2.26.2007

Odio Starbucks

A ver, analicemos unos cuantos tópicos sobre la gastronomía yanqui: hamburguesas, helados gigantes, donuts que hacen que te duelan las arterias... y café en jarra. Café transparentillo, que te permite saber si el azúcar se ha disuelto o no. Café en cubos de medio litro con pajita. Un café que te dura toda la tarde. Café malo.

¿Cómo ha llegado esta cafetería para los enemigos del café a instalarse aquí, con sus cafés sabor a fresa? Mi teoría es: Friends. La peña los veía instalados en cómodos sofás tomando boles de aguachirri espumoso, y quería eso. Y en el bar Manolo no tienen sofás, el café está amargo, y la gente fuma (¡horror!)

Y cada vez más yanquis vienen por aquí de vacaciones, que sale más barato que Florida, que ahora está hecha un asquito. Pero faltaba algo en su dieta diaria: comida en el burriking, cena en el macdonals... ¿Pero y la merienda? ¡Faltaba café mentolado, señores!

No nos engañemos, estos sitios venden comida basura líquida. Y aunque a los yanquis les parezca de lo más sofisticado, siguen sirviendo versiones caldosas del happy meal. Y el rollito sitio cómodo e informal no me lo creo de una multinacional.

Y seguro que ponen a los Rembrandts dos veces cada media hora. Si trabajara en un sitio de éstos, seguro que conseguían que volviera a odiar Friends...

2.15.2007

Odio los discursos

Hay gente que no debería escribir. O como mínimo, gente que no debería publicar lo que escribe. Y a la que no deberían dar dinero por lo que escribe. Pero ahí están, y de vez en cuando me toca traducir sus rollos.
Me explico: como traductor ocasional, hay veces que me toca traducir sesudos artículos y ácidos discursos de catedráticos, directores generales y tiburones políticos del estilo. Y siempre están mal escritos. Siempre. Frases hipertróficas que ocupan un párrafo entero, y aquello parece "Los Santos Inocentes" escrito por un crío de preescolar con un diccionario de sinónimos. Razonamientos de birlibirloque y frases hechas que ya no funcionaban en el artículo del que la copipastearon... Bueno, ese tipo de cosas. Si habéis presenciado algún discurso inaugural en vuestra vida (y digo presenciar porque escucharlos es absolutamente imposible) sabéis lo que quiero decir.
Y el caso es que mi dilatada ausencia (jo, gracias a Lau y Gabriela, que me han echado de menos públicamente...) la he pasado traduciendo joyas de éstas, cafetera tras cafetera... Ha sido un infierno, pero cualquier día de estos me pagan...