7.16.2007

Odio al dueño de Blanquito

Blanquito es un husky. Vive en un balcón. Es verano, y con la ventana abierta puedes oirlo aullar toda la noche. De vez en cuando, su dueño sale para gritarle que se calle y meterle alguna hostia.

¿Para qué cojones quiere este tipo un animal? Si no pensaba sacarlo a pasear, si no lo quiere, ¿por qué lo tiene? Supongo que Blanquito era una monada de pequeño: un peluchito afable que no arañaba el sofá. Pero luego se convirtió en Blanquito, y lo será durante 12 o 13 años más. 12 o 13 años que se va a pasar en un balcón aullando al otro lado de la calle. Genial.

También odio a los niños hijos de puta que patean a los gatos por la calle, a las tiendas de animales que tienen 4 cachorritos en una jaula de un metro cuadrado. Al señor Manolo que deja a su perro tirado en la carretera cuando se va a Benidorm, para que lo atropellen una y otra vez, hasta convertirlo en una mancha negra en el suelo. Al capullo que corre delante y detrás de un toro, y le pega con un periódico enrollado o cosas peores. Al taxidermista que destripa un animal para colgar su cabeza en algún bar de mierda. A muchos más.

Leí por ahí que la humanidad de alguien se mide por cómo trata a los seres más débiles que él. Eso dice mucho de toda esta gente. No voy a ponerme vegetariano radical, porque entiendo que tampoco hay que pretender que la gente cambie sus vidas enteras. Pero sí creo que la gente podía ser más respetuosa con los bichos.

Y todo esto viene, entre otras cosas, porque he empezado a ver Earthlings, y llevo 45 minutos llorando a moco tendido. La peli es una patada por debajo del cinturón, pero posiblemente una patada que no nos vaya mal. Echadle narices y vedla, a ver si a alguien más le dan ganas de comprarse un husky para dejarlo encerrado en un balcón.

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