1.19.2008

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Sentada en la sala de profesores con un café entre las manos, Adela decide no tener niños.

Ha oído demasiados chilliditos agudos, demasiadas coletillas repetidas hasta la saciedad. Ha limpiado demasiados baberos, y ha visto más comida a medio masticar de lo que puede tolerar.

Hoy le ha sacado cinco macarrones del bolsillo a un niño, tomate frito incluido. Hoy le han estornudado en la cara tres veces, y en el comedor ha preguntado a cinco niños si se habían lavado las manos después de cagar.

Adela necesita vacaciones. Igual es eso.

1 comentario:

moonriver dijo...

Pobre Adela.
Los niños pueden ser insoportables,pero tienen su encanto o,al menos,a mí me encantan,hasta el punto de que me encantaría traerlos al mundo de dos en dos o incluso de tres en tres,que nunca viene mal ahorrarse algún parto y el embarazo (vaya engorro).