10.07.2007

El suicidio social y tú, III: ¡sensibilidad!

Ser un tipo sensible suele estar bien visto. En las películas.
Porque no nos engañemos: que se te nuble la vista viendo cachorritos y niños pequeños y parejas abrazadas por la calle cuando te estás tomando unas cervezas con los colegas es la mejor manera de evitar que te vuelvan a llamar otro día. Si dices que una peli te ha gustado, di que molaba: no digas que saliste emocionado y con un nudo en las tripas.
Por una sencilla razón: la gente queda para divertirse, no para ver a gente cabizbaja. Si quieren ver a gente cabizbaja, se van a un cine de estos de modernos, ven un documental sobre explotación infantil en Botswana, y al salir dicen que la peli molaba.
Éste es un tema delicado, porque la falta de sensibilidad también puede implicar crucifixión inmediata. Prueba hacer chistes en un entierro, a ver cuánta gente te llama al día siguiente. O ignorar al bebé que acaban de tener tus colegas. ¿Ingenioso? No. ¿Efectivo? En el 100% de casos, chavales.
Los neófitos suelen tener problemas para alcanzar el grado de equilibrio necesario para caer mal siempre, y en ocasiones caen en el lado oscuro. Por ello, a la hora de tratar temas sensibles, toda precaución es poca para el suicida social de pro.

7 comentarios:

Biyu dijo...

Qué cierto. Es difícil encontrar ese equilibrio que te permite ser un tipo dicharachero y atrevido pero que en circunstancias adecuadas y con la audiencia necesaria es capaz de soltar un par de lagrimitas y emocionarse con un anuncio de BMW.

(Blogger se come mis comments :()

Nitro dijo...

cuando termine la serie del suicidio, me lo dice y la publicamos
jajajajajajaja
nos vamos a hacer de oro !!!!

salud

odiolitos dijo...

Hosti, yo todavía no he conseguido emocionarme con un anuncio de BMW... ¡Biyu es un blaando, Biyu es un...! Vaya, perdón, me he dejado llevar. Sí, es difícil alcanzar el equilibrio: por eso es más fácil centrarse en qué no debes hacer, y si acaso hacer lo contrario. Yo me creo que con eso no fallo, pero vaya usted a saber. A todo esto, eso del Blogger jalándose tus comentarios no me mola nada... Pero desgraciadamente tampoco me extraña. Se agradece la perseverancia.

Uy, Nitro... No creo que nos sacara de pobres, que la peña es muy rata a la hora de comprar libros. De todas maneras, escribir el tratado definitivo del suicidio social se me antoja la tarea de toda una vida. Aunque vaya, lo de los odios también me lo apreció, y ya ves, me duró dos años mal contados. Hablemos de negocios de aquí a dos años!

Abrazos a ambos, pero sin sentimiento, ¿eh? A ver qué pasa...

nitro dijo...

vale, en dos años lo vemos, pero me permitira que como anticipo editorial publique un anticipo a mis lectores... si?? , es que escribir se me da mal y linkar mucho mejor....


salud

empareja2 dijo...

"...ignorar al bebé que acaban de tener tus colegas..."

Ah, pero, ¿es que hay que hacerle caso? :)

¿No lo han tenido ellos? Pues será porque lo quieren, ¿no? ¡¡Pues con su pan que se lo coman, hostias!! ¿O es que yo me molesto si no escuchan el último disco que me he comprado en la Fnac?

Joder, cada uno que aguante sus caprichos. (Efectivamente, a mí el tema "bebés" me toca lo que no suena).

nitro dijo...

estoy preocupado...., quizas el suicidio no era social, sino real.

sigue vivo???

odiolitos dijo...

No padezca, estimado compañero: ¡sigo vivo y boqueando! Es sólo que tengo un par de posts a medio cocinar que se resisten...

Además, estoy preparando una cabecera para el blog, que el cuadradito verde ya aburre a las piedras. Siga atento a este canal, y verá novedades pronto!!

Lo de los bebés y los CDs... es así, qué vamos a hacerle. Algunos caprichos parecen imponerse a los demás, y otros no. Mi estrategia es llevar fotos de mis gatas allá donde voy, y contraatacar con ellas a todo intento de fotobebismo que se me cruza. No siempre funciona a la hora de extinguir el comportamiento, pero como suicidio social es infalible.