10.23.2007

Desde mi trono... (más información de la necesaria I)

Espero que el tipejo que inventó la sopa de cebolla de sobre arda en el infierno.

¿Cuánto tarda esa porquería en salir del cuerpo de uno? Lleva diez horas, y aún la tengo pegada al paladar. Lleva desde entonces paseando por dentro de mí, como un alien soluble. Como la semilla del diablo. Como...

Escarmienten en carne ajena, estimado público: la sopa de cebolla de sobre es caaca. Tal cual.

Hale, me vuelvo a mi trono. Hasta la vista.

10.16.2007

Odio las tareas del hogar

¿A qué velocidad producen mierda un humano adulto y dos gatas?¿Cuánto tarda una camisa en arrugarse más allá de lo tolerable?¿Cuánto dura una lechuga en la nevera antes de convertirse en algo húmedo y marrón?¿La leche huele así?¿Qué cojones son esos puntitos negros en las esquinas de la ducha? Y, la más importante de todas... ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Parece que la respuesta a todas preguntas es una sola: Puedes limitarte a sentarte, no comer, no beber, dejar todas las ventanas cerradas... Pero la mierda nunca duerme. La mierda no conoce festivos. La mierda no se detiene ante el frío, la lluvia o la nieve: todo lo más cambia de estado. Y hay que hacer algo contra ella, o se nos comerá.

Así que uno se arma de químicos peligrosos (recuerden: mezclar lejía y amoniaco= ¡¡muerte poco divertida!!), trapos de colores, guantes de goma (que al contacto con los químicos acabarán deshaciéndose), pone Django Reindhart a todo meter, y se lanza a la refriega. Y cuanto más lo miras, cuanto más friegas y frotas, más mierda sale de todos lados. Parece que nunca se acaba. Cuando quitas el polvo de la estantería, se ensucia el suelo. Cuando barres, levantas polvo y las estanterías se ponen negras. Pasas el mocho, abres la ventana para que el suelo se seque, y el polvo entra, para hacer argamasa en tu suelo reluciente. Hay que pasar la aspiradora después de vaciar la bolsa de la aspiradora.

Mal. Muy mal. ¿Y lo peor? Que en cuatro días, todo lo que has limpiado volverá a estar lleno de porquería. Horror. Pavor.

Si alguien tiene un tutorial en Flash de mantenimiento del hogar, que me lo pase. O un plugin para casas. O algo.

10.07.2007

El suicidio social y tú, III: ¡sensibilidad!

Ser un tipo sensible suele estar bien visto. En las películas.
Porque no nos engañemos: que se te nuble la vista viendo cachorritos y niños pequeños y parejas abrazadas por la calle cuando te estás tomando unas cervezas con los colegas es la mejor manera de evitar que te vuelvan a llamar otro día. Si dices que una peli te ha gustado, di que molaba: no digas que saliste emocionado y con un nudo en las tripas.
Por una sencilla razón: la gente queda para divertirse, no para ver a gente cabizbaja. Si quieren ver a gente cabizbaja, se van a un cine de estos de modernos, ven un documental sobre explotación infantil en Botswana, y al salir dicen que la peli molaba.
Éste es un tema delicado, porque la falta de sensibilidad también puede implicar crucifixión inmediata. Prueba hacer chistes en un entierro, a ver cuánta gente te llama al día siguiente. O ignorar al bebé que acaban de tener tus colegas. ¿Ingenioso? No. ¿Efectivo? En el 100% de casos, chavales.
Los neófitos suelen tener problemas para alcanzar el grado de equilibrio necesario para caer mal siempre, y en ocasiones caen en el lado oscuro. Por ello, a la hora de tratar temas sensibles, toda precaución es poca para el suicida social de pro.