora Julita se fue llorando a casa a hacer el arroz al horno para sus hijos, y se le olvidó ponerle la carne y las patatas, así que los niños se encontraron con un plato de arroz y garbanzos tiesos como piedras. Se pasó la comida dando golpecitos en la mesa. Sus hijos la miraban raro. Fina se quedó después de que sus hermanos se marcharan para hablar con ella, y la señora Julita se lo contó.

¿Sin placas?¿Sin biopsia?¿Sin análisis de sangre o de orina? Eso era muy raro... Mañana iría con ella al consultorio a hablar con el Contreras ese.

La señora Julita durmió mal esa noche, y al día siguiente ponía muy mala cara. Saludó al señor Paco y a doña Trini con monosílabos, y a don Segundo, que ya estaba bueno. Cuando entraron en la consulta, el doctor Contreras no estaba. Lo habían cogido de residente en un hospital de pago en Galicia, y ahora estaba el doctor Gomis.

La señora Julita tenía una lumbalgia gorda, fruto de las alpargatas destrozadas que se empeñaba en usar desde hace diez años. Vivió hasta los cien, y se murió un día porque tropezó en un bordillo y se dio en la nuca.

Armando Contreras aprendió a jugar al golf en los verdes campos del norte. Conoció a una linda lugareña, y tuvo muchos Contreritas.

Todos felices

8 comentarios:

Nuala dijo...

Huy, mira tú por donde. Creo que su hija trabaja en mi ambulatorio y es la doctora de mi abuela, que tiene 97 años.

Hace unos dos años, mi abuela se puso mala. Vino la doctora (¿Contreras?) a casa, la examinó y luego hizo un aparte con mi madre. Tenía cáncer de utero, ya estaba muy extendido y no le harían nada porque ya a esa edad para qué.

Nos quedamos todos muy tristes y preocupados. No le dijimos nada a mi tía, con la que había vivido siempre, porque ella también está enferma. Tiene un cáncer de pulmón terminal y una de las pocas cosas que le importan es que mi abuela esté bien.

Y un año después, mi abuela volvió a ponerse mala. Tuvimos que llevarla a la residencia y mi madre tuvo que decirle al médico y a mi tía, que estaba delante, la verdad.

Gran disgusto. Entonces volvió a salir el médico, tras examinarla: Esta señora no tiene, ni nunca ha tenido cáncer. Lo que tiene es una infección. Y le recetó antibióticos y una pomada.

Y no sabes si reir o llorar. Reir porque no tiene nada. Llorar porque te has pasado un año completamente agobiada.

Surlaw dijo...

Hace falta House.

Zifnab dijo...

Mira que la gente es exagerada. Odiarle por eso...

Se feliz

claradriel dijo...

Espero que tengas aviso de comments por mails, porque creo q te estoy comentando todo el blog
Ha, ha.
Es que verás, eso de sentirme aludida a mala ostia, me mola y todo.
Porque yo soy una moderna de mierda muy esnob.

gianis dijo...

total, la señora Julita habría muerto de todas formas

odiolitos dijo...

eso es cierto...pero total, sabiendo que iba a morirse al final, ¿por qué ir al médico? En fin... Y no, creo que no voy a ver House, que por lo que sé es lo que me falta para que me interen por hipocondria peligrosa.

Claradriel, querida, entiende que no me meto con nadie a mala hostia... En realidad lo hago con cariño, y para echar (me/nos) unas risas a costa de lo que somos, fuimos o pudimos ser (músico de jazz, gafapasta, neurocirujano...) ¡¡Y muchas gracias por contestarme en todo el blog!! Creo que hay un par de posts de enero que aún no has acribillado..¡a por ellos!

Wendyqueridaluzdemivida dijo...

Yo trabajo con médicos... así que me he saltado el post freak y me he venido corriendo para decir que hay una gran prepotencia de mierda y mucha ineptitud entre los médicos. También los hay que salvan vidas, pero yo no los conozco.

odiolitos dijo...

Cierto, Wendy querida... Quien diga que los médicos son simpáticos, es que al último que recuerda es al pediatra.