6.29.2007

Odio las oposiciones

Un día leí una frase de Unamuno (creo) que más o menos decía que la más bárbara y cruel de las tradiciones españolas, con permiso de los toros, eran las oposiciones. Claro, el buen hombre no conocía Operación Triunfo ni los Serrano, pero no iba desencaminado.

De lo peor de las oposiciones es la gente que se presenta. Lo quieras o no, estudiar 5 horas al día te convierte en un empollón competitivo y aislado de la realidad que te rodea. Pierdes habilidades sociales, te vuelves hosco y maloliente. Si además vas a una academia a que te calienten la cabeza con las probabilidades de sacar el tema que ellos te han dado para estudiar, y a que tus compañeros busquen la oportunidad de robarte programaciones didácticas y cosas así, me parece que las ideas de suicidio/masacre están garantizadas.

Luego viene la perspectiva de hablar del sexo de los ángeles a cinco personas que leen el periódico mientras hablas. Eso también es guay. Dan ganas de hacer algo para llamarles la atención, aunque eso signifique un suspenso garantizado. Algo como "Bueno, y cuando te comes un cachorrito de koala, lo mejor es quitarle los pelos antes de matarlo, porque sino luego se agria la carne"

Aun así, todo el mundo pasa por el aro. La promesa de una vida en el Olimpo Laboral del funcionariado (término acuñado por Víctor de los inefables Sujeto K) basta para considerar la vida monacal del empollón una opción más que válida.

¡¡Pero ahora estoy de vacaciones!! ¿Alguien se viene a ver Shrek?

P.D: (¡Atención! ¡Momento autobombo!) Resulta que el emporio odiolítico ha ampliado sus horizontes, y ahora incluye fotos. ¡¡Visiten www.fotolog.com/odiolitos y aborrezcan mis pretensiones artísticas!!

2 comentarios:

happyhamsterhop dijo...

Yo voy a ver a Shrek contigo en cuanto se acabe la Copa América...que no tengo vida desde que empezó...

moonriver dijo...

Acabas de conseguir que adore a Unamuno un poco más de lo que ya lo hacía (si es que eso es posible). Las oposiciones son una mierda. Un método de selección injusto, arbitrario y aleatorio en el que un bonito tribunal se juega a los dados a quién le van a joder la vida y a quién se la van a arreglar. El problema es que cuando llevas cierto tiempo metida en este mundo acabas con síndrome de Estocolmo y empiezas a verle cosas buenas a esto de la oposición. En primer lugar es una manera de ejercitar tu cerebro (o de quemar neuronas, que no sé yo si es lo mismo) mucho más eficaz que el braintraining. Además, también sirve para justificar instintos antisociales ("no es que hoy no me apetezca salir es que tengo que estudiar"). Y por último, te ayuda a conocerte a ti mismo (como el tiempo libre es limitado te das cuenta de qué es realmente lo que te gusta hacer, con quién te gusta quedar o cuáles son tus prioridades en esta vida). Y bueno,si apruebas te espera esa maravillosa tierra prometida, que seguro que no es tal, pero que es muy deseable para los que queremos un trabajo de 8-15h que nos deje tiempo libre para hacer lo que de verdad nos gusta.