1.29.2008

Odio los vendedores de seguros

Creo que para vender seguros hay que tener una vena sádica considerable, a la par de una tenacidad asombrosa.

Hoy me han llamado para apuntarme a un seguro contra accidentes la mar de guay, que me garantizaba ir al cielo si por una de aquellas me moría. Me ha costado decirle a la vendedora que no estaba casado ni tenía hijos que pudieran heredar la fortuna familiar, que no conducía ningún vehículo a motor y que era cinturón negro en patio-boxing para que aceptara que no, no tengo planeado tener ningún accidente en los próximos meses, y por tanto no necesitaba lo que me estaba vendiendo.

Sólo le ha faltado mencionar que me podía caer un piano en la cabeza como en los dibujos. Si lo hubiera hecho, tal vez habría picado, aunque sólo fuera para sacarle de la desesperación.

2 comentarios:

ne dijo...

buff, me da más pena ella, yo he intentado vender agua (sí, agua) por teléfono y recurría a cualkier recurso, hasta a decir k aumenta el status social beber agua de botella
es duro, no la juzgues


me encanta tu ironía, por cierto

- SemiGab dijo...

Bueno, que te puedo decir, entre mis historias figura un mes de anecdotario como trabajadora de telemarketing. Brrr (escalofrío). Y he resultado tan mala para enjaretarle cosas a la gente que me dijeron que qué bueno que renuncié, porque me hubieran corrido del modo mas horrible.

Pero bueno, esque es cierto, no tengo esa vena que te incita a insistir cuando te dicen "No estoy interesado".

Yo siempre contestaba "Vale, bye"

Y creo que por hacer eso no te pagan mucho.