3.03.2008

Miedo y asco en la ciudad de las naranjas IX

Stanislav Petrov salvó al mundo en 1983. Era el encargado de monitorizar los posibles ataques nucleares estadounidenses, y de pulsar El Botón en caso afirmativo. Una noche saltaron las alarmas: el ordenador detectó cinco misiles camino a Moscú. Stanislav no lo podía creer. Debía ser un error en el sistema. Un ataque nuclear se hace con cientos de misiles, no con cinco. Sudó a mares. Luces rojas y sirenas, y eran las tantas de la madrugada. Sólo podía pensar que él no debía estar allí, que ni siquiera era su turno, que estaba cubriendo a un compañero que se casaba ese día.

Al final sí era una falsa alarma, y Stanislav salvó al mundo sólo dejando de apretar un botón. Lo salvó quedándose quieto.

Hundido en el sofá, Luis lee todo esto, y se pregunta si todas las sirenas que le ensordecen serán un error informático. Si alguien le aclamará algún día por no hacer nada con ellas. Y silba algo entre dientes. Igual se hace un café para que le suba la tensión.

2 comentarios:

moonriver dijo...

No tenía ni idea de lo de Stanislav Petrov. La verdad es que somos responsables tanto de todo lo que hacemos como de todo lo que dejamos de hacer, aunque a mucha gente parezca olvidársele esto último (sobre todo a mí).

iba dijo...

Litos!

Me he acordado de esto ahora...

http://lacavernaclub.blogspot.com/

Venga, que si no tus padres te meterán