1.31.2008

Ritalin I

Manolito era un poco nerviosete. Ningún cristal estaba a salvo cuando bajaba a la calle a darle a la pelota. Ninguna trenza se columpiaba alegre cuando salía al patio. El profe de mates había vuelto a beber desde que lo tenía en clase. La pizarra estaba cubierta de dibujos obscenos y emes mayúsculas. Todo el mundo tenía bigote y gafotas en sus libros de texto.

Además, Manolito había crecido mucho, y muy rápido. Le sacaba una cabeza al chulito de la clase, así que sólo lo puteaban los mayores y el repetidor de la C. A sus tiernos 10 años, Manolito era una mole de 60 kilos. Gritaba como un gorrino por los pasillos, y los sobacos le olían mal.

Un recreo, el profe de mates y la seño de geografía estaban a lo suyo en el cuartito de mantenimiento. Manolito se hizo una bandera pirata con los calzoncillos del profe de mates, que el pobre hombre recuperó de un charco a las 11.

Los padres de Manolito estaban cansados de recibir llamadas amenazantes de otros padres, de profesores y directores de escuela. Lo llevaron al psicólogo del colegio, que los llevó a un psicólogo privado, que los llevó a un psiquiatra infantil, que les dio lo que realmente querían. Una receta de Ritalin. Con una cajita extra para ellos mismos al mes.

Ahora, la casa está limpia como una patena, al papá de Manolito le han ascendido en su trabajo porque es muy productivo, y Manolito se tira el día leyendo libros sin dibujos y hurgándose la nariz.

Mañana sigo.

1.29.2008

Odio los vendedores de seguros

Creo que para vender seguros hay que tener una vena sádica considerable, a la par de una tenacidad asombrosa.

Hoy me han llamado para apuntarme a un seguro contra accidentes la mar de guay, que me garantizaba ir al cielo si por una de aquellas me moría. Me ha costado decirle a la vendedora que no estaba casado ni tenía hijos que pudieran heredar la fortuna familiar, que no conducía ningún vehículo a motor y que era cinturón negro en patio-boxing para que aceptara que no, no tengo planeado tener ningún accidente en los próximos meses, y por tanto no necesitaba lo que me estaba vendiendo.

Sólo le ha faltado mencionar que me podía caer un piano en la cabeza como en los dibujos. Si lo hubiera hecho, tal vez habría picado, aunque sólo fuera para sacarle de la desesperación.

Los chimpancés dan asco

La jaula de los chimpancés estaba delante de la de los tigres. Y los chimpancés hacían lo que mejor sabían hacer: matarse a pajas y comer fruta.

Los pobres tigres, que aún pretendían mantener la compostura en aquel encierro, apartaban la mirada y rugían un poco. Ya era bastante estar allí y aguantar niños capullos y la carne fría que les traían cada tarde como para estar viendo cenas potenciales machacársela todo el día.

Pero miraran donde miraran, había un mono haciendo el guarro. Aquello daba asco. Su tasa de reproducción en cautividad se paró en seco. Siempre se dejaban la mitad de la comida. Andaban con los ojos cerrados, despacito, para no ver nada que les amargara el día.

Lo de andar a palpas es jodido cuando no tienes órganos manipulativos, y cada dos por tres venía el veterinario para curarle un chichón a algún pobre macho omega. Cada vez era más difícil distinguir al macho alfa, porque en aquella jaula nadie hacía más que comer con desgana y dormir cara a la pared.

Y los chimpancés, dale que te pego.

1.20.2008

Brian Wilson

Brian nunca quiso ser un tío sensible y apocado. Él quería ser un Beach Boy, surfear y comer emparedados con las nenas en la playa. Pasear por la arena al atardecer con Barbara esperando no encontrarse con Mandy. Ligar como un poseso, beber como otro, y surfear todos los días.

Pero era el grandullón de la familia: hablaba demasiado alto, y tenía papada desde los 17. Su pelo no brillaba como el de sus hermanos, y se caía de la tabla porque desde que su padre le atizó una hostia en la cepa de la oreja no iba muy allá de equilibrio.

Y claro, mientras sus hermanos iban por ahí a divertirse, Brian se quedaba en casa a escribir canciones sobre la vida que soñaba. Luego las cantaba con la familia y un par de amigos. E intentaba salir bien en la tele, y bailar al compás del playback en ek show de Ed Sullivan.

Cuando hacían giras era peor, claro. Porque veía a todas las chicas hiperventilar por los demás, y nadie le preguntaba cosas al hermano feo. Al final decidió quedarse en casa a seguir haciendo canciones para que los otros las cantaran en las giras.

Pero las paredes del estudio no eran gran compañía, y no tenía mucho contacto con el resto del mundo, así que acabó bastante deprimido. Fue a varios psiquiatras, y cada uno le dijo una cosa. El último al que fue le recomendó tomar psicotrópicos y dejar en sus manos todos los asuntos prácticos de su vida. Aceptó. Total, de perdidos al río...

Como 20 años después, Brian tiene un problema bastante gordo, porque le han salido tics y convulsiones de todo lo que le recetaba su médico, y se confunde a menudo. Le han cambiado la medicación, y al menos parece que ahora puede hacer cosas, siempre que le den un tiempecito para pensárselas.

Lo primero que se le ocurrió fue hacer un disco llamado "Smile". Él sabrá por qué. Y hace conciertos cortitos que no le suponen mucho stress. Luego se vuelve a casa y juega con los perros.

Así que ya sabéis, chicos sensibles del mundo: salid a que os dé un poco el aire, y hablad con gente de verdad. De cuando en cuando no va mal.

1.19.2008

150

Sentada en la sala de profesores con un café entre las manos, Adela decide no tener niños.

Ha oído demasiados chilliditos agudos, demasiadas coletillas repetidas hasta la saciedad. Ha limpiado demasiados baberos, y ha visto más comida a medio masticar de lo que puede tolerar.

Hoy le ha sacado cinco macarrones del bolsillo a un niño, tomate frito incluido. Hoy le han estornudado en la cara tres veces, y en el comedor ha preguntado a cinco niños si se habían lavado las manos después de cagar.

Adela necesita vacaciones. Igual es eso.

Una tarde en el campo

La oreja pegada a las vías mientras su hermana la mira. Hace frío, y su aliento hace nubes y gotitas en el metal helado. Las piedras clavadas en las rodillas. Los ojos cerrados, esperando el sonido pesado y regular.

La hermana pasea alrededor y tira piedras a los árboles. La hermana canta en voz bajita y abraza a su muñeca. Mira las nubes tupidas buscando un resplandor. Se sube los leotardos, se abrocha los zapatos.

Aquí viene. Un tambor sordo en el hierro fresco. Un pájaro gritando desde un árbol pelado. Treinta gatos bufando, el cuchillo afilándose. Mil cucharas cayendo al fondo de sus cuencos. La arena de la playa cuando se te cuela entre los dientes. Y cada vez más cerca, cada vez más fuerte.

El hueco en el estómago, un sabor metálico al fondo de la lengua, las uñas clavadas en las palmas de las manos. Aquí viene. Una nube densa y el rugido de un león muy grande. El metal rascando metal. La pintura pelada a los lados de las ruedas, el hollín volando sobre sus cabezas. Lento y regular, amplificado mil veces. El eco de las nubes. El chirrido brillante de los frenos.

Y la sombra más y más grande frente a ella.

1.08.2008

Bluesbreaker

Acabo de hacerme con todos los discos de John Mayall, que viene a ser la mitad de mi educación sentimental y musical. Antes que Sonic Youth, antes que Pixies, antes que nadie, estaban los vinilos de John Mayall de mi padre.

Los enteradillos de la prensa musical suelen hablar de él sólo de pasada por aquello de que fue el primero en darles trabajo remunerado a Peter Green y Eric Clapton (y bueno, a mil más hijos del blues británico), y porque hizo un disco sin batería. Su voz es un gusto adquirido, y es verdad que tiene algún disco que es un peñazo, pero la roñita de la grabación, la sinceridad de cada línea, por tonta que sea, me emociona.

Supongo que es lo que tiene ir haciéndose mayor... De repente te da igual decir que te mola el blues, que no es nada in. Este tío me toca la fibra sensible.

Y sé que la gente no viene aquí a leer recomendaciones musicales, pero lo soltaba o no iba a dormir esta noche. Haceos con "A hard road", "Bare Wires" o "Bluesbreakers with Eric Clapton". Ya. Y si sólo puedo elegir una canción, que sea "Someday after a while you'll be sorry"

Hale, ya está.