7.13.2006

Odio a Franz Ferdinand

Pues sí señor. Porque de un tiempo a esta parte, cualquier paleto que quiera ir de modernete-enterao te dice que le molan, y ya está. Sólo le falta el flequillo, y arreglado. De fan de La Polla de Sorolla (era así, ¿no?) a enrollao de la muerte en dos sencillos pasos.

Este fenómeno no es tan relevante aquí en la ciudad de las naranjas, donde aún tenemos bacalas para dar y tomar: ellas siguen igual, y ellos están asimilando el rollo metrosexual que ya no se lleva nada, pero al menos no molan. Pero Barcelona da pena. No conozco un sólo modernete de los de allá que no sea mega -fan de los FF, y que no le mole de paso el techno pop (arf y re- arf)

Y bueno, el primer disco que sacaron no estaba mal: se arrastraba un poco al final. Desde luego, no era para tanto bombo, pero con la prensa inglesa ya se sabe: hay alguien reinventando el rock cada dos días, y la de aquí en vez de dar noticias traduce lo que dice la prensa extranjera (adelanto: dentro de poco, odiaremos la prensa musical) Y claro, los que reinventaron el rock hace un rato fueron ellos. Luego fueron Bloc Party, Arctic Monkeys y, si me aprietan, Babyshambles- Dirty pretty things (que si juntas sus dos discos y quitas la morralla, te queda un nuevo disco pasable de los Libertines) Pero eso no importa: lo que cuenta es que aun puedes citar a Franz Ferdinand y quedar bien. Y puedes irte al FIB por el precio de un vuelo a Jamaica a verlos de cabeza de cartel con Depeche mode, y molar un huevazo.

Lo de ser cabeza de cartel con Depeche mode es cuanto menos gracioso: unos tiran por el revival ochentero vacilón, y los otros son de lo salvable (para algunos, a mí no me molan) de los ochenta. Y los dos han sido carnaza de 40 principales en su momento, pero uno puede seguir diciendo que es indie y que le molan los dos en la misma frase sin miedo a represalias.

El segundo disco es lo peor que podían haber hecho, a mi juicio: un disco que pretende ser festivo y aburre. Un disco de Franz Ferdinand haciendo versiones de Franz Ferdinand. Una patata. En eses sentido, me recuerdan mucho a los Strokes: primer disco apañao, que sabes que es un hype pero está bien y mola, segundo con el que tratan de repetir fórmula y la jiñan, y tercero de AOR infumable. Y todo el mundo fardando de haberlos visto, y diciendo que les molan.

Y los hijitos: si Strokes tuvieron Hot hot heat y demás, tras FF nos venden Editors y mil más, porque suenan parecidos. Y todos diciendo que llevan oyendo a Gang of four desde que tenían dos años, porque la prensa musical dice que Franz Ferdinand suenan a ellos, y nadie quiere ser "Franz Ferdinand II". Pasó lo mismo con los Strokes: tooodo el mundo había oido a Television, Voidoids, Patti Smith y a cualquiera que tocara en el CBGB. ¡Qué agobio!

Y olfateo tendencia: si ahora estamos hasta el cuello de new wave moloncete, quedan dos días para que acabemos hasta la moña de neo-folk con electrónica lo- fi. Vamos, que Devendra, Cocorosie, Willard Grant, Vetiver, Joseph Arthur y estos son lo s últimos neo-folkeros que podré aguantar, porque luego nos sacarán los nuevos herederos de Donovan y Johnny Cash. Luego no digan ustedes que no avisé.

Y como en todo odio que se precie, me tengo que disculpar ante todos ustedes, fans de Kapranos & Co., y recordarles que sólo soy un pringao que nunca pudo dejarse un flequillo que le quedara bien. Abracitos.

7.12.2006

Odio los aniversarios

Los aniversarios son, con suerte, una afable convención artificial en la que festejar aquello que tenemos en las narices cada día.

La gente siente la necesidad imperiosa de hacer algo especial cuando hace un tiempo que hizo algo especial. Por aquello, por ver si pasa de nuevo. A ver si nos volvemos a casar... (ah, pero eso lo hacen de verdad...¡y con los mismos!) A ver si volvemos a nacer, a ver si volvemos a tomar la Bastilla. Hay aniversarios para todos los gustos, y todos son odiables. ¿Qué haces si ese aniversario cae entre semana? No vas a ponerte pedo un lunes sólo porque hace tres años que acabaste la carrera (a no ser que la carrera te sirviera para lo mismo que a la mayoría de licenciados de letras, que total no tienen nigún trabajo al que faltar, los pobres...)

En fin, que hace un añazo que empecé a odiar en público. 86 odios censados, ni más ni menos. La media de visitantes ha sido como de treinta al día, que si descontamos las propias deben ser como quince. ¡No está nada mal! La gente se ha bajado casi un Giga de las cancioncitas que cuelgo (y sólo una persona me ha hecho llegar las críticas que rogaba...¡jo!) Contra todo pronóstico, sólo hemos tenido un troll. Si me busco en el Google, salgo yo. ¡La bomba!

Y para celebrarlo, hoy es el día adecuado para decirle que le odiáis a esa persona tan especial. Hacedlo de mi parte. Un abrazo chillao.

7.10.2006

Las cosas como son...

















Via Pab. ¡Gracias amiguito!

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas V

Y llegaron las huestes del teutón en tropel. Los caciques locales les ofrecieron horchata y fartons, y una paella muy grande. Los lugareños, temerosos del dios que les negaba incluso el purgatorio, huyeron a las montañas y los valles.

El río se llenó del orín y las heces de los seguidores del invasor, almacenados en miles de cubículos portátiles alquilados. Libros sagrados fueron y vinieron en mil versiones. Los herejes fueron numerados y señalados por la guardia local. Creyentes y conversos sacudieron banderitas albas con llaves y sombreros pintados.

Ante miles de secuaces sedientos, bajo un sol implacable, el bárbaro recitó letanías eternas en lenguas que desconocía. La multitud rugió en aprobación. Los viejos, que eran muchos, sintiéronse cual en su juventud. Los jóvenes parecían viejos.

Cuando se posó al fin el polvo en el río seco, los caciques contaron monedas de oro y de plata, y las guardaron en una ciudad por construir, donde marsopas y pingüinos languidecían ante las miradas de los bárbaros.

Y yo llegué el domingo por la noche, y aún colgaban miles de cartelitos amarillos y blancos de las farolas. Miedo. Asco.