2.27.2008

Nenuco

La salida del aire acondicionado de la funeraria estaba al lado del extractor del bar, así que cuando salía de trabajar, López sólo olía a formol y fritanga. Un plato combinado de aceite, formol y pimientos de piquillo era su comida favorita cada día entre semana. Así que cuando volvía a trabajar por la tarde, su flatulencia anulaba el tufillo de formol de la sala donde maquillaba niños y ancianos y les rellenaba las mejillas con algodones.

Luego les echaba Nenuco, para que los famililares no se quejaran del olor a químico de sus clientes. A López le parecía bonito, colonia de bebés para los que ya no crecerían.

Cuando tuvo su primer hijo, López no podía soportar la idea de ponerle colonia de bebés, y le ponía Varón Dandy después de cambiarle los pañales.

2.12.2008

Odio a San Valentín

En mi colegio había un niño que era un hijo de perra y se llamaba Valentín. Pegaba a los margis (es decir, a mis amigos y a mí), tiraba de las coletas de las niñas, y olía mal. Con diez años, olía mal y tenía bigote.

Pero eso no tiene nada que ver con el patrón del amoooor. ¿Alguien sabe por qué el muchacho este fue declarado santo? Yo os lo diré: resulta que Claudio II, emperador fino y liberal donde los hubiere, prohibió el matrimonio. Pero un tipo católico recalcitrante siguió casando a gente en secreto. Cuando lo pillaron, se lo cargaron. Poca tontería con el imperio romano. El tipo al que mataron se llamaba Valentín.

Así que San Valentín es el patrón del matrimonio católico, ¡chicos y chicas! Esa deliciosa institución que te dice que tal vez tu marido te zurre, pero has de estar unida a él hasta que la muerte os separe. Ese maravilloso bastión de amor cerrado a familias uniparentales, homosexuales o de gente unida en segundas nupcias. Qué tío más genial...

Luego está el asunto mercantil, que ya conocemos todos: que si flores, que si bombones, que si iPods rosas. Joder, si quieres a alguien podías tirarte al rollo y comprarle regalitos cuando no toca, ¿no? Pero está la presión social (¡uuuuh!), y las colegas de tu novia compitiendo por quién tiene la cosa rosa más estupenda. Ejem.

En serio, enamorados del mundo: salid hoy a cenar. En dos días no encontraréis mesa en ningún sitio, y los camareros no os odiarán tanto. Y compraos algo que mole y no se vaya a quedar mustio la semana que viene. O no os compréis nada, que la vida está muy mal por ahí fuera.

2.07.2008

Odio a los artistas del pueblo llano

Los encuentras por todos lados: gente que se jubila, y de repente decide que lo suyo es escribir, o pintar, o hacer esculturas de papel maché. Y ojo, que a mí me parece que cada cual es muy libre de equivocarse como quiera con su tiempo libre... Pero no tienen por qué imponérmelo, creo yo.

Resulta que cuando has estudiado Bellas Artes, todo el mundo desarrolla una relación amor-odio contigo y el mundo que te rodea. Todos piensan que qué bonito lo que haces, pero les encanta preguntarte "y luego, ¿qué?". Al mismo tiempo, sienten la irrefrenable necesidad de enseñarte lo que hacen. Para que les digas qué te parecen sus marinas y sus retratos de payasos llorones. Y ojo, no les digas lo que te parece: diles que está bien. Que sí, que esas pinceladas pequeñitas están muy bien para los detalles. Y punto.

Pero ¿por qué tienen que enseñármelo? Imaginemos que yo me dedicara a las esculturas con pollitos disecados. ¿Querrían que se las enseñara? Nooo. Pues lo mismo: cada cual hace lo que quiere con su tiempo libre, pero yo no tengo por qué sufrirlo, gracias. Y que seas un eminente estomatólogo no te hace un pintor válido, por más que te relaje. A mí me relaja cagar, y no enseño videos a la gente.

Así que si conocéis algún cirujano plástico que pinte, genial. Pero no le digáis que hice Bellas Artes. Decidle que hice Ciencias del Hambre, que viste más.

2.06.2008

A veces me siento tan cansado...

Algunos promotores de conciertos valencianos nunca dejan de sorprenderme. Una de dos, o son gilipollas hasta decir basta, o tienen un sentido del humor muy muy retorcido, y venderían a su madre por echarse unas risas.

¿Por qué digo esto? Resulta que el 7 de marzo, cerquita de las fallas, Kraftwerk y Chimo Bayo comparten cartel en el Greenspace.

W T F?!!!

Desde luego, es una maniobra de anti-marketing aosmbrosa: la peña un poco leída y que le mole Kraftwerk no estará muy por la labor de soltar pasta para ver al Bakala mayor, aunque sea una risa y saliera con forma de patata en La Hora Chanante. Los maquinetos descerebrados que vayan a ver a Chimo Bayo desgranar su bello repertorio de imbecilidades abuchearán a los alemanes hasta quedarse afónicos.

O espera... Igual es marketing del fino, fino... Porque claro, lo que van a hacer es que Kraftwerk no vuelvan a acercarse a Valencia ni con guantes. Así que es la última ocasión que tendremos de verlos. ¡Qué cabrones, cómo saben!

En fin, me atrevería a sugerir nuevas combinaciones, como Placebo y los Mojinos Escozíos, Franz Ferdinand y Marea, o ya puestos a pedir, Lynird Skynird y La Habitación Roja. ¡Me mola este juego! ¡Voy a organizar conciertos! ¿Alguien se apunta? ¿Alguien tiene otras grandes ideas para carteles explosivos? Venga, que no se diga...

2.05.2008

Odio la comida prefabricada II: ¡especial divinidad!

Total, que Moisés subió al monte hecho una furia, y en la cima gritó: "Oh Señor, lo del maná está muy bien, pero ¿cuánto hemos de cortar los briks para no mancharnos de tu sustancia? Que cada mañana me pongo perdido..."


Al jefe le pareció que aquél listillo era un desagradecido, y le endosó dos losas de mármol para que estuviera entretenido de vuelta al campamento. Y esa tarde decidió que no le iba a dejar
entrar en la tierra prometida, por imbécil.

Disclaimer: Es que a mí los curas me explicaron que el maná era una sustancia blanca que aparecía cada mañana sobre las piedras, que era como leche, y que era la sustancia del jefe. Pues qué queréis que os diga, a mí me parece una gorrinada, y estoy con Moisés.

E insisto: ¿Cómo cojones hay que abrir un brik para no manchar toda la cocina por las mañanas?

2.04.2008

Odio y oda a la comida prefabricada

Resulta que hoy me he comprado un bote de "lentejas a la riojana". Como nunca he estado en La Rioja, me sonaba exótico. También sucede que era barato, y tenía pocas ganas de cocinar.

Al abrirlo, primera sorpresa. ¿Por qué mi comida cae del bote en forma de bote? Con el perfil de la tapita y todo, vaya... El paté para gatos tiene la misma pinta, y vale la mitad. Aunque claro, huele a pescado en vez de a grasa.

Y luego, la verdad inalterable sobre los mejunjes en lata: siempre hay un trozo de panceta, otro de chorizo y otro de tocino. Siempre. Sean lentejas a la riojana, cocido madrileño o guisado de tofu. ¿Cómo lo hacen? ¿Tienen una máquina dispensadora de cubitos de grasa, que los mide y pesa y mete uno en cada bote? Desde luego, estudiar ingeniería industrial para eso, qué putada...

Otra verdad universal. Va a sentarte maaaal. Vas a estar el día entero odiando tus tripas; el café sabrá a grasa, las manzanas sabrán a grasa, y la leche sabrá a grasa. Comer esto es un compromiso con el mejunje: vais a pasar 24 horas juntos, lo quieras o no.

Niños y niñas, escarmentad en carne ajena: no comáis cosas de bote, que es malo.

2.01.2008

Ritalin II

Hace tres años que toma Ritalin, y Manolo ya tiene la voz grave y una sombra de mostacho. Dice que quiere dejarse bigote, como Nietzsche.

Cuando decidió leer libros sin dibujos, lo único que le vino a mano y que nadie temía que se comiera era el libro de filosofía de su hermano mayor, que ya iba al instituto. Así que ahora Manolo es un psicólogo del café de trece años, y se le ha juntado la revolución hormonal con el superego y el yo.

Ahora cuestiona los principios morales de sus padres, y su papel dentro de una sociedad utilitaria que reifica al individuo. Ahora no para de levantar la mano en clase para empezar a darla él mismo. Especialmente en religión.

A Manolo lo han expulsado ya de tres colegios por provocar bajas por depresión: allá donde mira, no vuelve a crecer la vocación didáctica. Manolo habla con el equipo de baloncesto de pulsión escópica en los vestuarios, y con las chicas de volley sobre la fijación anal.

Lo peor es que esto ya no se cura con anfetas.